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Exequiel Kay
La comunidad de Santo Domingo -departamento Las Colonias- ya percibe la dinámica de los trabajos que permitirán que en menos de dos años, la localidad cuente con un servicio esencial para la calidad de vida de sus habitantes: los desagües cloacales. Los trabajos comenzaron hace cinco meses, y a pesar de las dificultades lógicas, avanzan a buen ritmo.
La construcción de los ramales principales y el cruce de cañerías por debajo de las calles, son los principales aspectos que se pueden observar de la ejecución de este proyecto, paso previo a la obra de la planta elevadora de líquidos cloacales y las piletas de decantación, que en este caso son tres.
La estación elevadora estará ubicada al este del pueblo, en tanto que las piletas, en una ex zona ferroviaria a 1,5 kilómetros de la planta urbana hacia el río Salado. En ambos casos, no hay consecuencias para la población, dado que el mecanismo que conlleva la estación no produce ruidos molestos, ni tampoco se generan olores desde las también denominadas lagunas de decantación.
"La obra de cloacas es muy importante para nosotros", destacó Darío Riva, presidente comunal de Santo Domingo, en diálogo con El Litoral, sin desconocer los cuestionamientos "normales de la gente mayor, que dice que tiene que pagar una obra costosa y que no va a usar. Pero, siempre pasó cuando se hizo cordón cuneta o agua potable", recordó.
Obras como éstas, "benefician a las generaciones futuras por lo que significan para la calidad de vida de una población", resumió al margen de los aspectos positivos para el medio ambiente como por ejemplo eliminar la contaminación de las napas. En este plano, Riva admitió que algunos vecinos lamentan no tener agua apta para consumo humano, pero adelantó que en breve se firmará un convenio por 480 mil pesos para la construcción de una planta de ósmosis para el tratamiento del agua.
Por otra parte, la comuna de Santo Domingo desarrolla desde hace dos años y medio un proyecto novedoso, casi imprescindible como aspecto de una gestión en tiempos donde los recursos económicos están limitados. La localidad cuenta con una fábrica de ladrillos, "una iniciativa que está funcionando muy bien y que hace que no tengamos que comprar ladrillos en otro lugar", comentó Riva.
La posibilidad de contar con este insumo a mano, sin necesidad de depender del stock de un corralón de las grandes ciudades o sin tener que esperar la llegada de un flete (además de pagarlo), no sólo permite a la comuna avanzar con sus obras públicas (vivienda, nichos de cementerio, entre otras) sino también comercializar ladrillos. Es decir, ahorrar recursos y generar un excedente para las arcas comunales.
Actualmente, trabajan cinco personas, es decir que cinco familias más cuentan con una fuente de trabajo. Este factor es positivo y está orientado a generar mano de obra genuina que se suma, por ejemplo, a los nueve puestos que promovió la obra de construcción de desagües cloacales en el pueblo. La fábrica de ladrillos de Santo Domingo, aparece como una novedad para la región, un emprendimiento del orden comunal inédito.
Entre otras alternativas, esta iniciativa permite disponer de ladrillo molido que surge del desperdicio que dejan los hornos y que, gracias a la instalación de una moledora, se procesa obteniendo escombro de calidad. Según adelantó Riva, en esta línea también se proyecta la construcción de un tinglado para ampliar el espectro de producción en momentos que no se puede fabricar ladrillos: elaborar tubos de alcantarilla y losas.
"Es importante que como presidente comunal, uno pueda exigir los recursos que corresponden a nuestra comuna, y administrarlos correctamente, pero a la vez, procurar generar ideas que posibiliten ingresos extra a las arcas comunales", reflexionó finalmente Darío Riva.
Cordón cuneta.
La comuna de Santo Domingo ya construyó 27 cuadras de cordón cuneta, y actualmente se construyen cuatro cuadras y media más. Con este avance, prácticamente toda la planta urbana cuenta con cordón, quedando sólo 8 cuadras a las afueras del pueblo, de difícil recaudación y complejas en cuanto a los escurrimientos pluviales. Donde no hay asfalto, todas las cuadras poseen afirmado con ripio -solventado con recursos comunales-. El presidente comunal, Darío Riva, advierte que si se compara con el comienzo de esta gestión, hoy hay 30 cuadras más con cordón y ripio.
Al referirse a los planes de vivienda, Darío Riva, presidente comunal, destacó que se hicieron "muchas casas y en lotes propios, completando así muchos espacios vacíos que había en la localidad. Tenemos unas 34 viviendas bajo esa modalidad. En unas semanas comenzaremos además 10 casas para la creación de un nuevo barrio". Este emplazamiento estará ubicado al noroeste de la planta urbana, sector que ya posee red de agua, tendrá cloacas y afirmado, además de ser iluminado. "Con esto, solucionamos en buena medida el problema de vivienda porque muchas familias deambulan de alquiler en alquiler", apuntó, sin dejar de señalar un problema estructural en el que muchas personas no pueden acceder a los planes habitacionales oficiales por no contar con un ingreso estable.
De este modo, Santo Domingo, tendrá un nuevo barrio en una zona que comenzó a poblarse hace poco tiempo. En ese sector, hay al mismo tiempo otro proyecto. La comuna pretende lotear y vender únicamente a empleados, dando por tierra la especulación que se pueda dar con la compra-venta de terrenos. "Hoy en día, un empleado no compra más un lote porque cuestan entre 17 y 25 mil pesos. Entonces no queremos que los compren personas que al año vendan al triple del valor original", concluyó Riva.