Opinión: OPIN-03
Mesa de café
Los socialistas, el diálogo y el consenso

Erdosain

Abel está furioso. Asegura que los peronistas ya están conspirando en contra del gobierno elegido por el pueblo. Eufórico lo cita a su tío: Ä"Los peronistas son siempre los mismos: cuando están en el poder roban, cuando están en la oposición incendian".

Antes de que José le salga al cruce me meto yo en la conversación. Le digo que la exageración es el camino más seguro para no llegar a la verdad, cuando no el recurso menos eficaz para mentir. Marcial está por decir algo, pero prefiere hacer silencio y le hace señas a Quito para que le sirva el té, señal que Quito acata como si fuera la orden de un sargento. Contemplo la escena y estoy por hacer alguna reflexión respecto del grado de servilismo de las clases populares en nuestra sociedad, pero el que ahora interviene es José.

ÄNo voy a contestar las gorileadas típicas de esta mesa. Lo que quiero decir es que el gobierno provincial habla de la boca para afuera del consenso y del entendimiento, y después hace poco y nada para practicar lo que declama.

ÄLos peronistas siempre estuvieron en contra de la reforma tributaria porque saben que este gobierno con plata hace las cosas bien, a diferencia de otros gobiernos que tuvieron plata, pero se dedicaron a robar no a servir a la gente -dice Abel.

ÄSi van a hacer las cosas bien, es algo que aún está por verse -dice Marcial-; ya hace diez meses que están en el poder y hasta ahora lo más importante que hicieron es ese Patio de la Música, que sale una ponchada de pesos, y que yo sepa no es para que los chicos con hambre lo disfruten.

ÄEl otro día, Binner dijo que como consecuencia del bloqueo de los peronistas a la reforma tributaria, los niños van a pasar hambre y se van a morir en los hospitales. Si así fuera no se entiende por qué se destinan millones de pesos para inaugurar un patio de la música -dice José.

ÄPorque Binner exageró, porque está enojado y dice cosas que después se arrepiente de haberlas dicho, como seguramente se arrepintió Zavalza de haber dicho que estamos ante una dictadura de los senadores, o se arrepintió Lamberto por haber amenazado al sobrino del filósofo de Guadalupe -digo yo.

ÄAl filósofo de Guadalupe, la única amenaza que lo pone mal es que lo obliguen a leer un libro -dice Marcial.

ÄEntiendo que los socialistas se enojen, siempre y cuando después reflexionen y cambien, porque si no van a tener problemas en el futuro -advierto.

ÄNosotros no nos enojamos -dice Abel-, nos indignamos con razón, porque nos han bloqueado una ley que nos permitía disponer de recursos para atender necesidades sociales que los peronistas nunca atendieron.

ÄEstás exagerando otra vez -le dice Marcial-, pero además, hacete cargo de que tus jefes tienen que aprender a dialogar, tienen que aprender a construir consensos, es decir tienen que aprender a hacer todo lo que dicen y no hacen. La provincia de Santa Fe no es una Comuna ni una Facultad que se la maneja con alguna rosca y diciendo cosas lindas en una asamblea.

ÄYo, no es que me quiera meter en los asuntos internos del Frente -dice José-, pero a mí me contaron que los socialistas no sólo que no dialogan hacia afuera, sino que tampoco dialogan hacia adentro. Al partido lo manejan como si fueran Stalin. Allí no hay internas legalizadas, no hay debate abierto institucionalizado, hay poder y mando. A los radicales y a los otros aliados los puentean todos los días, muchos de ellos se enteran de las decisiones del gobierno por los diarios. De Frente sólo tienen el nombre, porque en los hechos los que deciden son cuatro o cinco.

ÄNo comparto -dice Abel.