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Personal médico, enfermeras y auxiliares debieron atender este mediodía un parto de urgencia que se presentó en la explanada de acceso al hospital Cullen. María Porucznik, de 30 años, fue quien comenzó con los trabajos de parto en su domicilio particular pero éstos se complicaron y obligaron a que un vecino la cargue en su vehículo particular y saliera veloz hacia el nosocomio. Sin embargo a poco de llegar la situación era inminente. Puestos al tanto del asunto los médicos, junto con los demás empleados del hospital, abandonaron la sala de guardia y se instalaron dentro del automóvil. Al cabo de tensos minutos el llanto de un bebé fue la clara señal que el alumbramiento había sido un éxito. Con los cuidados del caso la madre y su pequeño -es su cuarto hijo- quedaron alojados -y felices- en la sala de neonatología. |