AFP-EFE-Télam-Diarios El Mundo/El País
"Nuestro contrincante piensa que él ve lo que ocurre en América, pero su visión es imperfecta, tan imperfecta que se relacionó con terroristas que estaban dispuestos a atentar contra nuestro país", dijo la candidata a la vicepresidencia por el partido republicano, Sarah Palin, de Barack Obama, en una osada ofensiva sobre el candidato presidencial demócrata en la pelea por la Casa Blanca.
Palin, quien también señaló que Obama le inspira "vergüenza", lo acusó de "mantener relaciones amistosas con los terroristas".
Las acusaciones de la gobernadora de Alaska fueron calificadas por la campaña de Obama de "frase política barriobajera" y ocurren tiempo después de que la campaña de McCain hubiera llamado a Obama "mentiroso".
Con las encuestas mostrando la desventaja de McCain con respecto al senador de Illinois y en un acto de campaña en Englewood, Colorado, "barracuda" Palin atacó duramente al candidato demócrata.
En su discurso, Palin hizo referencia a un informe del New York Times, publicado ayer, que analiza los vínculos de Obama con Bill Ayers, un ex miembro de la organización Weather Underground de la época de la guerra de Vietnam. Sin embargo, el informe concluye que la relación entre ambos no era de las más cercanas.
El portavoz de Obama, Hari Sevugan, respondió que "el equipo McCain-Palin ha llevado su desacreditada y deshonrosa campaña un paso más allá, anunciando que iban a intentar pasar página a esta crisis financiera y lanzar más ataques personales contra el senador Obama".
Por otra parte, la participación podría alcanzar niveles récord en las presidenciales estadounidenses del 4 de noviembre, impulsada por la popularidad del candidato demócrata Barack Obama entre los electores que nunca votaron.
Durante los últimos 30 años, la tasa de participación en las presidenciales osciló entre 54 y 61% y la estrategia de los grandes partidos, demócrata y republicano, consistió tradicionalmente en motivar a sus seguidores para que votaran, al tiempo que intentaban ganar suficientes votos de electores independientes para inclinar la balanza a su favor.
Pero esta vez, Barack Obama, apoyado por un equipo de campaña muy presente en el terreno, convenció a cientos de miles de votantes a que se inscribieran en las listas electorales.
"El objetivo es menos convencer a la oposición que de ganarle en cantidad", resume Doug Chapin, especialista en elecciones en el centro de investigaciones Pew, que espera una participación de 80% o incluso 90% en algunos Estados.
Esta participación excepcional "va a cambiar la composición del electorado", predijo.
Así, Virginia (este) vota tradicionalmente a los republicanos. Pero los representantes de la campaña demócrata registraron allí a 250.000 nuevos votantes, con lo que este partido encabeza ahora los sondeos. Virginia se convirtió así en un estado susceptible de modificar el resultado de las elecciones.
Falta saber si estos nuevos inscriptos votarán efectivamente a Obama el 4 de noviembre. "En las elecciones anteriores, se vio que una cosa era inscribirse y otra realmente desplazarse el día de las elecciones", subraya Chris Dreibelbis del centro de reflexión Reform Institute.
Obama se beneficia de un contexto que debería incitar a los ciudadanos pasivos a votar, dice Dreibelbis. Las tres cuartas partes de los estadounidenses, según las encuestas, estiman que el país va en dirección equivocada: Estados Unidos está comprometido con guerras costosas e impopulares y enfrenta una crisis económica importante.
También se trata de un comicio histórico: si Obama es electo, será el primer negro en dirigir Estados Unidos, y si McCain gana, su compañera de fórmula Sarah Palin será la primera mujer en llegar a la Casa Blanca.
McCain logró motivar a sus seguidores al elegir a Palin, quien defiende posturas ultraconservadoras.
Pero "Palin es tanto una bendición como una maldición para McCain", estima Steffan Schmidt, catedrático de ciencias políticas en la Universidad de Iowa (centro).
"Cristianos y conservadores (republicanos) se apasionan ahora por esta fórmula, pero no son suficientemente numerosos. La manera de conseguirlo es captando suficientes electores independientes y McCain comprometió el apoyo que puede obtener" de ellos, según él.
De 300 millones de estadounidenses, se espera una participación récord de 130 millones este año, frente a 126 millones en 2004 (63,8%) y 111 millones en 2000 (59,5%).
Gana en el ciberespacio
Si las elecciones presidenciales de Estados Unidos se desarrollaran en el ciberespacio, el demócrata Barack Obama ganaría por goleada, por su popularidad entre las jóvenes generaciones y gracias a la habilidad de sus estrategas de campaña para valerse de las nuevas tecnologías.
A sus 47 años, el candidato demócrata recaudó en Internet, para su campaña, decenas de millones de dólares más que su adversario republicano, John McCain, de 72 años, quien reconoció que no sabe utilizar una computadora y que podría ser el presidente más anciano que haya gobernado el país.
Las elecciones estadounidenses son el 4 de noviembre, pero cuando los ciudadanos voten por su candidato en realidad estarán eligiendo a un grupo de "grandes electores", que semanas después se reunirán en el marco del colegio electoral a decidir quién es el presidente.
El colegio electoral, creado en 1804 por una enmienda a la Constitución, tiene 538 miembros. Cada Estado es representado por la misma cantidad de grandes electores que los legisladores que tiene en el Congreso.
El distrito de Columbia, que incluye la capital del país, no tiene ningún representante con derecho a voto en el Congreso, pero sí tiene tres grandes electores, la cifra mínima para los Estados menos poblados. Mientras, California Äel Estado más pobladoÄ tiene 55.
El modo de designación de los grandes electores varía de un Estado a otro, pero la Constitución estadounidense es muy precisa en cuanto a las cualidades que deben poseer. El artículo dos dice que ningún miembro del Congreso "ni ninguna persona que tenga un cargo de confianza de Estados Unidos" podrá ser nombrada gran elector.
El candidato que es electo presidente es el que obtiene la mayoría absoluta de los votos en el colegio electoral, es decir 270.
En caso de igualdad, la Cámara de Representantes es la encargada de elegir al presidente. Y si hay igualdad entre los representantes, elige el Senado. El primer caso ocurrió en 1800 y en 1824, y el segundo en 1836.
El sistema implica que es posible ser electo presidente sin haber sido el candidato más votado por la población. Eso es lo que ocurrió en el año 2000 Äcuando George W. Bush fue electo por sobre Al GoreÄ y también otras tres veces en la historia estadounidense.
Esto es así debido a que el candidato que gana a nivel estatal obtiene todos los grandes electores en juego. Por ejemplo, en California un candidato que le gane a otro por un solo voto obtiene los 55 grandes electores. Las dos únicas excepciones son Maine y Nebraska, donde la representación es proporcional a los votos obtenidos.
Debido a esta particularidad, los candidatos suelen privilegiar a algunos Estados clave (como Florida, Ohio, Pensilvania, Michigan y Colorado) susceptibles de pasarse de un bando al otro y decidir así la elección.
En cambio, no hacen campaña en algunos Estados en los que si bien hay muchos grandes electores en juego, en la práctica es casi imposible cambiar su inclinación hacia uno u otro partido. Por ejemplo, Texas (34 grandes electores) es republicano, e Illinois (21) es demócrata.
Los grandes electores se reúnen en la capital de sus respectivos Estados para elegir al presidente el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre, lo cual este año es el 15 de diciembre.
El próximo presidente de Estados Unidos asumirá el 20 de enero de 2009.