Darío Pignata - [email protected]
Parece que los puntas de Colón se tomaron el tiempo de leer en la concentración esa estadística que marcaba Äantes de LanúsÄ un dato preocupante: hacía siete fechas que los delanteros sabaleros no marcaban un gol de jugada. Es más, el que lo había hecho ya no estaba ni siquiera en el club: el "Chipi" Darío Gandín ante River Plate en el torneo pasado. Y hasta acá, en el actual certamen, sólo Ramírez había logrado festejar, pero desde el tiro penal, en Jujuy.
"La falta de gol de los delanteros es lo último que me preocupa de este equipo, no hay problemas. Ya la van a meter, muchachos", había explicado el "Turco" Mohamed después del 0-0 con Banfield. Y eso que hasta acá los había rotado a todos ÄRamírez, Valdemarín, CardettiÄ y ahora lo sumaba al "Bichi" Fuertes desde el vamos. Y, así como antes no lograban embocarla, ayer Colón salvó el invicto de Mohamed gracias a los delanteros que se destaparon con todo. Porque atrás Colón defendió como para ser derrotado y en el medio Äsalvo RivarolaÄ perdió todos los famosos "mano a mano" de los volantes.
Es más, el dato era el tiempo sin goles de jugada de los atacantes, desde ese grito del "Chipi" Gandín a River. Porque "Tito" había clavado en La Tacita de Plata, pero de penal. Después, nada de nada. Hasta que, ayer, Colón descubrió el gol arriba. Puso indistintamente tres delanteros en campo y se llevó tres goles a los vestuarios.
Lástima que, justo el día en que encuentra el tanto arriba, hace agua atrás por todos lados. De la última línea, por rendimiento, ayer no se salvó nadie. Y eso que probaron con todo y con todos: línea de tres, rearmar la defensa zonal, cambiar los stoppers de lado y todas esas cosas. No hubo caso: Blanco, Biglieri y Sand fueron imparables durante toda la tarde. Pero, además, se mezclaron groseros errores individuales con problemas de funcionamiento colectivo.
Como la pelota que perdió Salustiano Candia antes del primero, dejando al equipo a contrapié. O la falta de reacción de Crosa para resolver al córner cuando la cruzaban de derecha a izquierda. O el mal cálculo del desconocido Pablo Aguilar, cuando le pusieron la bocha a Blanco antes del tercero: metió la cabeza en una zona baja y falló. El arquero, que venía atajando bien, estuvo a la altura de estos errores: clavado en el primero, sin salir en el segundo y con un rebote débil de manos en el tercero.
Pero, además de lo individual, está lo colectivo: como cuando Lagos sacó el centro para Sand antes del 2-2 y ninguno de los tres de atrás logró buscar la referencia del goleador granate adentro del área. Saltó solito, eligió dónde y cómo cabecear, sin que nadie le hiciera sombra siquiera.
Así, el día que Colón descubrió el gol arriba, hizo agua atrás. Menos mal que los delanteros rompieron la sequía y se refrescaron con goles en el Cementerio de los Elefantes. El "Bichi" Äídolo, figura, goleador históricoÄ festejó después de dos años y aumentó su cuenta corriente en las redes argentinas: 81 goles con la camiseta de Colón. El dato de su vigencia es todo un símbolo: hacía dos años que no jugaba y dos que no hacía goles. El último, contra Independiente de penal, cuando el "Huevo" Toresani era el técnico.
"Hoy sólo quiero sumar en Colón y ser feliz a los 35 años adentro de una cancha. Si me preguntaran por un sueño, es salir campeón con esta camiseta, lo dije siempre. En lo personal, aunque parezca lejano, me gustaría llegar a los 100 goles con la camiseta de Colón", dijo el lunes por la noche en "Café con Fútbol", desde la concentración en Paraná y antes de volver. Ahora, le falta uno menos para esa marca.
También Valdemarín, viejo domador de redes con las camisetas de Vélez y Arsenal, aportó lo suyo: primera anotación en Colón, que gritó con todo. Y "Tito" Ramírez se sacó la mufa con un gol de jugada: clavó el 2-2, después del rebote de Bossio ante el "Bichi". En cualquier otro partido, con tres tantos de sus delanteros, Colón ganaba los tres puntos.
Pero ayer, no. Porque ante Lanús, justo el día en que el navegante Colón descubrió el gol con los tres delanteros, sus tres naves hicieron agua atrás como nunca.