Enrique Cruz (h)
La charla duró unos 20 minutos. Fue en la cancha de fútbol del predio, a la vera de la autopista. El plantel se estaba bañando después de la vuelta al trabajo tras la derrota con Independiente. Ahí, en ese sector, justo en el medio de una cancha de fútbol, la dirigencia sabalera, con el presidente Lerche a la cabeza, pidió reunirse con Antonio Mohamed y su cuerpo técnico. Tampoco faltó Sergio Verdirame, el manager general del club y amigo personal del Turco, a la cita. Fueron 20 minutos, nada más. Suficientes para que todos entendieran el claro mensaje: no hay plazos, ni ratificaciones, ni tiempos. Si algo está fuera de discusión, es la continuidad de este proceso.
El presidente pidió la palabra y abrió la charla. Silencio absoluto y atención total.
Lerche: ÄSeñores, los he convocado aquí, en el predio, en el hábitat natural del plantel, para decirles a todos, dirigentes y cuerpo técnico, que trabajen tranquilos. Y a vos, Turco, te quiero aclarar que no sólo quiero que pienses en este partido con Vélez, sino en lo que se viene. Y a los dirigentes les digo que la confianza en nuestro técnico debe ser total y absoluta.
Mohamed: ÄGracias, Germán, no esperaba otra cosa de vos, te agradezco y quiero que todos sepan que estoy entero, con muchas ganas y una confianza enorme en todos, en ustedes, en el plantel de jugadores y en mí mismo, para salir a revertir este mal momento. Y sé que lo vamos a superar.
Lerche: ÄTurco, quiero que sepas que tenés todas las herramientas necesarias, de tu parte y de la nuestra, para sacar esto adelante. Así que ponéte a trabajar tranquilo.
El mensaje fue claro y contundente. Los jugadores observaron la reunión y para ellos significó mucho más que descubrir un diálogo entre dirigentes y cuerpo técnico que, de hecho, en Colón se dio reiteradamente desde que Mohamed es el técnico, más allá de que nunca en las condiciones y en el lugar elegido por la dirigencia para el cónclave de la víspera.
Desde el sitio oficial de la institución (www.clubcolon.com.ar) se hizo referencia no sólo a la reunión, sino a algunas versiones que dieron cuenta de la posibilidad de que una derrota con Vélez motivara una drástica decisión respecto de la continuidad del técnico.
"Como saldo de la charla que por espacio de 20 minutos aproximadamente mantuvieron los principales directivos, el director deportivo y el Turco, más sus colaboradores, quedó en claro que hay entrenador para rato, que ningún resultado impulsará la toma de una decisión drástica, ni de un lado ni del otro, y que la idea es que Mohamed no sólo siga hasta el final del campeonato, sino que esté para comenzar el Clausura y, con una charla todavía pendiente: la de la posible prórroga de su contrato hasta junio del 2010, siendo protagonista principal de la revolución del fútbol de inferiores, con la incorporación de jóvenes al plantel profesional", señala el sitio oficial de Colón.
En relación a lo que fue la reunión, el director deportivo del club, Sergio Verdirame, afirmó: "Fue una charla muy positiva que se dio casi espontáneamente y que sirvió para que la dirigencia le transmita a Mohamed lo que todos pensamos".
En ese contexto, el Zurdo señaló que "estamos más que convencidos de que es él quien nos va a sacar de esta situación y no sólo nosotros lo estamos, sino también todo el plantel, que asume con mucha entereza este momento que no es bueno, pero que está dispuesto a salir adelante".
Sobre los rumores del posible alejamiento por decisión propia del Turco en caso de que no se consiga un buen resultado ante Vélez, aunque todos tienen en mente volver a la senda de la victoria en Liniers, Verdirame fue terminante: "De ninguna manera, él se mostró muy contento con lo que le manifestamos en la reunión y nos dijo que nunca pensó, ni él, ni ninguno de sus colaboradores, en dar un paso al costado. Al contrario, está convencido de que este momento se va a superar".
El Litoral consultó a algunos dirigentes y al entorno de Mohamed y el plantel profesional respecto de algunas versiones que circularon en torno del resultado del partido del próximo sábado ante Vélez.
En este país en el que ningún técnico resiste tres o cuatro derrotas consecutivas, es natural suponer que una eventual derrota sabalera, luego de los traspiés con Arsenal e Independiente sumado a las 7 fechas que, hasta ahora, el equipo lleva sin ganar, podría poner en riesgo su continuidad al frente del equipo.
Nadie, absolutamente nadie en Colón, piensa en la posibilidad de un cambio de timón, aún si el resultado del sábado no es positivo (llámese victoria o empate). "Si el técnico de Colón fuese otro de los que tuvimos o cualquiera que no tenga la fortaleza espiritual de Mohamed, te estaría diciendo que el partido del sábado sería clave. Pero como el técnico de Colón es un tipo que está absolutamente convencido e identificado con este proceso, y al que vemos muy entero, ya te puedo asegurar que se va a quedar con nosotros", dijo un allegado a la comisión directiva.
Todas las suposiciones que puedan hacerse tienen que ver con la naturaleza "lógica" de un país en el que los resultados levantan pedestales o construyen lápidas en el fútbol. Insistimos: ningún entrenador en este país puede resistir una mala campaña. Le ha pasado al de la selección y hasta el técnico del último campeón (Simeone) hoy no tiene la continuidad asegurada, por más que desde la propia dirigencia "millonaria" se insista en la renovación de su contrato.
La inquietud presidencial y la convicción dirigencial es la de seguir a muerte con el Turco. Necesitan, como cualquiera de las 20 comisiones directivas de los clubes de Primera, que los resultados avalen esta seguridad.
Sebastián Blázquez fue responsable del segundo gol de Independiente y no transmitió seguridad, más allá de una genial tapada a Ríos en el segundo tiempo. El "1" sabalero reconoció el error y pidió disculpas. El tema apunta a saber qué pensará el técnico, teniendo en cuenta que el cambio de arquero no es una decisión similar a la de los otros jugadores de campo. Obviamente, la cuestión pasa por ratificarle la confianza o provocar una modificación. Si se decide por esto último, las alternativas son Pozo y Marcos Díaz. Pero además, el equipo tendrá modificaciones "cantadas". Una de ellas, saber quién reemplazará a un titular indiscutido como Capurro, que llegó al límite de amarillas. Otra, saber si Garnier se recuperará de la distensión que lo sacó del partido con Independiente cuando estaba jugando un aceptable encuentro. Otra, la casi segura vuelta de Garcé y la posibilidad de que también jueguen Oyola y Rivarola. Como se apreciará, no serán pocos los cambios para el sábado.