La crisis pasó, es necesario aprender la lección que dejó el paro del transporte público de pasajeros: volvió a quedar al desnudo la precariedad del sistema.
Ya no es sólo una apreciación la que sostiene que el Municipio no sabe o no conoce, por sus propios medios, el costo del transporte. Fueron las propias palabras del señor intendente las que reconocieron la falta de control municipal en este tema.
La pregunta es: ¿hasta cuándo se va a demorar el cumplimiento de normas, no vetadas, que mandan la creación de un ente de control para el transporte? ¿Cuánto tiempo más hace falta para que los santafesinos sepamos quiénes son los verdaderos dueños del transporte? ¿Cuánto dinero Äextra al que ya pagamosÄ vamos a tener que gastar para tener los pliegos? ¿Cuánto dinero llevamos gastado inútilmente, en materia de transporte público de pasajeros por autobús, en estudios realizados por altas casas de estudios, sin resultados positivos a la vista?
La ciudad quedó paralizada, los que menos tienen y más necesitan del transporte quedaron presos de una disputa en la que el Municipio tardó en darse cuenta de que era el actor principal, porque es el Municipio el custodio y garante del servicio público, porque es el que debe defender al usuario.
La convocatoria llegó tarde y faltaron actores. Lo decimos hoy que la crisis se superó, estas mismas palabras pronunciadas en medio del paro que paralizó la ciudad habrían podido ser interpretadas como una crítica inadecuada en un momento inoportuno.
El municipio no sintió que tenía que ser parte y faltaron actores porque, si una de las variables es el reclamo ante la Nación, los legisladores nacionales no pueden faltar. Las cosas a medias no sirven: o se convoca a todos o no se convoca a nadie. No es tiempo para medias tintas: hay que hacer lo que hay que hacer y hay que decir lo que hay que decir a quienes hay que decirles.
¿Qué sentido tiene para los que quedaron sin transporte si los que nos juntamos sólo podíamos expresar meros deseos?
Los nubarrones pasaron y la tormenta amenaza con comenzar de nuevo frente a cada discusión salarial. La inclusión de Aerolíneas Argentinas dentro del paquete de dinero para los subsidios en el transporte no es buena señal y, si de aumentos en los subsidios se trata, habrá que pensar en alternativas que involucren a la provincia y al municipio. Tal vez sea hora de pensar en un fondo de emergencia para crisis como éstas, cosa que no es novedosa, toda vez que otros municipios los tienen.
Claro está que estas situaciones también pueden ser aprovechadas por los pícaros que nunca dejan pasar la oportunidad para aumentar la tarifa.
Nadie discute lo inversamente proporcional que resulta el sistema de subsidios dado por la Nación. Ya que quienes más tienen más se llevan. A menor cantidad de pasajeros, más subsidios, debería ser; pero, lamentablemente, ocurre al revés. A esto lo sabemos todos y todos sabemos lo que se avizora. No esperemos a que las circunstancias nos determinen, determinemos nosotros en qué circunstancias queremos que el servicio se preste bien y todos los días.
El tiempo del aprendizaje ya pasó, los diagnósticos están. Es hora de que aparezcan las propuestas para que una nueva crisis no nos sorprenda.