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Después de un siglo
Osbert Lancaster sigue haciendo reír
Es el más famoso de los humoristas gráficos británicos, y a 100 años de su nacimiento una exposición en Londres rescata sus trabajos más representativos. Durante 40 años trabajó para el Daily Express e hizo reír a sus lectores en el tiempo difícil de la II Guerra Mundial. Aunque dandy y caballero del reino, las clases altas británicas eran destinatarias de sus críticas. Violeta Molina (EFE) Cien años después de su nacimiento, el humorista gráfico inglés Osbert Lancaster (1908-1986), que caricaturizó a la sociedad británica a lo largo de varias décadas, sigue haciendo reír a carcajadas, como pudo comprobarse hace pocos días, en la presentación en Londres, de una retrospectiva de su obra. Bajo el título "Viñetas y diademas: el genio de Osbert Lancaster", una exposición en la Wallace Collection y un libro homónimo tratan de rescatar del olvido y reinterpretar al hombre que alegró a toda una nación en los peores momentos de la Segunda Guerra Mundial, gracias a su pequeña viñeta diaria en el Daily Express. Pero no sólo se limitó a colaborar con la prensa, sino que hizo del dibujo su modo de vida y así ilustró portadas de libros, diseñó vestuarios y decorados teatrales, caricaturizó a la sociedad británica y repasó su historia arquitectónica. Hasta el próximo 11 de enero, quienes acudan a esta exposición podrán entender quién fue Osbert, un dandy polifacético nombrado caballero y uno de los "más grandes ilustradores británicos", en palabras del experto James Knox, que ha seleccionado los trabajos para la retrospectiva. A lo largo de tres salas, se repasa la vida e ingente obra de este artista, que trabajó 40 años para el Daily Express, donde en 1939 introdujo por primera vez en el Reino Unido el "pocket cartoon", una viñeta muy pequeña que sólo ocupaba el espacio de una columna y que hoy puede encontrarse en varios rotativos. En declaraciones a EFE, Knox explicó que Osbert quiso hacer algo más que despertar la risa en sus seguidores y deseaba que sus dibujos hicieran reflexionar, aunque "a veces no lo tomaron muy en serio" y sólo se ha valorado su humor, no su crítica. Con frecuencia, se ha confundido el escepticismo de este humorista, famoso por su serie satírica sobre la aristocrática familia Littlehampton, con la connivencia con el poder establecido. Por eso, indicó Knox, uno de los objetivos de la exposición es desmontar esta teoría y reinterpretar su trabajo. El propio Osbert, obsesionado con el detalle en sus dibujos, se pronunció al respecto: "No es tarea de un dibujante ondear banderas y ovacionar mientras avanza la procesión, su papel es el del niño que señala que el emperador está completamente desnudo". En sus dibujos se hace patente su pasión por la arquitectura y la decoración, que le hizo publicar dos libros sobre la historia de la arquitectura interior y exterior en el Reino Unido desde Stonehenge hasta la mitad del siglo pasado. Su deseo era popularizar la arquitectura y así mejorar el "lamentable estado" en el que se encontraba y lo consiguió, tanto que acuñó términos hoy utilizados por los académicos, como "Stockbrokers'Tudor" (un tipo de edificio característico en el Reino Unido). En sus composiciones siempre aparecían personas, ya que su concepción del arte era muy humanista, aunque simplemente quisiera poner el foco en la última moda: la minifalda, por ejemplo. También los viajes y el teatro le apasionaron, como puede contemplarse en obras que recogen culturas lejanas y vestuarios para obras de Covent Garden. A pesar de caer en el olvido, en parte por el carácter efímero de los trabajos para la prensa, su herencia sigue estando viva. Knox aseguró que hoy en día todos los humoristas gráficos se sienten "pequeños" cuando se comparan con él, porque su técnica y sus múltiples registros son inigualables. |