"El triatlón (triathlon en su forma original) fue un deporte novedoso hace 20 años, que me atrapó desde el primer momento. Decidí hacerlo y, como a todos mis emprendimientos los hago a full, me fue muy bien y obtuve buenos resultados. Después, los avatares de la vida me fueron llevando a dejarlo: construí mi casa, los hijos que eran chicos, también que era un deporte relativamente caro, entre otras cuestiones. Por consiguiente, empecé a subir de peso. Llegué a los 180 kilos".
"Me sentía bien. No tenía ningún tipo de problemas. Pero los años no vienen solos y decidí empezar a hacer algo. Sabía que tenía el método, y era el deporte. Lógicamente que debía dejar de comer, no tomar alcohol, tampoco nada de pastas. Y le agregué la nutricionista, que es Marina Palma Parodi, pero cuando ya tenía 140 kilos. Empecé haciendo RPM (Revoluciones por minuto) y natación, porque tenía un menisco pellizcado,producto del sobrepeso,y el médico me dijo que no me podía operar debido al kilaje. Tengo mucha gente para agradecerle: Sergio Magnín, kinesiólogo de Unión, fue quien me recomendó al Dr. Morales para tratarme la rodilla; también a Cristian Carrizo, Horacio Pernicano, Cristian Deuth y todo mi grupo de entrenamiento".
"Cuando competí el primer triatlón, yo pesaba 140 kilos. Fui a competirlo, no a terminarlo. Y cuando me inscribí, me miraron y me dijeron: "¿Qué hacés?'. Fue tremendo. Pero después me terminaron pidieron disculpas. Sentí que tenía muchas miradas encima, pero igual continué. Fue fundamental mi familia, tanto mi esposa como mis hijas. Antes, en mi casa había muchísima comida de todo tipo, pero ahora comemos todo light; se han cambiado los hábitos. Pero sí sufrí discriminación: pasa que después adquirí una popularidad dentro del triatlón que me la gané sólo con esfuerzo, constancia y con que siempre me vieran dar lo mejor de mí en cada competencia".
"Lamentablemente, este deporte demanda mucho dinero. Hoy, las inscripciones salen 200 pesos. Entonces, si un chico quiere empezar la actividad, realmente se le complica bastante. Una bicicleta profesional cuesta alrededor de 5.000 pesos. Es un deporte al que le falta más presencia de patrocinantes".
"Necesité mucho de mis amigos y familia para seguir adelante. Mi grupo de triatlón es fundamental para que yo siguiera entrenándome, porque ellos jamás me discriminaron y siempre me apoyaron. Cuando me quedaba rezagado, me esperaban. Incluso hoy me llaman y me alientan para que no abandone el entrenamiento".
"Siempre fui el eje de las cargadas. Era el gordito chistoso, mi forma de comer y mi panza. Y un día dije basta. "Yo no soy esta persona', me decía, y puedo tener otra presencia tanto para mi trabajo diario como en la relación con la gente. Así pasé de ser un gordito chistoso a ser Carlos Martínez. No soy aquél, sino el chef Carlos Martínez. Sigo relacionándome con las mismas personas, pero lo que cambió fue el trato de ellos hacia mí y viceversa. Por supuesto que cambió para bien. Trato de inculcarles a los chicos todo lo que pueda en cuanto a la práctica deportiva y cómo deben meterse de lleno en lo que hacen. Lo que hago es con el corazón y siempre va a ser así en todo lo que emprenda".
Carlos Alberto Martínez nació el 23 de enero de 1962, en Santa Fe. Tiene 46 años.
textos de Ignacio Andreychuk.