Erdosain
Abel adelanta que viaja a Buenos Aires con unos amigos para participar del acto organizado por los radicales en homenaje a los 25 años de la recuperación de la democracia.
ÄYo voté por Alfonsín, pero no sé si fue lo más inteligente que hice -comenta Marcial que acaba de llegar.
ÄFue el voto más progresista que emitiste en tu vida -le digo.
Marcial mueve la cabeza como poniendo en dudas mis palabras.
ÄYo voté por Luder y sigo convencido que fue un voto a favor de la liberación nacional -dice José.
ÄLa liberación nacional con Herminio Iglesias y Lorenzo Miguel -le señala Abel.
ÄEl voto del 30 de octubre es opinable -dice José- pero lo que a mí me importa es lo que se hizo después y por lo que yo sé el gobierno de tu querido Alfonsín firmó la obediencia debida y el punto final, y dos años después debió dejar el poder porque no podía manejar la economía.
ÄVos no tenés cara -le dice Abel- si ustedes hubieran ganado no habrían firmado ninguna ley de punto final porque jamás habrían juzgado a los militares, por el contrario, los hubieran premiado.
ÄLos peronistas pusimos las víctimas contra la dictadura -contesta José.
ÄLos peronistas pusieron las víctimas y los victimarios -le dice Marcial. La Argentina es el único lugar en el mundo donde torturados y torturadores militan en el mismo partido.
ÄSomos el partido de la justicia social -se defiende Abel.
ÄSon el partido de la justicia social y la tuvieron a María Julia Alsogaray y a su padre de funcionarios. Y Martínez de Hoz no vino porque no quiso, porque si por ustedes hubiera sido, no le habrían hecho asco al tío Joe.
ÄPor más vuelta que le den a la cosas -contesta José- no terminan de resignarse que la Argentina es peronista y lo seguirá siendo.
ÄTan peronista es que hasta McCain se hizo peronista en los últimos tiempos -anuncia Marcial.
Ä¿Cómo es eso? -pregunto.
ÄMcCain es republicano -explica Marcial pacientemente- Bush también lo es. Sin embargo, McCain no se hace cargo de su identidad política y si Obama le diera un margen, intentaría presentarse como el principal opositor a Bush, aunque en el fondo los dos saben que en lo que importa coinciden. Esta conducta política de transformarse en opositores de ellos mismos es una creación genuina del peronismo y es el deseo íntimo de todos los políticos oficialistas para perpetuarse en el poder, lo que sucede es que en Estados Unidos o en España, por ejemplo, existe una oposición que no los deja y ésa es la diferencia con la Argentina, donde el peronismo puede hacer lo que se le da la gana porque la oposición no es capaz de parársele firme.
ÄEs como con el tema de las jubilaciones -dice Abel-, ellos la privatizaron y ellos ahora las estatizan. Lo mismo hicieron con el petróleo.
ÄEn homenaje a la historia -digo-, el peronismo en la Argentina se dio todos los lujos: fue clerical y anticlerical, socialista y conservador, privatista y estatista, guerrillero y parapolicial.
ÄPero todo lo hemos hecho atendiendo los intereses de la patria -dice José.
ÄEs curioso -reflexiona en tono pensativo Marcial.
Ä¿Qué es curioso? -pregunta Abel.
ÄLo mismo que acaba de decir José lo dijo Benito Mussolini en uno de sus grandes discursos.
ÄNo comparto -concluye José.