Política: POLI-05
La presidenta habló ante la ONU
Críticas tras el "efecto jazz"

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner destacó hoy ante la Asamblea General de la ONU la política de desendeudamiento llevada adelante por el gobierno nacional y sostuvo que el país pasó de estar endeudado "en un 160 por ciento del PBI a casi el 50 por ciento".

También apuntó contra los Estados Unidos por el cambio de discurso a partir de la crisis financiera. "Se produce la intervención estatal más formidable de que se tenga memoria, precisamente desde el lugar donde nos habían dicho que el Estado no era necesario", enfatizó.

Asimismo, aseguró que ya no puede hablarse "del efecto caipirinha, efecto tequila, o efecto arroz" y denominó a la crisis económica actual como "efecto jazz".

Por otra parte, reclamó la "reformulación" de los organismos multilaterales para darles "funcionalidad, operatividad y, esencialmente, resultados".

Al respecto, afirmó que América del Sur ha dado ejemplo de "multilateralidad" y mencionó la situación en Bolivia cuando los presidentes de la Unasur "apoyamos en una declaración la legitimidad democrática".

Además, destacó el trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo como "testimonio viviente" de que se puede "sobreponerse a la muerte y luchar por la vida". En este sentido, puso el acento en la recuperación de la identidad de 95 jóvenes hijos de desaparecidos que fueron robados durante el ejercicio del terrorismo de Estado de la última dictadura. Por lo mismo, instó a los países integrantes de la ONU a que firmen el Tratado sobre Desaparición Forzada de Personas y afirmó que la "cuestión de los derechos humanos es para mi país una política de Estado".

La crisis financiera como eje

Los líderes del mundo reclamaron este martes ante la Asamblea General de la ONU medidas para evitar que la crisis financiera se globalice, frenando el desarrollo y la lucha contra la pobreza.

Para intentar tranquilizar al resto del planeta, el presidente norteamericano George W. Bush prometió actuar "con la urgencia requerida".

"Les puedo asegurar que mi administración y nuestro Congreso están trabajando juntos", dijo Bush ante la Asamblea en Nueva York, mientras en Washington los legisladores debatían contrarreloj un plan de rescate financiero por 700.000 millones de dólares, y las bolsas mundiales retrocedían.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, inauguró la sesión advirtiendo que el mundo enfrenta un "desafío de liderazgo" para lidiar con la tormenta financiera, que se suma a una crisis energética y alimentaria. "Veo un peligro de naciones mirando más hacia dentro, en lugar de mirar hacia un futuro compartido", dijo Ban a una audiencia de más de 120 jefes de Estado o de gobierno.

El presidente de la Asamblea general, el nicaragüense Miguel d'Escoto advirtió por su parte que "la crisis financiera actual, sumada al encarecimiento de los alimentos y a la devastación humanitaria provocada por fenómenos naturales recurrentes, tendrá serias consecuencias que impedirán avances significativos -si es que se realizan avances- hacia los Objetivos del Milenio (OMD)", consistentes en reducir a la mitad la pobreza para el 2015.

"Siempre son los pobres quienes pagan el precio por la codicia descontrolada y la irresponsabilidad de los poderosos", deploró d'Escoto, sacerdote católico y ex canciller sandinista.

Como es tradicional, Brasil fue el país cuyo jefe de Estado habló primero en tribuna mundial: Luiz Inácio Lula da Silva dedicó buena parte de su discurso a la crisis financiera y la necesidad de que cada país asuma responsabilidades.

"La naturaleza global de esta crisis implica que las soluciones que adoptemos deben ser también globales, y decididas en legítimos y creíbles foros multilaterales, sin imposiciones", advirtió Lula. Y agregó que "las instituciones económicas hoy en día no tienen la autoridad ni los instrumentos que necesitan para evitar la anarquía de la especulación. Debemos reconstruirlas sobre bases enteramente nuevas", reclamó Lula.

Citando al economista brasileño Celso Furtado, el mandatario volvió a reiterar la idea de que no es justo que mientras los beneficios de los especuladores son "privatizados", sus "pérdidas son invariablemente socializadas (compartidas)".

El presidente francés Nicolas Sarkozy propuso incluso una cumbre mundial antes de fin de año para "reflexionar juntos sobre las lecciones a sacar" de la "más grave" crisis financiera desde los años 30.

"Reconstruyamos juntos un capitalismo normal y regulado en el que sectores enteros de la actividad financiera no sean dejados solamente al criterio de los operadores del mercado, donde trabajan los bancos. La función de los bancos es financiar el desarrollo económico, más que la especulación", dijo Sarkozy.

Malvinas e Irán

Cristina Fernández de Kirchner instó a las Naciones Unidas a "colaborar" con Argentina para que el Reino Unido "acceda" a cumplir con las normativas de derecho internacional y se siente a dialogar por el tema Malvinas. Dejó claro que "no puede haber en el siglo XXI un enclave colonial" como éste. También renovó y reforzó el reclamo a Irán por el atentado contra la AMIA.