Corresponsalía Rosario
Esta mañana los empleados de General Motors se encontraron con una sorpresa: las puertas de la planta automotriz en Alvear estaban cerradas. Aunque no hubo ninguna notificación oficial, la fábrica de capitales estadounidenses habría adelantado la "parada" técnica de planta que estaba prevista que se iniciara el lunes próximo, por un lapso de cinco días.
Hoy, representantes del gremio de Smata presentaron una denuncia ante el Ministerio de Trabajo de la provincia para dejar sentado que los más de 4.000 empleados de la firma norteamericana no pudieron ingresar a trabajar porque se les impidió la entrada al complejo automotriz.
Esta decisión de la empresa se produce en medio de un conflicto sindical que estalló esta semana, cuando fue despedido un operario según aduce el sindicato "por bajo rendimiento". Desde el martes a la tarde, Smata inició un paro de actividades que se levantó ayer a la tarde luego de que el Ministerio de Trabajo dictara la conciliación obligatoria.
"Después de que el Ministerio de Trabajo dispuso la conciliación la empresa decidió extender de manera inesperada e inconsulta la parada de planta. Creemos que es una estrategia para evitar que el trabajador despedido pueda reingresar a cumplir sus tareas dentro del complejo", explicó a El Litoral Gabriel Bianucci, secretario gremial de Smata Rosario.
El clima en General Motors comenzó a enrarecerse esta semana cuando desde el sindicato salieron a advertir que la automotriz preparaba unos 250 despidos para fin de año. De acuerdo a fuentes gremiales, en la planta de Alvear se dejará de fabricar el 1º de diciembre el modelo Grand Vitara y también se reemplazará por una unidad robótica toda una línea de pintura en la que están destinados actualmente más de 80 operarios.
"Creemos que la empresa está complicando el clima porque sabe que tiene un conflicto en puerta. El gremio va a resistir los despidos", aseguró Bianucci.
Alicia Ciciliani, secretaria de Trabajo provincial, adelantó a este diario que desde el gobierno "se analiza la posibilidad de sancionar a la firma por no haber acatado la conciliación obligatoria que se dictó ayer a la tarde".
"El Ministerio de Trabajo intervino porque nos pareció desmesurado parar una planta de las características de General Motors durante dos días por el despido de un empleado que tenía un contrato de seis meses. Dictamos la conciliación después de percibir en varias reuniones que no había posibilidad de avanzar en un acuerdo", afirmó la funcionaria.
El objetivo de la negociación, según señaló Ciciliani, "era que la planta estuviese funcionando. Y esto no ocurrió a pesar de que se dictó la conciliación obligatoria". "La empresa debe avisar con 24 horas de anticipación si va a detener la producción de la planta", apuntó.
Otro sindicato que está inmerso en un nuevo conflicto es el que agrupa a los obreros de la industria química del cordón industrial del Gran Rosario. La empresa Cloretil, que está ubicada en Puerto General San Martín, despidió ayer a 10 de los 29 operarios que posee.
Según detalló Ciciliani, el Ministerio de Trabajo santafesina dispuso la conciliación obligatoria para que las partes se sienten a negociar.
"Fueron despedidos diez obreros, entre ellos los delegados gremiales. Les pedimos a las empresas que no tomen este tipo de decisiones porque los conflictos se van a multiplicar con mucha intensidad si esto sigue así", admitió la secretaria de Trabajo.