Saliendo de Amaicha del Valle y dirigiéndose al segundo gran destino de la gira por el Noroeste Argentino, el Coro de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) visitó en el corazón del Valle Calchaquí, las Ruinas de Quilmes, una ciudad sagrada indígena, que se conserva como el referente de la resistencia de la nación diaguita y como uno de los más importantes sitios arqueológicos del país. Luego de caminar por sus terrazas de piedras y respirar el mismo aire que aquel pueblo que resistió 300 años la colonización española, se dirigieron a Cafayate, punto central del valle, entre las provincias de Salta, Tucumán y Catamarca, un verdadero paraíso del sol y el vino.
En un paisaje bendecido por un excelente microclima, el coro hizo su presentación ante una multitud de pobladores. En el medio de una noche limpia de estrellas y luego de terminada la misa, comenzaron a sonar temas como "Capullito de Alelí" del repertorio popular o canciones como "Ride the charriot" del religioso, ante la congregación de la gente que los escuchó entre la sorpresa y la admiración. Para cerrar la noche y como no podía ser de otra manera de paso por la cuna del folclore y el buen vino, el grupo terminó cantando y degustando excelentes vinos con empanadas en una peña del lugar.
Camino a la ciudad de Salta, el coro se dispuso a ofrecer un breve concierto en uno de los paisajes más impactantes de la Argentina: la Quebrada de las Conchas. En el medio del trayecto, una serie de formaciones naturales, caprichosas figuras formadas por el viento resaltan en un paisaje único. Luego de pasar por la famosa Garganta del Diablo, surge un Anfiteatro natural con una acústica especial. Es aquí donde los integrantes del coro cantaron en el marco del programa "Concierto coral en la montaña" haciendo gala de una de sus mejores actuaciones.
El Coro llegó a Salta capital y fue recibido muy amablemente por el Coro Polifónico del lugar que se encontraba cumpliendo 60 años de vida y junto al cual realizaron espectáculos conjuntos.
Previamente a su actuación central en la Iglesia y Convento San Francisco, los santafesinos visitaron la Universidad Nacional de Salta, donde cantaron en el auditorio de la alta casa de estudios, saludando y obsequiando presentes del Litoral a sus autoridades.
Luego, inaugurando el ciclo cultural junto al Coro Polifónico de Salta, el Coro de la UNL brindó una actuación de lujo en la imponente Iglesia, declarada monumento histórico nacional. Sus altas paredes albergaron las voces de los coreutas que entonaron el repertorio religioso completo.
Al día siguiente el coro se dirigió a la pequeña localidad de Los Cerrillos, a 15 km. de la capital salteña y cantó en la Iglesia Santa Teresita. Organizado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad del lugar, los habitantes de la zona se acercaron ansiosos por escuchar al coro dentro de la celebración de la fiesta patronal. La calidez y hospitalidad de la gente dejó enamorado al coro visitante.
El Coro no quiso abandonar Salta sin conocer la soledad del desierto y de la puna a más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar en San Antonio de los Cobres. Los coreutas se maravillaron con su gente y caminaron por su árido paisaje de tierra, mientras veían pasar tras ellos, como en una especia de película, el famoso tren de las nubes.
La última actuación salteña tuvo lugar en Campo Quijano, ubicado al pie de la Quebrada del Toro, un pequeño poblado por donde pasa el tren de las nubes y que se interna en maravillosos parajes de la cordillera. En la parroquia Santiago Apóstol el coro deleitó a los lugareños y cerró su paso por Salta con un reconocimiento por parte del Coro Polifónico de la provincia, que les obsequió un cuadro que perpetuaba la actuación conjunta de ambos coros en la Iglesia San Francisco.
De la redacción de El Litoral