| |
Télam-AFP-EFE
La áspera campaña electoral norteamericana alcanzó incluso ribetes racistas el fin de semana, cuando en un acto de campaña en Minessotta, ante un comentario del público respecto a que Obama es árabe, McCain respondió: "No, Obama no es árabe, él es un ciudadano decente".
En ese marco, el congresista demócrata, John Lewis, considerado una de las figuras clave del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos en la década de 1960, acusó a la fórmula presidencial republicana de sembrar "semillas de odio y división".
El legislador además sugirió que los ataques contra el senador por Illinois le recordaban al fallecido gobernador segregacionista de Alabama y candidato presidencial George Wallace, cuya retórica en 1963 fue responsabilizada por el ataque con explosivos contra una iglesia en Birmingham, Alabama, en el que murieron cuatro niñas.
A tres semanas de las elecciones presidenciales del 4 de noviembre en Estados Unidos, el candidato republicano reaccionó con furia a las acusaciones en su contra. La respuesta vino de Rick Davies, director de campaña de McCain, el que exigió disculpas a Obama por los comentarios hechos por su asesor.
Davies calificó la comparación de "grosera", en un programa dominical de opinión de la cadena Fox y dijo que Obama debería disculparse directamente por esos comentarios "hipócritas".
"¿Dónde estaba John McCain cuando George Wallace extendía su odio y políticas segregacionistas en ese entonces?", preguntó Davies. "Él estaba en una prisión en Vietnam sirviendo a su país cuando sus derechos civiles también le eran negados", se respondió.
El senador republicano Lindsey Graham dijo en el programa de la cadena CBS Face the Nation que "la idea de que John McCain y (su compañera de fórmula) Sarah Palin están actuando como George Wallace es increíblemente ofensiva".
Sin embargo, el portavoz demócrata, Bill Burton, sólo respondió que si bien Obama "no cree que las críticas políticas de John McCain sean comparables con las de George Wallace o su política segregacionista", Lewis "tuvo razón en condenar la retórica odiosa que McCain utiliza".
Burton también cargó contra la candidata a vicepresidente Sarah Palin y sus "infundados y profundamente irresponsables señalamientos hechos" respecto a que "el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos tiene amigos en el entorno terrorista".
Más tarde, Lewis emitió un segundo comunicado en un aparente intento por calmar las aguas, asegurando que no tuvo la intención de vincular a McCain con Wallace.
"Mi comunicado fue un recordatorio para todos los estadounidenses de que el lenguaje tóxico puede llevar a conductas destructivas. Me alegra que el senador McCain haya tomado medidas para corregir los discursos que generan división en sus mitines", dijo.
Por su parte, el Washington Post editorializó que "el envenenado tema de la raza" amenaza con subir de tono.
Gritos de "terrorista" y "mentiroso" se escucharon en repetidas ocasiones en recientes eventos de la campaña de McCain y algunos comentaristas culparon a los avisos propagandísticos negativos que cuestionan las relaciones pasadas de Obama y lo vinculan con Willian Ayers -un radical de los años 1960- por las conductas agresivas.
A pesar del ríspido tono que han adquirido los debates, el experto John Zogby indicó que "la campaña negativa claramente no está funcionando", y destacó que Obama está ganando apoyo incluso entre los republicanos más tradicionales.
Con la campaña electoral acercándose a la recta final, los pesos pesados del Partido Demócrata Bill y Hillary Clinton aparecieron ayer en un evento a favor de Obama en Scranton, Pensilvania junto con el candidato a la vicepresidencia, Joseph Biden, en una señal de que la acritud de las primarias ha quedado atrás.
"Vamos a luchar por el futuro y vamos a ganar", aseguró la ex aspirante a la presidencia en el mitin, en uno de los Estados que más se disputan Obama y su contrincante republicano, John McCain.
El ex presidente Bill Clinton (1993-2001) dijo que luego viajaría a Virginia para apoyar a Obama.
McCain visitó ayer su centro de campaña en Arlington, Virginia, un Estado muy disputado cerca a Washington. Luego el candidato se dirigió a su casa para prepararse para el tercer y último debate televisado con Obama el miércoles en la universidad Hofstra en el Estado de Nueva York.
En Arlington ante sus seguidores, McCain llamó a realizar "una campaña respetuosa".
Obama, por su parte, visitó Toledo, Ohio, también preparándose para el debate.
El candidato demócrata se encuentra por encima en las encuestas y la página RealClearPolitics, que elabora una media de los principales sondeos, le otorga una ventaja de 7,3 puntos porcentuales, el 49,7% frente al 42,4 de su rival republicano.
Los analistas atribuyen esta ventaja en buena parte al mal clima económico, que favorece al demócrata y perjudica al republicano.
Cuando sólo faltan tres semanas para los comicios y Obama consolida su favoritismo todo se vuelve contra McCain: la crisis financiera y el crash bursátil hundieron la confianza en el mercado libre y el liberalismo sin freno, y con ello la confianza en la idoneidad económica de los republicanos.
El mandato del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, entró en sus últimos cien días, ensombrecido por una altísima impopularidad y una de las crisis económicas más importantes de las últimas décadas.
Desde el pasado 15 de septiembre, cuando la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers agudizó una crisis económica que ya se forjaba en el horizonte, Bush, que se había mantenido hasta entonces en un distante segundo plano político, ha multiplicado sus comparecencias públicas sobre la situación financiera.
Sin embargo, su renovada actividad no le ha hecho más popular: las encuestas le dan apenas un 24% de aceptación, un nivel equivalente al que tenía Richard Nixon al dimitir por el escándalo Watergate.
El ex presidente cubano Fidel Castro dijo que el "profundo racismo" existente en los Estados Unidos puede perjudicar las aspiraciones a la Casa Blanca del candidato demócrata Barack Obama, quien -aseguró- no fue asesinado "de puro milagro".
"En Estados Unidos existe un profundo racismo, y la mente de millones de blancos no se reconcilia con la idea de que un negro con la esposa y los niños ocupen la Casa Blanca, que se llama así: Blanca", afirma el histórico líder cubano en un artículo que publicó ayer la prensa cubana, titulado "La ley de la selva".
"De puro milagro el candidato demócrata no ha sufrido la suerte de Martin Luther King, Malcolm X y otros, que albergaron sueños de igualdad y justicia en décadas recientes", agregó Castro.
No es la primera vez que desde la Isla se señala la posibilidad del asesinato de Obama. A mediados de junio, el diario estatal Granma comparó la situación del candidato demócrata con la del entonces también aspirante Robert F. Kennedy, asesinado en 1968, por sus "semejanzas" en el "desafío al poder militar-industrial".
Castro también opina sobre las características de los candidatos a las elecciones de este noviembre y asegura que el aspirante afroamericano "supera" a su contrincante "en inteligencia y serenidad".
"Tiene además el hábito de mirar al adversario con serenidad y reírse de los aprietos dialécticos de un oponente que mira hacia el vacío", dijo el líder revolucionario sobre Obama.
McCain en cambio -agregó- "fue uno de los peores alumnos de su curso en West Point" y como no sabía nada de matemáticas "es de suponer que mucho menos de las complicadas ciencias económicas".