Santa Fe | Sábado 13 de marzo de 2010 | 04:33 hs

Escenarios & Sociedad
Edición del Martes 14 de octubre de 2008
Escenarios & Sociedad: SOCI-08
Centenario del nacimiento
Cartier-Bresson: el "instante decisivo"

Belén Palanco-EFE

Henri Cartier-Bresson nació el 22 de agosto de 1908, hace 100 años, con una capacidad inusual para la observación que volcó en la fotografía, de ahí que saber sobre su obra signifique tanto como conocer una parte de la historia gráfica del siglo XX.

Y no sólo eso: educar la mirada a través del estudio de su obra se ha convertido en un ejercicio indiscutible para todo aquel futuro fotógrafo en una sociedad que se globaliza a marchas forzadas en parte gracias al protagonismo actual de la imagen en la era digital y de masas.

Pero referirse a Cartier-Bresson es hacer una pausa en su concepto del "instante decisivo", con el que definió el momento exacto en el que se toma la foto, es decir, cuando "se alinean -en palabras suyas- la cabeza, el ojo y el corazón" para conseguir la instantánea, ésa que no sería igual una milésima de segundo antes o después de que se hiciese "clic'.

Pero esta tesis, que tituló uno de los libros de Cartier-Bresson (22 de agosto de 1908-3 de agosto de 2004) "El momento decisivo" (1952), desde hace un tiempo se topó con el marasmo actual donde ese instante mágico, según algunos teóricos, ha muerto.

La proliferación de la imagen digital es imparable y más dentro de la línea del fotoperiodismo que propulsó Cartier-Bresson, debido a la gran democratización de la principal herramienta, la cámara.

Esto, a su vez, ha conllevado que el momento decisivo cada vez sea más irrelevante, aunque les pese a los más puristas. Si la edición de la fotografía ha sido básica en la historia de la prensa, paulatinamente cobra más relevancia debido a la incorporación de Internet como soporte informativo, lo que acarrea que la aceleración de los procesos de transmisión definan que la selección de la imagen recaiga, de forma imparable, más en el editor que en el propio fotógrafo.

Y de esta manera, el "instante decisivo" ha pasado a ser editado de un video o de la ráfaga de imágenes que toman los fotógrafos profesionales que trabajan con la libertad y la ventaja que otorga la ilimitada capacidad de los sistemas digitales.

La mítica frase

Por otro lado, desde que la foto se ha incorporado al mercado del arte contemporáneo, esta mítica frase ha perdido peso, porque para algunos artistas el uso de la foto tiene como finalidad registrar una instalación o una "performance", o se hibrida con otras técnicas como la pintura y, de esta manera, congelar un "momento decisivo" se haya devaluado.

Asimismo, si Cartier-Bresson levantase la cabeza tal vez vería que sus fotos no pueden volver a ser tomadas en Occidente, no por falta de medios obviamente ni de fotógrafos, sino por las limitaciones dictadas por la Justicia.

Cartier-Bresson con su Leica retrató China, la India, México, hasta la Segunda Guerra Mundial -donde se creyó que incluso había fallecido- y fundó, junto a otras también leyendas del negativo, en 1947, la primera agencia de fotografía, el club selectoMagnum.

Tal vez sus retratos en blanco y negro de personas anónimas no puedan ser captadas ya en Occidente, salvo con un permiso previo del retratado, porque las reglas sociales han cambiado y ello ha llevado a que parte de la fotografía documental que el abanderó sólo sea posible en la actualidad en el Tercer Mundo.

A estos dos aspectos se suma la muerte lenta y silenciosa del proceso fotográfico de la argéntea con la que Cartier-Bresson, entre otros, consiguió unas tramas de grises en sus instantáneas que hasta la fecha tan sólo pueden llegar a soñar el proceso digital.

Por todo ello, más que nunca conviene rememorar a Henri Cartier-Bresson, en aras de la calidad del acto fotográfico en una sociedad que hipervalora la imagen pero que, a su vez, juega al "todo vale" y que dicta sentencia sobre el derecho a la imagen.

Homenajes

Apodado "el ojo del siglo", y para no olvidarlo, una exposición, dos coloquios y varias obras recuerdan su legendaria maestría. La Fundación Henri Cartier-Bresson, creada en 2003 en París por el fotógrafo, organizó a partir de septiembre un homenaje, el ""más conforme al personaje, que detestaba las celebraciones", indicó a la AFP su directora, Agnes Sire.

El homenaje a uno de los fotógrafos franceses más conocidos universalmente, considerado el "padre" del fotoperiodismo, tomó primero forma de exposición, "Henri Cartier-Bresson - Walker Evans", en recuerdo al trabajo que ambos gigantes desempeñaron paralelamente en Estados Unidos entre 1929 y 1947.

El estadounidense Walker Evans (1903-1975) forma parte, con André Kertesz y Eugene Atget, del muy reducido número de fotógrafos que "tenían derecho a su reconocimiento". Las 43 imágenes seleccionadas fueron realizadas entre 1929 y 1943 en grandes ciudades estadounidenses.

Para apoyar esa exposición conjunta, tendrán lugar dos coloquios: en Cerisy-la-Salle (oeste), que se realizó días pasados, y en el Petilais de París, los días 14 y 15 de noviembre.

Una treintena de especialistas o fotógrafos, entre ellos Peter Galassi, curador del MoMa (Museum of Modern Art) de Nueva York y el fotógrafo francés Raymond Depardon, tienen confirmada su asistencia.

En el capítulo de publicaciones, la editorial Steidl se encargará del catálogo de la exposición de la Fundación, y Gallimard sacará el primer libro de la colección "Découvs" consagrado a un fotógrafo, firmado por Clément Chéroux, curador de exposiciones del Centro Pompidou.





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