Cultura: CULT-01
LA BARROCA DEL SUQUÍA
Una orquesta con un sonido de otro tiempo, pero actual
Con Sergio Siminovich a cargo de la dirección, la formación cordobesa ofreció el domingo último un concierto junto al Coro Polifónico Provincial en el Centro Cultural ATE Casa España. Allí estrenaron el "Oratorio Belshazzar" de Haendel. Foto: AMANCIO ALEM

Nacida en Córdoba en 2001, es una de las pocas formaciones que interpreta el estilo barroco con instrumentos originales. Está integrada por argentinos y extranjeros que coinciden en resaltar la sorpresa y la satisfacción que genera en el público poder sentir la música de otra época.

Su gestación se produjo en Córdoba, y en su formación reúne a músicos argentinos y del extranjero. Algunos van y vienen entre Europa y nuestro país, otros han decidido regresar tras pasar años de aprendizaje en aquel continente. Su repertorio se concentra, exclusivamente, en la música barroca, aquella que supieron crear notables e indiscutidos como Johann Sebastian Bach o George F. Haendel. Su rasgo distintivo, aquello que define su identidad, no es otra cosa que ejecutar instrumentos originales, iguales a los que se utilizaban en el siglo XVIII. Su nombre: La Barroca del Suquía.

Fundada en 2001, a instancias del Festival Camino de las Estancias, esta agrupación tutelada por Manfredo Kraemer pasó una vez más por nuestra ciudad el domingo último para ser parte del concierto que brindó el Coro Polifónico Provincial. Bajo la batuta de Sergio Siminovich, las voces del organismo local se unieron a los 23 músicos que integran las filas de la orquesta, más los solistas Mario Daniel Martínez, Silvana Victoria Guatelli, Adriano D'Alchimio, Pablo Travaglino y Francisco Bastitta. Todos, juntos, se unieron para darle vida al "Oratorio Belshazzar", obra compuesta en 1743 por Haendel.

"El público devuelve mucho entusiasmo, también sorpresa, la forma de tocar con instrumentos históricos da otra forma. Es algo tranquilo, más alegre que la música romántica o formal, es lo que la gente puede sentir al escuchar". Las palabras pertenecen a Florian Leard, un joven francés de 27 años, que por primera vez participó de un concierto de esta orquesta y previo a ello dialogó con El Litoral, cuando finalizaba un intenso ensayo.

"Un compañero argentino me dijo que buscaban un trompetista y vine a tocar ÄrelatóÄ. Empecé con la trompeta moderna, con pistón. Hace varios años que me cambié a la trompeta barroca. Es un instrumento muy diferente porque no tiene pistón, es otro estilo y tiene otra forma de tocar", explicó en un claro español que no impidió reconocer su acento natal. Según comentó, "en Francia, sólo quince personas tocan esta trompeta", mientras que "en Argentina, sólo serán siete u ocho".

COMO HACE 230 AÑOS

Estas particularidades se reiteran en las voces de otros miembros de La Barroca. Tal es el caso del cordobés Diego Nadra. "He sido invitado muchas veces a tocar, y nunca se pudo. Ésta es la primera vez que se da. De los músicos cordobeses soy el que más tiempo que toco el oboe barroco", indicó al tiempo que detalló las características de su instrumento: "Es una copia del oboe como era hace 230 años, parece una flauta dulce, pero es más suave. No tiene un sonido tan estridente como el moderno, y tiene mucha más velocidad en la articulación, es más flexible. No tiene tanta potencia como el actual".

Hace once años, Nadra se fue a estudiar a Holanda, donde aún trabaja y desde entonces, viaja periódicamente a estas tierras. "Empecé a estudiar de muy chico en Córdoba la flauta dulce. Entre otros, Manfredo (Kraemer) fue uno de mis profesores. Después tomé el oboe moderno, y en el '95 me compré el oboe barroco porque tenía la idea de volver a la flauta dulce, a la música antigua, con un instrumento que tiene más posibilidades laborales. Acá, en Argentina, empieza a haber este tipo de conciertos, pero no puedo vivir todavía de esto. Algún día, si convenzo a mi esposa, me vengo a vivir acá con ella y podamos, quizás, vivir de esto".

Conocidos los rasgos más sobresalientes de esta agrupación, cabe preguntarse por qué una formación de músicos dedicada a interpretar música barroca surgió en Córdoba, y no en otro lugar. ¿Qué lo hizo posible? "Manfredo es el impulsor de todo esto, siendo un músico de fama mundial, teniendo mucha experiencia, habiendo tocado en Europa en orquestas de primer nivel, vuelve a su tierra a criar a sus hijos y a intentar hacer música acá. Es muy bueno que él impulse esto Äseñaló NadraÄ. Córdoba tiene una cantidad grande de músicos antiguos, algunos viviendo allí y otros todavía en el exterior".

PROFESIONALES

Un repaso histórico permite conocer más. "Es relativamente joven y ha tenido mucho éxito", sostuvo Kraemer, el verdadero propulsor. "Se formó tres o cuatro años antes, como una orquesta ad hoc para proyectos específicos e irregulares. Coincidíamos la misma gente, y en algún momento había más y más fechas, y más y más ganar de tocar juntos, y la sensación de que valía la pena. Casi sin proponérnoslo se habían solidificado un estilo, y vimos que valía la pena continuarlo. Coincidiendo con el auge de los festivales que se dieron en Córdoba de Camino de las Estancias que este año tiene su séptima edición".

En su consideración, esta formación "es la única que tiene continuidad y regularidad en el tiempo. Hay grupos Äen el paísÄ, pero son todos más o menos esporádicos. El solo hecho de lograr una continuidad de siete años, y viendo que, a nivel musical, la cosa se sostiene o mejora, ya es un éxito rotundo. Puede decirse que La Barroca del Suquía es un caso especial, y más aun tratándose de una orquesta del interior".

"Es curioso que se haya dado en Córdoba ÄcontinuóÄ. Sin falsa modestia, en algo tengo que ver yo y mi señora, Nina Diehl Äviolonchelista del grupoÄ. Hemos regresado de una estadía de doce años en Europa, y nos hemos radicado nuevamente en Córdoba en el '95. La gente que se dedicaba a este género estaba, y sigue estando en Buenos Aires. Hay tres focos: el Promúsica de Rosario, y la Orquesta Barroca de Rosario, Córdoba y Mendoza. En el caso de Córdoba, hemos aprovechado la experiencia y los conocimientos que traje de Europa. Tenemos la suerte, debo decir, de estar rodeados de colegas que sin ser especialistas, sino principiantes en este estilo y en esta manera de abordar la música, eran por otra parte, grande profesionales de la música".

ATRAPANTE

Sobre el repertorio que define musical y estéticamente a la orquesta, Kraemer Ätambién integrante de la fila de violinesÄ apuntó que "lo definiría centrado en la primera mitad del siglo XVIII. Italiano y alemán. Alemán tomado más expresamente como el ámbito germano parlante que incluye Bohemia, Austria y Suiza. Y dentro de los italianos, Corelli, Vivaldi y Torelli".

Para Diehl, lo más atractivo del género es "la traducción musical que se tiene de los textos. Algo que Bach hace maravillosamente. Es atrapante". Ella, ejecutora del violonchelo, no dudó en afirmar sobre su instrumento que "lo especial es que está armado tal cual como se tocaba en aquella época. Tiene algunos cambios en la construcción, las cuerdas son de tripa, no de metal. El mango no tiene un ángulo tan pronunciado como un instrumento moderno". Por eso, "el sonido es otro".

Esa misma diferencia se repite en el enunciado de Dolores Costoyas al referirse a la tiorba. "Es un laúd grave, muy grande. Tiene la particularidad de tener el registro de un chelo y de un contrabajo. Es una copia de un original, no tiene ningún elemento de metal".

Costoyas, porteña, conoció a Kraemer y Diehl en Europa. "Cuando ellos se vinieron, me invitaron a tocar. He vivido en Europa, y acabo de llegar y me voy a quedar. Es hermosísimo hacer esta música en Argentina, porque ésta es una orquesta preciosa, muy refinada", sintetizó.

Menos acartonada y comunicativa

"El que se acerca a un concierto de música moderna se acerca también a un concierto de música barroca, es el mismo público. Tiene otra energía escuchar la misma pieza por una orquesta moderna que por una barroca, se trabaja muy diferente. Escuchar una orquesta barroca le resulta una experiencia más fresca, menos acartonada". De esta manera, Nadra describió la relación que el cuerpo de músicos entabla en cada escenario con los oyentes.

"El que gusta de la música barroca también gusta del hecho de que no sea una orquesta sinfónica enorme". Según explicó este músico, las orquestas "antiguas son más ágiles, tienen otra sonoridad, no responden a ningún esquema, tocan muchas cosas más rápido".

La respuesta del público, acorde a lo que comentó Kraemer, "es que muchos conocen el estilo y saben que van a escuchar música muy actual. Cuando uno asocia música antigua con música pasada de moda, muerta. Si bien, los intérpretes saben de lo que hablan, y eso el público lo registra, aunque no sea muy lego en la materia, el público sabe de que uno está leyendo o recitando textos plenamente consciente de lo que está diciendo, y de todos los recursos expresivos, gramáticos del estilo. Actual quiere decir comunicativa. Y eso es lo que hace que tenga un éxito interesante".

"Hay una cuestión en la música barroca bastante relajada en lo que hago con el laúd -expresó Costoyas-. Además, del bajo continuo, el arte de acompañar además de tener todos los conocimiento de contrapunto y armonía, también hay una gran cuota de improvisación. En ese lugar, coincide con la música popular. El modo de hacer es muy actual, hay que regirse con las reglas pero también hay una gran libertad en qué es lo que hay que tocar".

De la redacción de El Litoral