Es posible que los argentinos piensen que tenemos la mejor selección del mundo y, humildemente, creo que no es así. Argentina está para pelear dentro de los primeros 8 ó 10 en un Mundial, pero no somos una fuerza poderosa, ni mucho menos los mejores.
Esto pasa porque, inclusive, hay jugadores a los que se ensalza de una manera increíble y se los presenta como los mejores del mundo. Por ejemplo, recuerdo cuando fuimos al Mundial de Alemania y llegamos al Aeropuerto de Francfort y había una enorme gigantografía de Messi colocada en dicho lugar. Me llamó poderosamente la atención porque, en ese momento, Messi ni siquiera era titular en la selección, y así ocurrió durante el desarrollo de ese Mundial de hace dos años.
Pienso que al fútbol argentino le hizo mal el alejamiento de Marcelo Bielsa. Soy un convencido de que Bielsa es el mejor técnico que hay en el país y el único capaz de armar un equipo verdaderamente agresivo y peligroso. Ningún otro entrenador está o estuvo capacitado para hacerlo.
No puedo hablar de los supuestos problemas de vestuario y de relaciones entre los jugadores, porque no soy un habitué de vestuario y no me consta. Pero uno se maneja por lo que ve en 90 minutos y hay un desconcierto adentro que asusta un poco, más allá de que yo sea uno de los tantos convencidos de que vamos a llegar al Mundial.
Por ejemplo, no se entiende que un equipo se pare con línea de cuatro y que el "3" sea el "Cata" Díaz o Zabaleta. Tampoco, que se juegue con tres número "5", como se hizo a partir de la salida de Jonás Gutiérrez en el partido contra Perú, o que Mascherano vaya de volante por derecha, cuando todos sabemos que debe ser el "5" clásico y se aguanta jugar solo en esa posición.
Basile tiene que seguir y llegar al Mundial. Pero hacen falta más reflexión, trabajo y concientización por parte de todos. Arrancando por tener humildad y reconocer que no somos los mejores del mundo y ni cerca estamos de serlo.