AFP-Télam-EFE
El recuento oficial en el referendo constitucional ecuatoriano confirmaba esta mañana el amplio triunfo por más de 60 por ciento de los votos de la reforma constitucional promovida por el gobierno de Rafael Correa, según datos difundidos por el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
Contabilizados el 80,24 por ciento de los votos emitidos, el Sí reunía 3.737.397 sufragios (63,83 por ciento) y el No alcanzaba 1.655.624 apoyos (28,29 por ciento), en tanto se llevaban escrutados 39.722 votos en blanco (0,68 por ciento) y 419.716 nulos (7,17 por ciento).
El escrutinio oficial confirma los valores difundidos apenas terminada la consulta por dos encuestas de boca de urna que señalaron el cómodo triunfo de la iniciativa gubernamental, con 66,4 por ciento según la firma Santiago Pérez Investigación y Estudios (SP) o 70 por ciento de acuerdo con la empresa Cedatos, según reportó la agencia noticiosa alemana DPA.
La decisión de la ciudadanía abre paso a la sanción de la vigésima Carta Magna en la historia de Ecuador, que en este caso reforzará el papel del Estado en la economía, desarrollará mecanismos de participación directa y reservará al sector estatal el manejo de los recursos naturales.
El texto aprobado concibe a la Constitución como instrumento político para la instalación de un nuevo modelo económico y de desarrollo bajo las pautas del llamado "socialismo del siglo XXI".
También obligará a convocar nuevas elecciones legislativas -el Congreso fue disuelto meses atrás- y presidenciales, en las que Correa podrá volver a ser candidato y hasta aspirar a la reelección cuatro años después, sin que se le computen el año y 10 meses que lleva en el gobierno.
En sus primeras declaraciones tras el referendo, Correa celebró el resultado y llamó a la unidad de los ecuatorianos para ratificar "la revolución ciudadana", sin retroceder "nunca más".
Visiblemente emocionado, el mandatario calificó como "aplastante" la aprobación de la reforma y dijo que "este cambio es de todos".
"Estaré hasta que ustedes me necesiten y alguien tome la posta en la revolución ciudadana", dijo en alusión a la reelección presidencial que permite el texto constitucional aprobado ayer.
El jefe de Estado invitó a sus adversarios a reconocer el revés y "avanzar juntos" en el derrotero socialista.
"Les tendemos la mano, que reconozcan su derrota y avancemos juntos en la nueva dirección que la gran mayoría del pueblo ecuatoriano, así como toda América Latina, en estos momentos está señalando: una sociedad más justa, mucho más equitativa, sin tantas inequidades y miseria", declaró.
La reforma corría peligro de ser derrotada en Guayaquil, la ciudad más rica del país y principal bastión de la oposición.
Según el TSE, escrutados 68,52 por ciento de los votos, el Sí convocaba 494.857 apoyos (45,76 por ciento) y el No se imponía con 507.331 (46,91 por ciento).
Allí, en el distrito electoral de Guayas, los votos en blanco sumaban 5.448 (0,50 por ciento) y los nulos 73.888 (6,83).
El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, admitió la posibilidad de postularse a su reelección y suscribió las palabras del presidente Correa al señalar que el referendo no fue una votación a favor o en contra de un presidente o de un alcalde.
Nebot, quien fue virtual líder de la oposición a la reforma ante la falta de acuerdo de las fuerzas adversas a Correa para efectuar una campaña conjunta, subrayó que la nueva Constitución establece el derecho a la resistencia y anunció que él la ejercerá pacíficamente.
Correa había expresado su temor de que una derrota convirtiera a Guayaquil -la más poblada y próspera del país- en un "foco permanente de desestabilización".
El secretario de la OEA, José Miguel Insulza, felicitó a Correa por el "contundente apoyo" que recibió el domingo, cuando tres de cada cinco electores votaron por una nueva Constitución.
De 45 años y con menos de dos en el poder, Correa lograba igualmente su cuarta victoria en las urnas desde que ganó el balottagge presidencial, en noviembre de 2006.
El jefe de Estado prevé viajar mañana a una cumbre en Manaos, en territorio brasileño, con sus homólogos de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales.
Los mandatarios hablarán sobre un ambicioso plan para construir un corredor terrestre y marítimo que una al Pacífico y al Atlántico, en una cita enmarcada en el fuerte liderazgo que exhibe Correa tras los resultados de ayer.
Invitación al diálogo
El presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador, Fernando Cordero, invitó hoy a dialogar al alcalde de Guayaquil, el opositor Jaime Nebot, un día después del referendo sobre la nueva Carta Magna.
"Le invito para tener un diálogo, para leer juntos la Constitución", dijo Cordero en la televisión local Ecuavisa, después de que Nebot, tras reconocer el triunfo del "Sí", se declarase dispuesto a conversar si lo invitaban.
Esa disposición la expresó Nebot después de que el presidente, Rafael Correa, asegurase que está dispuesto a conversar con todos los sectores políticos.
Cordero dijo que se puede conversar sobre la autonomía y todos los procesos que están en marcha para eliminar el centralismo.
La propuesta oficialista de nueva Constitución consta de 444 artículos que apuntalan un modelo hacia el llamado "socialismo del siglo XXI".
La iniciativa incluye un régimen de transición que faculta a una Asamblea Constituyente dominada por el oficialismo a reorganizar las funciones del Estado, incluida la Corte Suprema de Justicia, antes de las elecciones generales del próximo año.
El órgano, que redactó la Constitución, también asumirá la labor legislativa en reemplazo del Congreso que controlaba la oposición y que fue cesado a finales de 2007.
Ecuador contará ahora con su vigésima Constitución tras una fuerte crisis política que en los últimos diez años tumbó a tres presidentes.
La reforma constitucional habilita la reelección presidencial (con lo que Correa podría intentar quedarse en el poder hasta 2017), cambia el modelo de libre mercado por uno "social y solidario", prohíbe la instalación de bases extranjeras, y otorga el derecho a voto a los militares, entre otras medidas.
Para que la propuesta sea aprobada requería la mitad más uno del total de votos (el Sí frente al No, blancos y nulos).