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Síndrome de Muerte Súbita del Lactante
Una muerte aún no explicada
El Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) es la causa principal de fallecimiento entre el mes y el año de vida. En nuestro país mueren cerca de 400 lactantes de entre 4 y 6 meses de edad por culpa de este mal "inexplicable". Sus causas no están definidas, pero se recomienda acostar al bebé boca arriba y evitar ambientes donde se fuma.
La muerte del hijo de seis meses de Maru Botana, a causa del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), hizo que esta problemática cobrara estado público. Ahora bien, ¿cuántos bebés mueren en el anonimato por culpa de este síndrome? "Estadísticamente se da un caso de muerte súbita cada 2.000 nacimientos dentro del primer año de vida, sobre todo durante los primeros seis meses", señala el Dr. Miguel Ángel Candioti, director asociado del Hospital de Niños Orlando Allassia. A nivel nacional fallecen alrededor de 400 lactantes de entre 4 y 6 meses de edad por este mal.
¿Qué es la muerte súbita?
"Es la muerte repentina e inesperada de un niño menor de un año de edad, que permanece inexplicable luego de una profunda investigación, que incluye el estudio de autopsia completa, la investigación de la escena de la muerte y la evaluación de la historia clínica del niño y su familia", define el Dr. Manuel Rocca Rivarola, jefe del servicio de pediatría del Hospital Universitario Austral. Por su parte, el Dr. Candioti asegura que "no hay causas establecidas claramente porque cuando se realizan las autopsias no se encuentra nada". Joani Nelson Horchler y Robin Rice, autores de "Cómo aceptar la muerte súbita e inesperada de un niño", señalan que este síndrome es "la causa principal de muerte de lactantes entre un mes y un año de edad, con una incidencia mayor entre el segundo y el cuarto mes". Es un hecho súbito, silencioso, impredecible e inevitable: "Un tipo de muerte que ocurre en forma rápida; que se asocia con el sueño y que no deja indicios de sufrimiento", aseguran.
Factores de riesgo
Rocca destaca que intervienen múltiples factores, como la maduración, enfermedades y factores medioambientales, que reducen la capacidad del bebé de despertar ante del sueño ante una situación de hipoxia o descenso de la oxigenación. "Lo que fallan son los mecanismos del despertar frente a situaciones adversas", resume el médico. Asimismo señala que la mayor frecuencia de los casos ocurre entre los 2 y 6 meses de edad, en los meses más fríos del año, con mayor incidencia en hijos de madres adolescentes, con intervalos intergestacionales cortos, embarazos poco controlados y tabaquismo durante la gestación. La muerta súbita es más común también en bebés prematuros o con retardo o restricción de crecimiento intrauterino. "No podemos evitarla, sí disminuir el riesgo de que ocurra con una serie de medidas preventivas, avaladas y consensuadas", resume el especialista.
Recomendaciones
"Determinadas conductas o pautas familiares contribuyen a disminuir este tipo de casos", agrega Candioti. En este sentido se recomienda: * Acostar a dormir a los bebés boca arriba y no demasiado abrigados. En 1994 se lanzó la campaña "Bebés boca arriba", que logró disminuir notablemente las muertes por SMSL. * Utilizar una superficie firme para acostar a dormir al bebé, como un colchón duro cubierto por una sábana. No se debe acostar al niño sobre superficies blandas como almohadas, acolchados o pieles de abrigo. * En la cuna del niño no debe haber ropa de cama suelta ni objetos blandos, como almohadas, frazadas o juguetes porque le puedan tapar la cara. * Evitar el colecho, es decir, el bebé no debe compartir la cama con los padres, sino que debe tener su propia cunita. * Evitar fumar durante el embarazo y no exponer al bebé a ambientes con humo de cigarrillo. * Fomentar el uso del chupete. Estudios recientes indican que la acción de succionar tiene una capacidad de estímulo para el cerebro y que el chupete disminuye la incidencia del SMSL.
Los fundamentos biológicos
Hace dos años, investigadores del Hospital de Niños de Boston revelaron que el SMSL posee un fundamento biológico concreto. Esta investigación advierte que un número importantes de bebés fallecidos a causa del SMSL tenían algún tipo de trastorno cerebral. El estudio concluye que existe un problema en el desarrollo cerebral del bebé dentro del útero y con posterioridad al nacimiento. Las anormalidades identificadas parecen afectar la capacidad del tronco encefálico para utilizar y reciclar la serotonina, una sustancia química del cerebro que contribuye a la comunicación entre las neuronas. La serotonina facilita diferentes funciones vitales como la respiración, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y los despertares. El estudio puso en evidencia que los niños fallecidos a causa del SMSL tenían mayor cantidad de neuronas que utilizan serotonina, pero menor cantidad de receptores de serotonina en comparación con los casos control. La Dra. Duane Alexander, directora del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NIH), explica: "Este descubrimiento otorga validez a la creencia de que el SMSL es el resultado de la conjunción entre una predisposición preexistente en el niño y un factor ambiental (como la posición para dormir) durante un período del desarrollo especialmente sensible". La mayoría de las víctimas del SMSL (65 %) dormían boca abajo o de costado al momento de morir y el 23 % compartían la cama con otras personas. Estos datos enfatizan en la necesidad de continuar educando a la población acerca de las recomendaciones del sueño seguro para disminuir la incidencia del SMSL.
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