El filósofo y escritor español Fernando Savater, galardonado este miércoles con el 57 Premio Planeta por su novela "La hermandad de la buena suerte", afirmó que este libro ha sido como un "refugio espiritual" en un año difícil y agitado.
En una entrevista con EFE, Savater explicó que la novela ha sido "un alivio en un año bastante lleno de cosas", en referencia a su participación en la formación de un nuevo partido político en España, a su implicación en un controvertido manifiesto de defensa del uso de la lengua castellana y a su despedida de la Universidad.
Por esta razón, la escritura de la novela se convirtió pronto en "un refugio espiritual, que me ha servido como si me fuera de vacaciones", dijo. El proceso creativo, en el que Savater "olvidaba todos los líos y los problemas", sirvió a su autor "para sobrevivir", por lo que espera que "a algún lector le haga el mismo favor".
Con una obra ensayística tan consolidada y una etiqueta ganada a pulso como filósofo polemista, es inevitable que el Savater pensador se intente colar en la novela, aunque él mismo asegura: "He intentado que el filósofo no meta baza, porque la gente ya está bastante harta y por eso quería una narración pura, aunque es inevitable que haya alguna continuidad".
En ningún caso, Savater pretendía que el lector, que no necesariamente conoce su obra filosófica, tuviera que contemplar la novela como si fuera la obra de un profesor que da clases de Filosofía.
"La hermandad de la buena suerte" fue definida por Savater como una "novela de aventuras", en la línea de su admirado Robert L. Stevenson, en la que sitúa una trama de intriga en el mundo de las carreras de caballos.
Savater nunca ha ocultado su delirio por ese mundo, que le inculcó su padre: "Mi madre era la que me compraba los libros, pero el único momento en el que estaba solo con mi padre era cuando íbamos al hipódromo, pues era un gran aficionado a los caballos".
Ese mundo hípico que aparece como trasfondo narrativo sirve al autor como "metáfora de la vida actual".
En las carreras de caballos, como en cualquier juego que se sucede en un espacio y un tiempo determinado, "como también pasa en el fútbol o en los toros", intervienen "el azar, la suerte y el resultado es una situación agónica, algo que se parece mucho a nuestro destino", afirma.
Con un sentimiento de humildad, el filósofo nacido en San Sebastián (País Vasco, norte de España) en 1947 espera que "La hermandad de la buena suerte" sea "al menos, la segunda mejor novela escrita en castellano sobre caballos", pues la primera es, en su opinión, "Caballo de copas", del chileno Fernando Alegría.
Aunque a los nuevos lectores de hoy el mundo de la hípica les pueda resultar lejano, Savater cree que podrán leerla sin complicaciones, puesto que "no se trata de una novela técnica", aunque, asevera, "si sabes algo de ese mundo le encontrarás algunos recovecos de gracia".
Al escribir una novela, Savater reconoce que vence una "resistencia", pues "resulta muy difícil salir del encasillamiento de ser articulista y ensayista".
Ganar el mediático Premio Planeta servirá, dice, para que la gente se entere "de que también soy novelista y creo que por primera vez me van a hacer caso como autor de novelas".
Los 600.000 euros (unos 800.000 dólares) del galardón mejor dotado de las letras hispanas le proporcionarán "un desahogo económico" que, en definitiva, le permitirán disponer de "más tiempo libre para pensar, para leer, porque de hecho me gusta más leer que escribir".
Escribir, dice, le da pereza, "porque hay que poner mucho relleno, y eso va en contra de mi gusto. Me impaciento demasiado y tengo que luchar contra la tendencia a explicar la historia en pocas líneas o páginas, que es lo que me pasa como articulista o ensayista".
Sin ánimo de escarnio hacia determinado subgénero de novelas históricas esotéricas, el título de la ganadora del Planeta es un guiño cómico hacia ese tipo de libros y, como el propio autor ironiza, en su novela "no sale ninguna catedral, ni la de Barcelona, ni la de Vitoria, ni Notre Dame, ni ninguna capilla".
Filósofo, escritor y catedrático de Ética y Filosofía Política de la Universidad Complutense de Madrid, Fernando Savater, nacido en San Sebastián (Comunidad Autónoma Vasca, norte), en 1947, es, además, impulsor, junto con la ex militante socialista Rosa Diez, del partido Unidad, Progreso y Democracia (UPyD).
Sensibilizado con el problema del pueblo vasco, Fernando Savater pertenece al Foro de Ermua Äcorriente ciudadana de opinión surgida en 1997 a raíz del secuestro y asesinato del concejal Miguel Ángel BlancoÄ y a la plataforma pacifista Basta Ya, otra iniciativa ciudadana surgida en 1999 para defender las libertades elementales.
Savater estudió Filosofía y Letras (Universidad Central de Madrid) y se doctoró con la tesis "Ensayos sobre Ciorán", a propósito del pensador francés de origen rumano enclavado en la corriente del pesimismo nihilista.
Amigo y discípulo de Ciorán y, a la vez, lector entusiasta de las obras del escritor escocés Robert Louis Stevenson (1850-1894), el filósofo vasco es uno de los polemistas más conocidos de la filosofía española contemporánea.
Empezó como profesor de Historia de la Filosofía en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid, de donde fue expulsado por su actitud crítica con el régimen franquista.
Después enseñó Ética y Sociología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned) y, en 1980, ejerció la docencia en la Universidad del País Vasco, en San Sebastián. Desde 1996, es catedrático en la Universidad Complutense de Madrid.
En el apartado literario destaca su producción ensayística: "Nihilismo y acción" (1970), "Apología del sofista y otros sofismas" (1973), "Así hablaba Nietzsche" (1973), "La tarea del héroe" (1982), "Invitación a la ética" (1982), "Ética como amor propio" (1989), "Humanismo impenitente" (1990), "Ética para Amador" (1991), "Política para Amador" (1992), "Sin contemplaciones" (1994), "La infancia recuperada" (1995) e "Instrucciones para olvidar a El Quijote" (1995).
Asimismo, "Malos y malditos" (1996), "Contra las patrias" (1996), "El mito nacionalista" (1996), "El valor de educar" (1997), "Las preguntas de la vida" (1999), "Perdonen las molestias" (2001), "Pensamientos arriesgados" (2002), "Mira por dónde. Autobiografía razonada" (2003), "El valor de elegir" (2003) y "La vida eterna" (2007).
Savater también es autor de las novelas "El jardín de las dudas" (1993), "Misterios gozosos"(1995), "La voluntad disculpada" (1996), "El contenido de la felicidad" (1996) y "El gran laberinto" (2005), además de las obras teatrales "Vente a Sinapia" (1983); "El último desembarco" (1987); "Catón, un republicano contra el César" (1989); "Guerrero en casa" (1992); y la adaptación teatral "El retrato de Dorian Gray" (2004), del dramaturgo británico-irlandés Oscar Wilde.
José Oliva-EFE