Daniel Monticelli (Enviado especial a San Pablo)
La historia es conocida, pero bien merece refrescarse. A fines de 1995, cuando se hizo la tradicional entrega de premios por parte de la revista especializada Autosport, entre los invitados especiales se encontraba Ron Dennis, uno de los responsables de la escuadra McLaren.
De pronto se le acercó un niño de 10 años y, alentado ya desde ese entonces por su padre (Anthony), más allá de pedirle un autógrafo le solicitó: "Quiero ser piloto suyo". Ante esto, Dennis lo miró con una sonrisa y, sin decirle nada, le agregó al lado de su firma: "Te espero dentro de nueve años".
Pero la gente de McLaren-Mercedes no esperó tanto tiempo, un par de temporadas después ya lo puso bajo contrato. Ese pequeño se llamaba Lewis Carl Hamilton (en homenaje al gran deportista, de quien su progenitor es ferviente admirador). Ese joven de raza negra que ayer, luego de una carrera de final cinematográfico, se coronó campeón mundial de Fórmula Uno, al arribar quinto en el Gran Premio de Brasil, fecha final de la temporada 2008 y que tuvo como brillante ganador a Felipe Massa. No obstante, al paulista no le alcanzó por un punto para coronarse él ante su gente.
Al igual que el año pasado, este enviado de Diario El Litoral vivió otra experiencia inolvidable. Desde el autódromo José Carlos Pace de Interlagos se desafió a cualquier guionista de Hollywood, porque lo que se vivió en los tramos finales fue sensacional, dramático, vibrante y apasionante. Para "romperle" la garganta a cualquier relator (de hecho, en la mejor transmisión radial de la Cadena Bandeirantes, era fenomenal escucharlos).
Massa, como en casi toda la competencia, venía triunfando ampliamente; Alonso era el segundo; después, la otra Ferrari de Raikkonen, Hamilton, el Toro Rosso (con motor Ferrari) de Vettel y Timo Glock con el Toyota. El alemán Vettel lo atacaba permanentemente al inglés, pero éste estaba en su papel de conservar todo en pos de lo más preciado, el título.
Hasta que los pronósticos climáticos de San Pablo se cumplieron y comenzó a llover. Raikkonen y Hamilton se fueron inmediatamente a los boxes por neumáticos para lluvia y una vuelta después lo hizo el puntero Massa.
éltimo giro y las posiciones eran: Massa, Alonso, Raikkonen, Glock, Vettel y Hamilton. Con esos puestos, el campeón era el local Massa.
Y allí apareció el suspenso y el desconcierto en muchos. Restando unos 2.500 metros para la meta, se notaba que el Toyota de Glock estaba muy inestable porque se había jugado por gomas para seco para no perder el cuarto puesto, pero perdía terreno. Ya en la curva denominada "Pico de Pato" el auto se movió notoriamente y Hamilton estaba atrás, al acecho, pero... perdiendo el título! Hasta que, en la curva final, denominada "Mergulho", Lewis lo pasó a Glock y se fue detrás de Vettel rumbo a la gloria.
A todo esto, a Massa ya le habían bajado la bandera a cuadros en la primera colocación y el público enfervorizado Äla denominada "torcida"Ä festejaba como loco (incluso hasta algunos miembros del equipo y familiares de "Felipinho", también) pensando que el campeonato era de Massa. Pero, claro, no se habían dado cuenta de lo sucedido en los metros cruciales de esta inolvidable carrera, que fue el broche de oro de un año donde se cometieron errores de uno y otro lado, pero que terminó dándole el trofeo de campeón a Hamilton.
El escenario fue el mismo; los equipos, también; uno de los actores ya estuvo el año pasado (el inglesito) y el otro, en vez de ser Raikkonen, fue Massa. Pero el final fue distinto: esta vez sí Lewis Hamilton puede regalarse y regalarle a su hermano Nicholas (presente, junto a toda su familia en Brasil; padece de una parálisis cerebral que le provoca inconvenientes motrices y del cual el deportista ha mencionado que es su "espejo donde mirarse para ver que, cuando uno quiere, se puede"), este primer título que, con mucho de suspenso, y por qué no, suerte, logró un 2 de noviembre de 2008 en Brasil.
Con 23 años y 300 días (nació el 7 de enero de 1985), Lewis Hamilton se ha convertido en el piloto más joven en lograr un título de la Fórmula Uno, desde su creación en 1950. El anterior récord estaba en poder de su archienemigo Fernando Alonso, que tenía 24 años cuando consiguió la primera de sus dos coronas.