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En lo que va de este año fueron 30 los operativos de ablación de órganos que se realizaron en nuestra provincia, con intervención del Centro énico de Ablación e Implante de Órganos (Cudaio). Gracias a este gesto altruista de los propios donantes -quienes debieron manifestar en vida su voluntad de serlo- o al testimonio de su familia sobre la última voluntad del fallecido respecto a este tema, 161 pacientes con residencia en Santa Fe fueron beneficiados con un trasplante.
Sin embargo, todos los esfuerzos no son suficientes: siempre existen las listas de espera de personas afectadas por un problema de salud que requieren la donación de órganos o tejidos para mejorar su calidad de vida o, simplemente, poder seguir viviendo.
Por este motivo, Cudaio y Donar -ONG que trabaja en nuestra ciudad en este tema- organizaron recientemente talleres de capacitación para docentes, periodistas y estudiantes de Comunicación Social, con la participación de profesionales del organismo nacional de la donación y el transplante de órganos, el Incucai. Apuntan a que los maestros potencien, den coherencia, retomen experiencias y propongan nuevos rumbos en educación para la donación de órganos y que los medios de comunicación informen correctamente y del modo más claro posible, dando luz sobre aspectos que puedan resultar confusos o complejos a la hora de comunicar.
Por este motivo, a través de esta nota pretendemos difundir la información proporcionada por el Incucai en relación a la donación y el trasplante de órganos y tejidos, la expresión de cualquier ciudadano de su voluntad de ser donante, y cómo funciona el sistema de procuración de órganos en nuestro país.
El trasplante es una práctica médica habitual indicada para determinadas enfermedades cuando no existe otra alternativa terapéutica. Consiste en el reemplazo de un órgano o tejido enfermo por otro sano, proveniente de un donante. Por ejemplo, los huesos se trasplantan para evitar la amputación en pacientes que padecen cáncer de huesos y las válvulas cardíacas se trasplantan para tratar enfermedades del corazón.
En nuestro país se realizan trasplantes de órganos (riñón, hígado, corazón, pulmón, páncreas e intestino), tejidos (córneas, piel, huesos y válvulas cardíacas), y células progenitoras hematopoyéticas (en este caso, se trata del trasplante de médula).
Los trasplantes se realizan en hospitales públicos y privados. Nuestro país cuenta con 123 equipos para trasplante de órganos y 299 de tejidos, donde trabajan más de 3.000 profesionales especializados.
La donación de órganos sólo es posible cuando la persona fallece en una unidad de terapia intensiva. Esta condición es necesaria para preservar los órganos artificialmente hasta el momento de la ablación. Por tal motivo, sólo el 1% de los fallecimientos resultan viables como donantes de órganos.
No obstante, la ley vigente posibilita donar órganos en vida, debiendo existir vínculo familiar. Esta alternativa se refiere únicamente al caso de trasplante renal y hepático.
Cabe aclarar que el cuerpo no se desfigura, ya que la extracción de los órganos y tejidos se realiza mediante un procedimiento quirúrgico, denominado ablación, técnica que no altera el aspecto externo del cuerpo. Además, la mayoría de las religiones se han pronunciado a favor de la donación de órganos y tejidos, al considerarlo un acto de solidaridad y amor al prójimo.
Los órganos y tejidos donados se distribuyen con equidad entre los pacientes inscriptos en lista de espera, asegurando igualdad de oportunidades. Existen normas y criterios preestablecidos que tienen en cuenta la compatibilidad, el grado de urgencia y la antigüedad en lista de espera. El proceso se registra mediante un sistema informático que -ante cada donación- emite un listado identificando a los posibles receptores.
Toda persona mayor de 18 años puede manifestar en forma expresa su voluntad afirmativa o negativa respecto a la donación de sus órganos o tejidos. Es un trámite sencillo, no se requiere de ningún estudio médico y no es impedimento tener tatuajes o piercings.
Los ciudadanos que deseen manifestar de manera expresa su voluntad afirmativa o negativa cuentan con los siguientes canales: firmar un acta de expresión en el Incucai o en los organismos jurisdiccionales de ablación e implante (como el Cudaio, en nuestra provincia) o firmar un acta de expresión y asentarlo en el Documento Nacional de Identidad en las oficinas del Registro Civil.
Además, quienes deseen manifestar su oposición pueden enviar un telegrama gratuito por cualquier sucursal del Correo Argentino SA.
Como el acto de donar es libre y voluntario, la expresión afirmativa o negativa puede ser revocada en cualquier momento por el manifestante, a través de los canales antes mencionados. Esta expresión no puede ser cambiada por ninguna otra persona después de su muerte.
Además, de no existir manifestación expresa, la ley presume que la persona es donante. En estos casos, el organismo responsable solicitará a la familia su testimonio sobre la última voluntad del fallecido. En caso de que el fallecido sea un menor de 18 años, son los padres o representantes legales quienes deciden sobre la donación de órganos y/o tejidos.
Se puede acceder a la información del Registro Nacional de Expresiones de Voluntad para la Donación a través de la página web del Incucai (www.incucai.gov.ar) y corroborar que su decisión haya quedado registrada. También se puede consultar telefónicamente en el 0-800-555-4628.
El Cudaio y Aguas Santafesinas SA (Assa) están realizando una acción conjunta destinada a concientizar a la población sobre la importancia de la donación de órganos. Consiste en la entrega de un folleto, junto a la factura del servicio sanitario, cuyo texto esclarece los mitos y rumores infundados en torno a este tema, que transcribimos a continuación.
MITO: los ricos y famosos siempre parecen estar primeros en la lista de espera.
REALIDAD: es biológicamente imposible priorizar la asignación de un órgano. Cada órgano ablacionado se distribuye por compatibilidad biológica (grupo y factor sanguíneo, compatibilidad genética, tamaño, etc). Muy pocos receptores son compatibles con el donante.
MITO: los órganos se extraen cuando la persona aún no ha muerto.
REALIDAD: se confunde la muerte encefálica con los estados de coma profundo o vegetativo. Hay personas que pueden permanecer muchos años en un estado irreversible, nunca recuperarán el conocimiento, pero están vivos y son capaces de respirar. La muerte encefálica es la denominación médica del diagnóstico de muerte. Para la extracción de los órganos, se mantiene artificialmente la circulación sanguínea del cadáver.
MITO: si estoy en estado crítico en un hospital y soy donante los médicos no se esforzarán en salvarme y utilizarán mis órganos para otra persona.
REALIDAD: este mito imagina a esta negligencia profesional como el primer eslabón de un supuesto tráfico de órganos, que es inexistente en nuestro medio. A pesar de su persistencia como rumor, no se registra ni una sola denuncia o procesamiento judicial o policial de un caso así.
MITO: existe el tráfico de órganos en Argentina.
REALIDAD: en nuestro país funciona un único sistema nacional de trasplantes organizado y monitoreado por el Incucai y, en Santa Fe, por el Cudaio y que es un modelo copiado por otros países, por su equidad. Es impracticable realizar la detección de un posible donante, ablación y transporte de un órgano, análisis celulares y bioquímicos de compatibilidad genética con el receptor, implante del órgano en cirugía de altísima complejidad, inmunodepresión y seguimiento del paciente, por fuera de este sistema. Cada donación implica la movilidad de más de 80 profesionales. Si algún paso no se llevara a cabo se pondría en serio peligro la vida del receptor. De hecho, y a pesar de una cantidad de supersticiosos rumores sobre venta y tráfico de órganos, no se conoce ni un solo reporte policial ni judicial de hallazgos de donantes o receptores ilegales de órganos en Argentina.
El sistema
Nuestro país cuenta con políticas sanitarias, programas y procesos registrales que garantizan el acceso con igualdad de oportunidad a todo ciudadano que requiera de un trasplante.
El sistema de procuración de Argentina surgió como una responsabilidad del ámbito de la salud para dar respuesta a un problema sanitario concreto: los miles de pacientes que necesitan un trasplante de órganos o tejidos para tratar su enfermedad.
El Incucai, organismo dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, es la autoridad nacional responsable de impulsar, coordinar y fiscalizar la actividad de procuración y trasplante. Actúa en el país junto con los 24 organismos provinciales de procuración y trasplante, entes dependientes de las carteras sanitarias provinciales.
El proceso de donación-trasplante se desarrolla en el sistema de salud, en el marco de la ley 24.193. La donación se concreta a través del trabajo de más de 130 coordinadores hospitalarios de trasplante, quienes garantizan seguridad, calidad y trasparencia en la obtención de órganos y tejidos para trasplante.
Mariana Rivera