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DESTINOS
El fuerte palpitar de las ciudades soterradas
Canadá. Sólo un genio como Leonardo da Vinci podía pensar, imaginar y aún diseñar automóviles, bicicletas, la máquina para volar y muchos inventos más... Pero su inagotable genio fue más lejos: imaginó y diseñó la vida del hombre en la ciudad del futuro que se puede encontrar en este país.

Hace quinientos años, Leonardo inventó lo que hoy llamamos ciudad del futuro; y, desde hace algo más de cuarenta, Montreal abría las primeras calles subterráneas, munidas de aire acondicionado o calefacción, según fuese verano o invierno. Lo que en principio eran centros comerciales se iban a convertir, tiempo después, en pasajes de tránsito peatonales donde, a las tiendas, se iban a sumar restaurantes, oficinas, cines, teatros, terrazas, y todo aquello que constituye la vida urbana de una gran ciudad.

El clima en Canadá durante el invierno es durísimo, las temperaturas alcanzan los 20 y, a veces, los 35 grados bajo cero.

Las ciudades de Montreal, Quebec, Ottawa y Toronto constituyen, quizás, las localidades más familiares tanto para los europeos como para los americanos. Y no es extraño toparse en ellas con algún compatriota que ejercen allí su profesión, o bien, han ido a probar suerte; conozco gente que fue por esto último y no se volvió más. Y han echado raíces en el país.

Montreal, coquetería a la francesa.

Fue en Montreal donde primero se habló de la ciudad Underground. La Underground Montreal, hoy, es una auténtica ciudad subterránea que extiende sus redes en forma de tentáculos a lo largo de muchos kilómetros y que, en un esfuerzo impresionante, ha conseguido implantar una separación drástica entre el tráfico rodado y el pedestre.

En ningún lugar del mundo he vivido la fascinante experiencia de pasear por sus calles vestida con una solera de verano, mientras en el exterior el termómetro descendía a 30 grados negativos, como se acostumbra a decir en algunas lejanas latitudes.

Si una atraviesa la puerta de la Place Ville-Marie por las calles Cathcart y Mc. Gill Avenue, experimentará cómo es este mundo subterráneo nacido en 1962. La Place Ville-Marie marcó, precisamente, el inicio del Underground Montreal. Significó un reconocimiento y aceptación masiva del área subterránea, siendo usada por 400.000 personas apenas inaugurada.

Pasear hacia la Estación Central supone una gozosa visual, con tiendas y fachadas que recuerdan la estación rural de Quebec antiguo. Cruzando una rotonda se pueden ver pasar los trenes, por debajo de los pies.

Cuando uno llega a la estación de metro Place Bonaventure se entiende el por qué lo llaman el complejo comercial más grande de Canadá con 150 restaurantes, 28 cines, 40 bancos, 1.200 tiendas y 15.000 estacionamientos. Todo esto, en torno a 10 estaciones de metro de la que Berry de Montigny es la central.

Desde 1966, el metro de Montreal supuso encontrar y entusiasmar a los profesionales más capacitados y creativos. Eso fue posible y los resultados están a la vista: se viaja rápido, tranquilo y confortable, y hace de la vida subterránea algo que nata tiene que ver con la claustrofobia.

Unas escaleras mecánicas me llevan de Place D'Armés al Palais de Congreso, construida en 1983, y cuya arquitectura semeja a una nave espacial. Luego camino hasta la Place des Artes, que es inconfundible por el gran mural representando a Frederic Bac y la historia de la música en Montreal.

Quebec, capital política del Canadá francés

Rivaliza con Montreal en casi todo, menos en la lengua francesa. La vida subterránea en Quebec difiere mucho de su hermana francesa. Aquí se viven más al tope los deportes, las grandes fiestas y muchas manifestaciones de la vida invernal quebense.

El impresionante estadio de hockey sobre hielo acoge a equipos rivales como el Quebec y el Montreal, y allí se aprecia el auténtico calor existente en contraste con la nieve exterior.

El panorama interior es paradójico: desde estos lugares calientes, tranquilos, llenos de bancos donde reposar, y cafés y restaurantes donde pasarla bien de pronto uno se topa con paredes de cristal, donde resbala el hielo o se va posando suavemente la nieve. Los muros de la Catedral de Quebec, negros y antiguos, van tornándose blancos, desde la cálida mirada del paseante subterráneo.

Cuando llega febrero y la fiesta del carnaval, única en el mundo, algunos inmensos locales subterráneos se convierten en Beach party, donde se reconstruyen casi hasta el último detalle las playas más afamadas del Caribe. En un ambiente totalmente artificial, el canadiense disfruta del carnaval al compás del samba, mientras afuera el rigor del invierno hace descender el termómetro con temperaturas mínimas que hielan el aliento.

Ottawa, la capital

Ottawa, capital de Canadá, alberga una población superior al millón de habitantes, emplazados en su área metropolitana y en diversos puntos periféricos.

Es el gran centro político-administrativo y cultural del país. Son dignos de visitar el Observatorio Astronómico y Geofísico -dotado con los últimos avances científicos- el Consejo Nacional de Investigaciones de Ciencias Exactas y Humanas, y el Museo de Bellas Artes, un complejo arquitectónico "faraónico" de piedra y cristal, inaugurado en la década de los '90. El sol que penetra por sus paneles de cristal es el principal elemento de luminosidad, al que se agrega la nieve exterior que invade los recintos con su gélida luz.

Pero es el Centro Rideau el verdadero núcleo

de la Ottawa de calles calientes, como el Canal Rideau es el verdadero centro de vida exterior. Es un complejo lleno de vida, conectado desde el interior con todos los medios de transporte de la ciudad. Se puede uno perder horas y horas en este impresionante complejo construido en 1983, donde no faltan hoteles de lujo, restaurantes, espectáculos y el llamativo Centro de Congresos conocido mundialmente.

Toronto, ciudad cosmopolita

La ciudad de Toronto se encuentra emplazada en la margen septentrional del lago Ontario, al sureste de Canadá. Su nombre fue dado por los indios hurones y quiere decir "tierra de la abundancia o lugar de reunión".

En la actualidad Toronto es la ciudad más cosmopolita y mundana de Canadá, y una de las que está experimentando el más fulgurante desarrollo en todo el mundo. Solo el Eaton Center valdría para dar réplica a la cosmovisión subterránea de Montreal.

Desde las calles Queen y Dundas se puede penetrar bajo una arcada de cristal y fundir el inmenso Eaton con otro de los ramales más importantes de Toronto, el Simpson's. Todo ello constituye una gran obra arquitectónica y, por supuesto, pueden satisfacer aquí los deseos más exóticos.

Innumerables tiendas dan una idea de cómo se vive en esa sociedad altamente consumista y artificial, donde todo es posible comprar y vender, desde un kiwi hasta un Rolls Royce. El Toronto Eaton Center es la nave bandera de las tiendas de esta cadena en todo el mundo. Pero otros complejos, como el Atrium on Bay, el Richmond Adelaide o el Sheraton Center, no le van en zaga.

Estos complejos subterráneos unidos constituyen la otra ciudad, inmune al sol, a la nieve, y al gélido hielo de Toronto.

Una nación cosmopolita

Los datos claves

Canadá es, por su superficie (9.976.137 km.2) el segundo Estado más grande del planeta. Ocupa también uno de los primeros lugares del mundo como una de las naciones más cosmopolitas, a juzgar por los miles de chinos, coreanos, portugueses, griegos, judíos, italianos, alemanes, húngaros o españoles que se integran a la población, que no sobrepasa los 30 millones de habitantes.

Canadá es miembro de la Commonwealt, por lo que el Gobernador General es nombrado por la Corona Británica.

Es un país bilingüe: en la región de Quebec, cuya capital es Montreal, domina el francés, mientras en Ontario (con ciudades como Toronto u Ottawa, la capital del Estado) y las otras regiones, prevalece el inglés.

Políticamente está dividida en 10 provincias (dotadas de parlamento y gobierno) y dos territorios. Su moneda es el dólar canadiense.

La mayoría de sus habitantes profesan la religión católica o la protestante. Es miembro de la ONU, OTAN y G7.

textos de Nidia Catena de Carli.