Félix Canale
El jueves 18, durante el retrasado festejo del Día de la Industria en la UIA, sucedieron algunas cosas destacables. La principal es que la presidenta Cristina Fernández concurrió al evento, habló cara a cara con los industriales, los escuchó, dijo lo que pensaba y prometió algunas soluciones. En una Argentina agobiada por el atril y el dedo índice levantado, un trámite de tal simpleza merece ser noticia.
Este acercamiento, además, se produce en el momento en que circula un duro informe del Centro de Estudios de la UIA (El Litoral, suplemento Día de la Industria, martes 2 de septiembre de 2008), según el cual, si se excluyen las ramas automotriz y de metales básicos (acero y aluminio) del sector fabril, éste creció en los primeros 7 meses del año sólo 1,9 por ciento. Nada demasiado alentador.
Desde el arranque, Lascurain ratificó la defensa del modelo: "Hoy conmemoramos un nuevo Día de la Industria, y lo hacemos en un momento especial para nuestro país, en una instancia donde el modelo productivo que defendemos tanto empresarios, trabajadores como funcionarios y autoridades del sector público, aquel modelo que fomenta la inversión y el trabajo, está enfrentando una serie de desafíos, en el marco de una crisis financiera internacional sin precedentes".
Al trazar el diagnóstico de coyuntura , el titular de la UIA dijo que, "en medio de una inestabilidad financiera global, se están manifestando algunos elementos que afectan la estrategia de desarrollo industrial sustentable y que se exteriorizan en un conjunto de síntomas como la suba en las tasas de interés, la merma en la tasa de crecimiento de la actividad en muchos sectores, la inflación y la apreciación real y nominal del tipo de cambio".
Frente a tal panorama, Lascurain, dirigiéndose directamente a la presidenta, le pidió "mantener la protección a la industria doméstica y las fuentes de trabajo que ellas generan, tal como lo prevén y están haciendo los países del mundo desarrollado. La experiencia mundial de hecho nos indica que es en estos momentos de fragilidad económica mundial que los Estados utilizan sus propios mercados y la obra pública con todo su enorme potencial, como motor para dinamizar la economía doméstica en su conjunto".
Y agregó algo más: "Es por ello que no debemos caer en recetas mágicas que nos lleven a desaprovechar la oportunidad histórica que aún tenemos por delante. Nuestra misión es garantizar las condiciones para una nación en paz e integrada, consolidando el aumento de la riqueza nacional a lo largo de los años, sin que los intereses particulares atenten contra la prosperidad de nuestra Nación".
En esa exposición de ideas, Cristina Fernández les advirtió a los empresarios de la industria que un dólar alto echaría más combustible a la inflación. Posición oficial tomada que, en principio, admite la existencia de la inflación. Otra advertencia presidencial, curiosamente próxima a la ortodoxia económica, fue: "Hay que tener cuidado con que la protección no derive en proteccionismo".
Ambos conceptos no estaban dirigidos a los industriales "en general", sino que tuvieron un claro destinatario: los sectores manufactureros que hace un mes comenzaron a ser señalados por la prensa especializada como devaluacionistas y cuyo máximo referente es José de Mendiguren.
Como se recordará, a mediados de agosto, De Mendiguren, que es vicepresidente de la UIA, mantuvo un cruce público y de voltaje imprudente con Lascurain. Como consecuencia de ese choque de opiniones, el titular de la central fabril ofreció su renuncia al cargo. Sus pares le respondieron que arreglase su interna con De Mendiguren y continuase trabajando.
Pero no era un interna personal. Fue por eso que 60 días después la presidenta Fernández fijó una posición que evidentemente respalda el estilo paciente, dialoguista y de hilado fino de Lascurain. Aunque sería ingenuo creer que sólo se trata de contener al titular de la central fabril. Por elevación el disparo alcanza a Eduardo Duhalde y su Movimiento Productivo. De Mendiguren negó que esté buscando una diputación en alianza con Duhalde, pero no son muchos los que le creen.
Si bien se mira, en su intervención ante los capitanes (y algunos generales) de la industria, la presidenta dijo directamente que "no" ante reclamos que, hasta ahora, han sido sustanciales para los manufactureros.
Pero fue el propio Lascurain quien matizó esa negativa. "En el actual contexto nadie piensa en modificaciones del cambio nominal, porque alimentaria las expectativas inflacionarias", dijo. También admitió que la UIA tiene su propia propuesta para provocar una variación en el tipo de cambio real.
Una pista posible sobre dicha propuesta puede buscarse en un paper interno del Centro de Estudios de la UIA, en el que se propone, entre otras medidas, que los sectores intensivos en trabajo (como el textil o el de calzado) paguen contribuciones patronales a cuenta del IVA; que no se prorrogue el impuesto a la ganancia mínima presunta; la eliminación de las retenciones a la exportación de productos de sectores considerados "sensibles" y la duplicación de los reintegros a las ventas de esas ramas en el exterior.
Para varios analistas privados, este esquema es viable. Falta ver qué opinan los funcionarios del gobierno. De ponerse en práctica, la presión fiscal sobre los sectores favorecidos disminuiría en unos 7.100 millones de pesos.
Los industriales no dudan que las actuales turbulencias internacionales impactarán negativamente, en mayor o menor grado, de manera directa o indirecta, en la economía argentina. Teniendo eso como referencia, y apuntando a consolidar una agenda de largo plazo que pueda integrarse al proyecto del Bicentenario, la UIA elaboró una serie de iniciativas.
Las mismas apuntan a atravesar el mal momento de la actual coyuntura, "hasta tanto maduren las inversiones realizadas, se vayan ajustando los elementos que supongan una mayor generación de ventajas competitivas y se profundice el proceso de transformación estructural que requiere nuestra economía."
El contenido del documento no fue dado a publicidad, pero, dirigiéndose a la presidenta Cristina Fernández, Lascurain le dijo que la entidad ponía a su disposición tales iniciativas para debatirlas y discutirlas, y que las mismas "tienen un capítulo destinado a fortalecer el superávit comercial, uno de los pilares de este modelo, que podría verse fuertemente afectado durante 2009".
Otro capítulo, detalló, está destinado a preservar el empleo en aquellos sectores más afectados por la coyuntura antes planteada. "Creo que coincidimos, señora presidenta, en que la más contundente política social y de distribución que ha llevado a cabo el gobierno nacional es la generación de empleo."
Luego de pedir una pronta resolución de la situación generada por la cuestión de la Ley de Riesgos del Trabajo, Lascurain dijo que todas las medidas propuestas en el documento pueden estructurarse sin que redunde en un mayor esfuerzo fiscal del conjunto de la sociedad.
Por último el titular de la UIA dijo que la entidad consideraba imprescindible que se modifique el artículo 34 del Proyecto de Ley de Presupuesto, enviado el martes 16 al Congreso Nacional. "Este artículo posibilita que se puedan importar mercaderías nuevas o usadas con arancel cero para un conjunto de proyectos de infraestructura, que sean considerados críticos a criterio de la Secretaría de Energía.", indicó.
Para la UIA la disposición es claramente contraria al objetivo de reindustrialización, generará la pérdida de empleo industrial, y va en contra del desarrollo de proveedores nacionales, de la generación de eslabonamientos hacia dentro de las cadenas de valor y la consolidación del entramado Pyme.
"De no ser modificada Ädijo LascurainÄ, por ejemplo, acotando su alcance a los bienes no producidos en el país, esta medida producirá un daño irreparable a nuestra industria."
Durante su discurso en el Día de la Industria, Lascurain, al reclamar atención particular para los problemas que actualmente confronta el sector, argumentó que "la historia reciente de nuestro país nos muestra cómo la reorientación de la política económica hacia las necesidades del sector productivo ha conllevado a los éxitos en materia económica y social que hemos observado, entre los cuales se destaca el rol de la industria."
Entre esos logros mencionó que, desde la crisis, el sector industrial contribuyó con el 20 % del crecimiento de la economía y logró crear más de 450.000 nuevos puestos de trabajo formales. En tanto, y en materia fiscal, cerca del 27 % de la recaudación nacional total (35 % de ganancias, 34 % del IVA, 20 % de la seguridad social) es generada por la industria.
Como partícipes de la balanza comercial, las exportaciones totales de manufacturas (MOI + MOA) representan cerca del 60 % de las ventas externas. Por otra parte, las que corresponden a Manufacturas de Origen Industrial aumentaron mas de 170 % con relación al 2001. Esto representa un incremento de 14.300 millones de dólares, más que todo el superávit comercial previsto para 2008.
Por último, Lascurain señaló que "en materia social, el aumento del empleo y, fundamentalmente, del salario, ha generado la capacidad de recobrar un mercado interno potente y dinámico, como también lograr que la participación del trabajo en el producto bruto interno supere los niveles precrisis, acercándose al importante valor del 43 %".