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Sergio Ricardo Martínez, padre del actor Mariano Martínez, fue detenido ayer por orden del juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionato Márquez, que investiga si cometió el delito de narcotráfico vendiéndole efedrina ilegalmente a una banda de mexicanos, pero cuando estaba por declarar se descompuso y debió ser internado.
En consecuencia, la toma de la declaración indagatoria de Martínez, quien sufriría problemas cardíacos y fue internado en el hospital penitenciario de Ezeiza, se concretará recién el próximo miércoles, según anunció anoche a la prensa uno de sus abogados, Alejandro Argibay Molina. Ricky Martínez fue detenido en esta capital cerca de las 13 cuando estaba en la calle, frente a un cibercafé de Chile y Bernardo de Irigoyen, por personal de la delegación Zárate-Campana de Investigaciones de Tráfico de Drogas Ilícitas de la Policía, a cargo del comisionado Honorio Rodríguez.
En declaraciones a C5N, el juez admitió que el hombre está sospechado de narcotráfico y en ese sentido indicó tener pruebas "variadas" en la causa acerca de que pudo haber actuado "proveyendo efedrina" a gente mencionada en la investigación. Uno de los abogados de Martínez, Daniel Borojovich, negó por Radio 10 que su cliente tenga relación con la venta de efedrina y sostuvo que nunca tuvo trato con Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, los empresarios asesinados en General Rodríguez, desestimando así la declaración de un testigo que lo involucró en ambos casos.
"(Martínez) no tiene relación con los nombrados y mucho menos con la sustancia que se le imputa", dijo Borojovich, e indicó que la actividad del hombre es "representar a su hijo" actor. De todos modos, también en declaraciones a C5N, admitió que Martínez conocía a Forza: "No sé si era amigo íntimo o en forma genérica", aclaró.
En tanto, Argibay Molina explicó que "en momentos de la apertura de la declaración" ante el juez de Zárate-Campana, Martínez "se descompuso" porque "sufre problemas cardíacos". Entonces se dispuso su traslado al hospital penitenciario del complejo carcelario de Ezeiza y recién el miércoles se realizaría la audiencia, dijo el letrado. El abogado sostuvo que su cliente estaba "muy ansioso por declarar" pero en ese momento surgió el percance.
Argibay Molina admitió que "hay cuestiones procesales que vamos a sufrir, porque la calificación" del delito que se le achaca a Martínez "es grave". Ante las consultas sobre las relaciones de su cliente, el letrado dijo que hay personas mencionadas en el expediente del triple crimen que "mencionaron al pasar al señor Martínez", pero evitó dar más detalles.
En tanto, a raíz de la detención de su padre, el actor decidió no participar hoy de la obra "Closer" en el teatro Liceo de esta capital, por lo que la función fue suspendida. Tras el arresto, Ricky Martínez fue llevado a la comisaría 4ta. de la Policía Federal y a las 15.40 lo trasladaron a Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Campana.
La Policía también allanó la casa de Martínez, ubicada en avenida Directorio 3438, en el barrio porteño de Flores. De la casa Ädonde vive la ex esposa de MartínezÄ, se llevaron entre otras cosas documentos de un auto Citroen Xsara, del padre del actor y que conducía al momento del arresto, pero "no" secuestraron elementos de importancia, según reconoció el juez. Faggionato lleva adelante una causa por infracción a la ley de drogas, iniciada el 18 de julio, cuando se desmanteló un laboratorio de metanfetaminas en una casaquinta de Maschwitz, en el norte del Gran Buenos Aires, y se detuvo a nueve mexicanos y al argentino Marcelo Tarzia.
El arresto de Martínez se produjo tras el testimonio brindado ayer ante el juez por el cirujano plástico Gustavo Ricchiutto, que lo involucró con la venta de efedrina a Forza, quien a su vez la habría comercializado con la banda de mexicanos. Según el juez, la detención se produjo también por la declaración de otra persona indagada por él, en supuesta alusión a Armando Giuliani, arrestado y sospechado de ser nexo entre las droguerías y los mexicanos.
Reconoció además que Martínez "fue mencionado al principio de la causa" pero las pruebas contra él se consiguieron en las "últimas 48 horas". Por su parte, el abogado Borojovich insistió ante la prensa con que su cliente "es totalmente ajeno a la relación que se lo involucra". Y contó que antes del arresto, había presentado un escrito ante el juez donde manifestó la intención de ponerse a "disposición de la Justicia".
Además, señaló que el allanamiento dio "resultado totalmente negativo, como no podía ser de otra manera". En su declaración judicial, Ricchiutto sostuvo que Forza, Bina y Ferrón planeaban venderle efedrina a los mexicanos y que la sustancia se las habría provisto Martínez.
El médico ya había declarado dos veces ante la fiscal porteña Ana Yacobucci en la causa por la desaparición inicial de los tres jóvenes luego asesinados, y ayer ratificó su testimonio frente a Faggionato, que sólo investiga a los mexicanos y la "ruta de la efedrina", comercializada en forma ilegal para ser usada en la elaboración de drogas sintéticas.
Ricchiutto ÄdijoÄ conocía a las víctimas a través del ex policía José Luis Salerno, socio de Ferrón en la droguería Farmagroup ya que le compraba medicamentos para su consultorio de estética. Ricchiutto contó que Salerno le había comentado que el 25 de julio hubo una reunión entre Forza, Bina y un hombre mexicano que se llamaría Rodrigo, a quien planeaban venderle efedrina para contrabandearla a ese país, donde está prohibida su comercialización.
En ese sentido, dijo que Bina iba a garantizar que la efedrina salga del país a través de sus contactos por trabajar en el puerto de Buenos Aires. Los investigadores dan ya por probado que la causa de los mexicanos está íntimamente relacionada con la del triple crimen, aunque el abogado Miguel Ángel Pierri, representante de las familias de las víctimas, sospecha que los homicidios habrían sido cometidos por una venganza vinculada con la venta de medicamentos, efedrina incluida.
Un médico cirujano declaró que se enteró que un hombre había pagado 100 mil pesos para que asesinaran a Sebastián Forza, una de las víctimas del triple crimen de General Rodríguez, porque se había quedado con el negocio de la efedrina.
Gustavo Ricchiuto, socio de José Luis Salerno y dos de las víctimas de la masacre, comprometió a Ibar Pérez Corradi, señalado desde el principio de la investigación por la viuda de Forza, Solange Bellone.
El testigo contó que Pérez Corradi, a quien conoció como "Esteban", tenía relación con Salerno desde hacía más de tres años y quería comprar la droguería PharmaGroup.
"Pérez Corradi se encontraba muy enojado pues Sebastián Forza se había quedado con el negocio de la efedrina, perjudicándolo, y dijo que había entregado la suma de 100 mil pesos para que lo mataran", declaró el médico ante el juez federal de Campana, Federico Faggionatto Márquez.
Ricchiuto aseguró que se enteró de esta situación de boca de Salerno quien le relató los detalles de una reunión que había mantenido con Pérez Corradi dos o tres meses antes del triple crimen.
El testigo manifestó que según Salerno, Forza fue "el delfín de Perez Corradi" y que a éste "no le conoce la espalda", es decir que no sabe "hasta dónde pueden llegar los contactos que pueda tener".
Sobre Pérez Corradi dijo que es "una persona sumamente cautelosa y que, cada vez que lo nombraban, Forza se ponía muy nervioso".
Además, declaró que cuando desaparecieron Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, Salerno le comentó: "Estos tres boludos van a aparecer tirados en un zanjón de Moreno".