Ariel Durán-Sergio Ferrer
Recientemente quedó conformado para el período 2008-2009 el Consejo de Administración de Bica Cooperativa de Emprendimientos Múltiples Limitada (Bica CEML), entidad con sede central en la ciudad de Santo Tomé que justamente hoy está cumpliendo treinta años de su creación. Por tal motivo, El Litoral dialogó con José María Eberhardt, quien en la asamblea general desarrollada el 18 de octubre pasado fue elegido presidente del referido órgano directivo, donde estará acompañado, entre otros, por Elbio Vico Gasparotti (vicepresidente), Arturo Ángel Zuttión (secretario), José Luis Adolfo Mottalli (prosecretario), Luis Ángel Puig (tesorero) y Sabino Fernando Marino (protesorero).
"Cuando se constituyó la cooperativa, la idea de los fundadores estuvo unida a la del movimiento cooperativo financiero de entonces; cuando los trabajadores, profesionales y representantes de pequeñas y medianas empresas no encontraban en la banca soluciones para sus necesidades, resolvieron unirse y conformar por sí mismos organismos capaces de hacerlo", rememoró Eberhardt en relación a los primeros pasos de la institución que dirige, sin dejar de señalar que, dentro de ese marco, nacieron las denominadas cajas de crédito, que aparecieron "como herramientas financieras, autogestionarias, democráticas y solidarias.
Del proceso posterior, siguió contando Eberhardt, surgieron los bancos cooperativos. "Así, por fusión de tres Cajas de la región -la Caja Entrerriana de Paraná, la Cooperativa de Santo Tomé y la Cooperativa del Abasto de Santa Fe-, se constituyó el Banco Bica Cooperativo Limitado, que comenzó a funcionar el 1 de noviembre de 1978, teniendo su casa central en nuestra localidad", completó el concepto Eberhardt. "Después, a mediados de 1979, se unieron dos Cajas del norte santafesino, las de Gobernador Crespo y La Criolla, mientras que en 1984 se amplió el servicio al sur de la provincia de Santa Fe, con la fusión por absorción del Banco Intercoop Cooperativo Limitado, con casa principal en San Lorenzo", prosiguió el entrevistado.
Con posterioridad, el Bica se expandió y se extendió territorialmente, "sin perder su regionalidad" aclaró Eberhardt, "hasta quedar enmarcado en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos". "Luego, en 1995, la entidad procedió a fusionar al Banco Rural de Sunchales, en medio de la crisis financiera desencadenada por la devaluación de la moneda mexicana (efecto Tequila)", continuó Eberhardt. "Paralelamente, se amplió el objetivo, expandiendo sus actividades a otras distintas a la financiera, denominándose a partir de allí Bica Cooperativa de Emprendimientos Múltiples Limitada", añadió.
Con la finalidad de apoyar a las pequeñas y medianas empresas de la región, se creó la Regional Trade SA, que posteriormente fue direccionada a comercializar productos alimenticios, lo que está realizando a través de sus marcas, dentro de las cuales se destacan Fresita y Bahía. En 1997, por razones contextuales, Bica CEML vendió la totalidad de la tenencia accionaria de su banco a Suquía SA, en una operación que Eberhardt consideró como "impecable" y de la cual "resultaron beneficiadas ambas instituciones". A partir de allí, se resolvió continuar con la actividad financiera, para seguir satisfaciendo las necesidades de sus asociados.
"El importante crecimiento de nuestra organización se verifica actualmente no sólo en sus balances económicos, sino en el número de localizaciones y de personal, así como en la amplitud de los productos y servicios que presta", añadió el directivo. "Siendo fiel a sus objetivos comunitarios, cabe destacar que la cooperativa, a través de Fundación Bica, mantiene programas orientados a la educación, al sostenimiento de los valores del cooperativismo y al apoyo, fundamentalmente, de la niñez más carenciada de la región", redondeó el empresario, quien aclaró que es preciso observar en grandes líneas la historia de la entidad, "para comprender las razones de su exitoso presente".