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El piso y el techo
Para Alberto Williams, presidente de la Asociación de Propietarios de carnicerías de Buenos Aires, el mercado de la carne "tocó el piso" (en referencia a la caída de los precios de hasta un 20%) y que también "tocó el techo" en referencia al sobre stock existente en el sector faenador y comercial. Carlos Cheppi, entretanto, se encargó de aclarar la vocación del gobierno de limitar todo tipo de exportaciones de productos sin valor agregado. En el marco brindado por el evento organizado en conjunto entre la ONCCA y la industria molinera, al que no fueron invitados los productores, el titular de la cartera agropecuaria manifestó la necesidad de implementar cambios para favorecer el cultivo del trigo. Estos podrían incluir un eventual recorte en las retenciones, aunque no precisó de cuánto serían. La nota de la semana la volvió a aportar su díscolo par de Comercio Interior, quien, reunido con los industriales lácteos, volvió a hacer uso de su frondosa imaginación para ilustrar una realidad lamentable: dijo ser como el encargado de batir el tambor con el látigo en la mano como en los viejos barcos de la antigüedad, impulsado por los brazos de esclavos remeros. Para Moreno, los esclavos modernos son los industriales lecheros, y tal vez todos los integrantes de las cadenas productivas que no comparten su visión regulatoria de la realidad. Desde fuentes oficiales se encargaron de confirmar la continuidad del acuerdo lechero, mientras la crisis internacional inyecta más dudas que certezas respecto a la sustentabilidad del mismo. La respuesta sigue siendo la improvisación a todo nivel, abonando con estas medidas una crisis terminal para la lechería y la ganadería del país. En el medio local, una pequeña noticia alumbró este panorama con el premio recibido por el equipo de trabajo que lidera la doctora Raquel Chan. En el mismo se reconoce la investigación desarrollada en los laboratorios de la UNL, en donde se realizó una modificación genética a una planta, aumentando su tolerancia y protección contra los insectos. El reconocimiento de la comunidad científica internacional debería tener su correlato a nivel local, para que este grupo de investigadores pueda tener acceso a todos los elementos necesarios paras profundizar su trabajo. En un mundo que demanda cada vez más y mejores alimentos, el apoyo a este tipo de desarrollos es vital para sostener el sueño de un futuro mejor para nuestro país. Si bien es cierto que nunca podremos igualar la apuesta invertida por las grandes compañías internacionales en este sentido, es igualmente importante saber que podemos generar una genética propia adaptada a nuestras necesidades productivas, las que pueden marcar una diferencia con nuestros competidores en el largo plazo. En este terreno, la Argentina tampoco tiene techo. Sólo falta asegurar el piso. |