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Darío Pignata[email protected]
Habitualmente, cuando uno se pone frente al tele para ver el compacto de un partido en el que directamente no estuvo o escuchó por la radio, se prepara para ver goles, expulsiones o jugadas polémicas que cambian el trámite de un partido y el resultado del mismo. En el caso de Unión 2 - Chacarita 2 de ayer, las miradas en la pantalla chica no apuntarán a ninguno de los cuatro goles ni al correcto arbitraje de Cristian Faraoni en Santa Fe. Lo mejor del partido pasó por las manos de Nicolás Tauber, ex arquero de Unión y hoy en Chacarita: tres tapadas y dos voladas espectaculares lo transformaron en la única gran figura de la cancha.
En ese combo hubo de todo para elegir. Quiroz dijo que la más importante de todas fue en el primer tiempo, cuando Rosales lo dejó a Guerra solo con tres dedos y el "1" de Chacarita evitó lo que hubiera sido el 3-1. "Ahí, seguramente, se terminaba todo", pensaron varios. Y si esa fue la más importante, la del ángulo a Guerra fue la más espectacular. Sin lugar a dudas.
Pareció gol, desde cualquier costado del 15 de Abril. Porque Guerra, al igual que en el primer tiempo cuando clavó el 2-1, tuvo tiempo para colocarla donde más le gustó. Sin embargo, sin ser un arquero físicamente "largo", Tauber voló hasta el mismo ángulo para mandarla al córner con una reacción que hasta los plateístas de Unión reconocieron con el aplauso de admiración por el gesto técnico.
Finalmente, la más decisiva de todas: cuando el partido se moría, Chaca estaba con once virtuales pero con diez reales, nació un centro más al área visitante, apareció la cabeza de Paulo Rosales y otra vez Nicolás Tauber, esta vez en sociedad con el travesaño: tapada, caño y final. Una volada importante, otra espectacular y una más decisiva en el repertorio de un Tauber inspirado al más alto nivel. Figura en todo sentido, el arquero de Chacarita fue casi sacado en andas por los jugadores funebreros.
Si algo deja como positivo el examen de ayer ante uno de los punteros del ascenso Äahora quedó Aldosivi soloÄ pasa por la personalidad que tuvo Unión como equipo para sobreponerse a la adversidad. Porque arrancar, de local, 0-1 a los 27 segundos de juego puede ser mortal para cualquier equipo del mundo. Sin embargo, Unión fue capaz de reaccionar con mucha autoridad. Ante la mueca del destino y ante sus propios groseros errores.
Y esta actitud saludable de Unión de reaccionar hay que multiplicarla por dos. La primera vez se reflejó en el placard del resultado: perdía 1-0 y pasó a ganar 2-1 en apenas un puñado de minutos.
Pero cuando parecía que estaba más cerca del 3-1 que de otra cosa, volvieron los impresentables errores colectivos de su última línea: defensores parados, defensores mirando, arquero desparramado. Entonces, volvió a reaccionar: lo metió en el complemento en un arco al rival, hizo figura a Tauber y hasta reventó el caño horizontal del mismo ex guardameta de Unión. Si esta segunda reacción positiva de Unión como equipo no se notó en el resultado fue por culpa de Tauber. Pero fue, desde lo técnico, tan importante como la primera.
Porque aún con las lagunas de Paulo Rosales o los tiros a los palos Äya que el rugby está de moda en Santa FeÄ de Jorge Torres de media distancia, Unión lo achicó al puntero, que terminó acorralado al lado de Tauber y pidiendo la hora en Santa Fe.
Si el "Teté" Quiroz dijo hace una semana, en la lejana San Juan, algo así como "perdimos por una boludez", ayer ese término de tribuna se potenció de peor manera. Porque lo que hicieron los defensores de Unión fue sencillamente impresentable en los dos goles de Chacarita. íHasta lo contagiaron a Ojeda en el segundo, que dio la impresión de dejar demasiado corto el rebote!
Una parte de la biblioteca tendrá libros que argumentarán: "Unión no ganó por culpa de Tauber". Pero en la otra parte, que también duele, podrá leerse: "Unión no ganó porque se hizo los goles solo". Hoy, en el fútbol moderno, buscarla adentro a los 27 segundos es imperdonable.
Y así como en San Juan todos los cañones apuntaron a Raúl Gorostegui porque la perdió en la salida, ayer no se salvó nadie. Porque en los dos goles, después de Ojeda, todos se quedaron parados, clavados y mirando. El segundo, después que la pelota pinchara una nube, bajara en cámara lenta y pegara en el travesaño, fue realmente insoportable desde el punto de vista de la levedad defensiva local.
Así, con una de las mejores duplas de ataque en la divisional, un buen arquero y la personalidad colectiva para dar vuelta esos errores, Unión debe encontrar una mejor forma para defender. Porque cualquiera lo complica ahí atrás, justo donde reluce la joyita más valiosa de la abuela.
Además, error individual o error colectivo, lo mismo da. Es cierto que el camino es largo y nunca fácil. Pero este tipo de puntos que se escapan Ätres en San Juan, dos anocheÄ son los que después se lamentan en el conteo final.
Unión consiguió, en ofensiva, hacer olvidar rápidamente los 19 gritos de la "Chancha" Zárate. Lo hizo a partir de encontrar una dupla (Pereyra-Guerra) y no de un solo jugador. El "Picante" está cerca de los 40 gritos con la camiseta de Unión y Guerra lleva seis en seis. Pero, además, juegan bien entre los dos, se buscan y se encuentran.
Yo se lo decía al mismo "Negro" el otro día en una entrevista: César Pereyra es cosa seria, porque ya lo hizo goleador de un torneo a Bazán Vera, de otro a Leandro Zárate y va camino de "fabricar" un tercero como es Claudio Guerra. Entonces, si sale el gol, Unión consigue lo más complicado para estos tiempos de esquemas tácticos tan cerrados.
Lo otro, defender, es la resultante de trabajo y concentración más que de capacidad técnica. Hoy, allí atrás, Unión es una duda arriba de la otra. Y eso que tiene la mejor garantía para los aparatos defensivos que es su arquero Ojeda. A favor de los defensores hay algo: a todos los volantes les encanta mucho más ir que volver. Ayer, el pibe Alexis Fernández cumplió en el debut como titular, pero está claro que no es De la Fuente.
Igualmente, estaba claro que no sería el día de Unión. Porque así como hoy es el Día del Camino... ayer fue el Día del Arquero. Y todo por culpa de Tauber.
Unión: Ojeda; Pérez, Alessandria, Yacob y Gorostegui; Zapata, Alexis Fernández, Torres y Rosales; Pereyra y Guerra.
DT: Fernando Quiroz.
Chacarita Juniors: Tauber; Grabinski, Echeverría y Suárez Figueroa; Dolci, Vismara, Frezotti, González y Santo; D'Amico y Arostegui.
DT: Pedro Damián Monzón.
Goles en el primer tiempo: a los 27 segundos de juego, Arostegui (CH); a los 4 m. Pereyra (U); a los 12 m. Guerra (U); a los 42 m. Grabinski (CH).
Cambios: al comenzar, Alustizza por Santo (CH); a los 31 m. Coria por Grabinski (CH); a los 34 m. Daniel Giménez por Arostegui (CH); a los 38 m. Márquez por Gorostegui (U) y a los 41 m. Fontana por Zapata (U).
Incidencias: no hubo.
Cancha: Unión.
Arbitro: Cristian Faraoni.
Se jugaban tres minutos y medio del primer tiempo. Unión desde los 27 segundos perdía 1 a 0 con el puntero Chacarita Juniors en Santa Fe y Paulo Rosales provocó un tiro de esquina, con el equipo de Quiroz atacando para el arco de López y Planes. Fue el mismo "10" de Unión el que ejecutó desde la oreja: cuando fue a acomodar la pelota en la intersección de la platea lateral y la popular, un simpatizante con remera de color verde, colgado en la baranda del foso, empezó a insultar a Paulo Rosales.
Llegó el córner exacto de Rosales, Pereyra la peleó y clavó el 1 a 1 que venció a Tauber. Entonces, en el festejo, Rosales buscó al muchacho de remera verde y le "dedicó" el gol con una seña de "cerrá el ...", moviendo todos los dedos Äabriendo y cerrandoÄ de su mano. Después, con los ánimos más tranquilos, el mismo "10" de Unión lo buscó al muchacho plateísta y le pidió perdón juntando sus manos. Así se vive, para bien y para mal, en el fútbol argentino.