"Juntos, nada más" es otro aporte del cine francés de los últimos años a esa visión entre ingenua y refrescante, que pretende aleccionar sobre la mejor manera de encarar los eternos conflictos de la existencia, agravados tal vez por el vértigo de las grandes urbes y el despiadado universo capitalista.
Claude Berri, guionista y director, cuenta la historia de cuatro supervivientes, personajes maltratados por la vida, que deciden vivir juntos para complementarse y así poder resolver mejor los desafíos cotidianos. La alusión del título original ÄEnsamble, c'est toutÄ, refiere a una fórmula propuesta por algunas corrientes de terapias de autoayuda. Es una fórmula, y como tal, no se salva del estereotipo, y tiene que ver con un problema real que afrontan las sociedades en las últimas décadas: la aniquilación de la familia de origen. Fenómeno al que se responde de diversas maneras y una de ellas, es la configuración de familias ensambladas, es decir, de la unión de personas de diverso origen que consiguen funcionar como una familia, una nueva familia.
Esa es la tesis de la película de Berri, en la que Camille (Audrey Tautou), una empleada de una empresa de limpieza; Franck (Guillaume Canet), un cocinero con un carácter difícil; Philibert (Laurent Stocker), un aristócrata venido a menos; y Paulette (Franoise Bertin), la abuela de Franck, una mujer mayor sola y frágil, aprovechando que son vecinos, comenzarán un vínculo de cortesía que irá afianzándose cada vez más hasta llegar a ser un sólido grupo de amigos en las buenas y en las malas.
Camille es una joven solitaria que vive en la buhardilla de un viejo edificio y se gana la vida limpiando oficinas; mantiene una relación distante y tensa con su madre, a quien ve de vez en cuando en algún bar.
En el mismo viejo edificio, pero en un departamento señorial, aunque deslucido por los años, vive Philibert, un joven melindroso y un tanto tartamudo, que pertenece a una rígida familia católica aristocrática, ya en decadencia; junto con él, y como subinquilino, vive su amigo Franck, un muchacho que se gana la vida trabajando en la cocina de un restaurante. Franck es desaliñado y gruñón, visceral, pero tiene un afecto especial e incondicional por su abuela Paulette, una anciana que atraviesa un momento complicado y necesita de atención permanente.
La amistad comienza entre Camille y Philibert, pero Franck no podrá permanecer indiferente y poco a poco el trío comenzará a funcionar como una comunidad, a la que luego se unirá la abuela. Todos tratarán de ayudarse y perdonarse los errores, en procura de sanar las heridas propias que cada uno lleva, debidas a historias difíciles y dolorosas, e intentarán iniciar una vida nueva.
La fórmula funciona, al menos, en el cine. La propuesta de Berri, un tanto edulcorada, cuenta sin embargo con el acierto de actores creíbles y algunos toques de humor que la hacen más digerible y aceptable. No tiene por qué ser todo tan negro, al fin y al cabo, para que sea interesante. También las buenas intenciones pueden ser entretenidas.
"Ensemble, c'est tout", Francia-Bélgica/2007, color; hablada en francés. Dirección: Claude Berri. Con Audrey Tautou, Guillaume Canet, Franoise Bertin, Laurent Stocker. Guión: Claude Berri, sobre la novela de Anne Gavalda. Fotografía: Agns Godard. Música: Frédéric Botton. Edición: Franois Gedigier. Presentada por Notro. 97 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años.
Poner tres puntos.
Calificación: BUENA