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Félix Canale
Como se sabe, la construcción de la central termoeléctrica Brigadier López, en terrenos del Parque Industrial de Sauce Viejo, ya fue adjudicada a la Unión Transitoria de Empresas (UTE) conformada por Isolux Ingeniería SA y por Iecsa SA.
Isolux Corsán es una empresa de capitales españoles radicada en la Argentina desde el año 2000. En 2006 compró el 50 % de la empresa nacional Tecna, cuyas actividades centrales son el petróleo, el gas y la energía. El nombre de Isolux fue muy mencionado en los últimos tiempos porque integra el consorcio que licitó y ganó el proyecto del tren de alta velocidad entre Capital Federal, Rosario y Córdoba. Isolux Ingeniería, por su parte, es una sociedad inscripta en la Inspección General de Justicia el 27 de junio de 2007.
En tanto, Iecsa SA es una empresa constructora (grandes obras públicas y desarrollos urbanos), que fue una de las joyas y pilar de facturación del grupo Socma, de Franco Macri. Éste, al dedicarse full time al negocio con capitales chinos (autos y otras inversiones), se la vendió en marzo de 2007 a su sobrino, Ángelo Calcaterra, un arquitecto que preside Calcaterra Construcciones, compañía de extensa trayectoria en el rubro.
Voceros de Iecsa consultados por El Litoral el viernes pasado dijeron que la empresa está a la espera de firmar en las próximas semanas el contrato con Energía Argentina SA (Enarsa). No quisieron adelantar una fecha posible para dicha firma, pero dijeron que, si el documento se rubrica dentro de los próximos 30 días, la expectativa es que las obras civiles comiencen en la primera quincena de diciembre.
Por su parte, fuentes del Ministerio de Planificación Federal confirmaron que también en los próximos días estaría lista la orden de compra por valor de unos 1.200 millones de pesos para la adquisición de una turbina a gas, con una potencia de 280 megavatios, que será la primera que se instalará en Sauce Viejo. "La decisión ya está tomada", dijeron.
A su vez, fuentes de Enarsa explicaron a este diario que al costo de la turbina deben agregarse otros 300 millones de pesos para las obras de infraestructura, entre las que se incluye un pequeño puerto sobre río Coronda, para facilitar la llegada de embarcaciones con combustible para el ciclo combinado (gas natural más gasoil). La segunda turbina a gasoil, con una potencia de unos 400 megavatios, requerirá otros mil millones de pesos de inversión adicional.
El plazo de ejecución de las obras de la central eléctrica se calcula en 16 meses, a partir de la fecha de inicio, que podría extenderse a 2 años con la conclusión y puesta en operaciones del puerto de Enarsa sobre el río Coronda.
Toda esta proyección en positivo tiene, sin embargo, puntos oscuros. Uno de ellos es que el espacio cedido por la provincia para la construcción de la central eléctrica (7 hectáreas) sólo alcanza para la instalación de una turbina a gas. Tal espacio no es suficiente para la instalación de la segunda turbina que completa el ciclo combinado y, fundamentalmente, para los depósitos de combustible que deben mantener sus tanques con una reserva promedio de unos 10 millones de litros de gasoil. Según los técnicos, se requiere un mínimo de 10 a 12 hectáreas.
Con el plano del Parque Industrial a la vista, tanto en Capital Federal como en Santa Fe, los técnicos que dialogaron con El Litoral señalaron un antiguo lote que fue cedido con cargo a la automotriz Auto Unión DKW en los años '60 del siglo pasado, que nunca fue utilizado, que actualmente es de propiedad privada y sobre el que no existe ningún proyecto productivo declarado públicamente. Es una anomalía, pero es así.
Ese lote de aproximadamente 3 hectáreas entra como una cuña, hacia el oeste, en las 7 hectáreas cedidas por la provincia a Enarsa. Su límite hacia el este llega exactamente hasta el cauce del río.
"Si ese lote ya hubiese sido recuperado por la provincia, podría transferirse a Enarsa con cargo (obligación de concretar un proyecto en tiempo y forma) para que ponga la otra turbina. No nos engañemos, si ese lote ya fuese parte del proyecto, sería más viable que la compra de la turbina a gasoil fuese decidida por Enarsa en un plazo inmediato", dicen los técnicos, más preocupados por los resultados tangibles de sus cálculos sobre el tablero, que por erráticas discusiones sobre poder político.
Primera observación: Enarsa, por ahora, no parece proclive a convalidar la compra de la segunda turbina (y concretar en tiempos rápidos una central de ciclo combinado) hasta tanto el Estado provincial no muestre una clara voluntad de facilitar la construcción en Sauce Viejo de un nodo energético tan potente como el de Timbúes.
Es curioso que, cuando se habla con los técnicos de Enarsa, éstos mencionan reiteradamente "el puerto de Sauce Viejo" como si ya fuese un hecho. Cuando se les hace esta observación, admiten que, además de incorporar a la central el terreno ahora improductivo, será necesario mover (refular) más de medio millón de metros cúbicos para "hacer" una costa y sobre ella instalar la estación fluvial. Todo ese trabajo estaría a cargo de Enarsa.
Segunda observación: en el proyecto de la Central Brigadier López que maneja Enarsa, los costos de instalación, que rondan casi 3 mil millones de pesos, ya están decididos y, en principio, aprobados. Sin embargo, el engranaje se mueve con dificultad porque no existe certeza de que el Estado provincial provea el espacio requerido.
En el espacio que hoy ocupa esta nota, estaba previsto publicar una entrevista realizada la semana pasada, con la gerenta de la Asociación Civil Parque Industrial de Sauce Viejo, Claudia Taliaferi, en una charla donde contaba, con fervor, los logros de una comunidad industrial que, a fuerza de praxis, está aprendiendo a ser, precisamente, una comunidad con intereses mutuos.
Entre los entusiasmos que describe la gerenta, que reflejan las expectativas de los industriales agrupados en la asociación, figuran la locación en el predio de la central eléctrica Brigadier López, que permitirá asegurar energía al nodo productivo, incluso ante posibles interrupciones del servicio interconectado nacional. Además, la posibilidad de contar con un pequeño puerto fluvial, que técnicamente pertenecería a la usina, pero que en la práctica podría ser utilizado por las empresas radicadas en el parque, lo que aquilata aún más la proyección estratégica de esa concentración industrial.
Al no ser de su directa incumbencia (aunque sí de su interés), los datos sobre la central que manejaba la Asociación Civil eran más o menos genéricos y dependían de lo que iba surgiendo de los despachos oficiales provinciales.
Ante esta situación, El Litoral decidió ampliar la investigación periodística recurriendo directamente a las fuentes nacionales, con el propósito de publicar un recuadro con algunas precisiones. El volumen y la urgencia de las información obtenida, relacionada con un tema vital para el perfil productivo de la región, amerita postergar para una próxima edición la entrevista a la asociación civil.
Los técnicos muestran reservas cuando deben dialogar con el periodismo. "Un dato mal consignado debilita la argumentación y hace quedar mal al técnico, que inmediatamente pierde prestigio frente a sus colegas", dicen. La conversación que El Litoral mantuvo con los técnicos de Enarsa fue grabada en su totalidad. De la transcripción de esa charla se extrajeron los siguientes tramos.
Cuando se concluya la central Brigadier López, el total de centrales eléctricas instaladas en territorio de la provincia de Santa Fe estarán en condiciones de aportar una cifra equivalente, aunque menor, a la demanda provincial de energía. Eso da autonomía frente a cortes o interrupciones, aun cuando no se cubra la totalidad de la demanda.
El espacio actual cedido a Enarsa en Sauce Viejo sólo alcanza para la turbina a gas. Hay un tema: la turbina a gas tiene un rendimiento de 38 por ciento, pero para que se despache una máquina, para que esté siempre funcionando y aportando al sistema, debería tener un rendimiento por arriba de 55 ó 60 por ciento. Esto del rendimiento se puede explicar así: de cada litro de gas que se pone a la máquina, se recupera 38 por ciento de energía. De cada litro de gasoil (que no es exactamente gasoil, sino otra refinación, pero también cuesta un dólar el litro) se recupera 60 por ciento. Hacer producir la turbina a gas es más costoso, y como consecuencia se pondrá en marcha muy poco. Este es un argumento central para que la provincia decida recuperar los espacios físicos donde levantar la turbina a gasoil. A estas turbinas también las llamamos "a vapor".
Al estar instalada una central de ciclo combinado se genera una gran cantidad de vapor, que puede ser utilizado por otras industrias vecinas con un ahorro muy grande en los costos. En vez de gastar en electricidad que les genere vapor, las empresas pueden utilizar el vapor que genera la usina.
El punto más firme de interconexión es Santo Tomé. De allí arranca la línea que termina en Paraná. Hoy Santo Tomé tiene 900 megavatios de potencia de transformación. Es decir que se le puede colocar una usina hasta de esa potencia.
Se hizo una pregunta para tratar de entender cuál será la potencia de la central Brigadier López y si la misma alcanzaría, por ejemplo, para suministrar energía suficiente al proyectado parque industrial que impulsa el gobierno de la ciudad de Santa Fe dentro del ejido. Para eso, dijeron, se requeriría una central igual a la de Timbúes y hasta ahora "nadie está peleando para que haya una usina similar en Sauce Viejo. Otra cosa sería si la provincia llega aquí y dice: acá tengo el terreno, acá tengo la potencia de transformación, acá tengo los clientes que van a usar esa energía y acá tengo un plan para instalar otro parque industrial a 30 kilómetros o menos".