Escenarios & Sociedad: SOCI-01
NUEVO PROGRAMA DE AMÉRICA
Búsqueda divina
ILUSTRO: LUCAS CEJAS

La actriz María del Carmen Valenzuela parece ser la sucesora de Víctor Sueiro. Conduce "Buscando a Dios", programa basado en temáticas celestiales. En su habitual columna, Roberto Maurer sostiene que "el fenómeno de la religiosidad popular se fue acentuando, con complicidad eclesiástica o no, como forma de fortalecer identidades y pertenencias grupales".

En el living de Susana Giménez, la ex vedette Susana Romero intentó probar que, efectivamente, la Virgen visitó su jardín, y luego habló de "la energía de la luna llena", cuyos efectos no constituyen una novedad, especialmente para lobizones. Ya son conocidos el compromiso de Silvia Pérez con Sai Baba y el culto de la trágicamente fallecida bailantera Gilda. Hace unos días Guillermo Vilas describió a Chiche Gelblung su conversión al pensamiento de Krishnamurti. Es cierto que los arranques místicos en la farándula no siempre alcanzan el éxito, ya que la visita de Susana Giménez y Marley al Dalai Lama hasta el momento no produjo transformaciones espirituales evidentes. El factor sobrenatural también llegó a la ficción costumbrista, ya que en "Por amor a vos" el alma de Raúl Taibo se acaba de desprender de su cuerpo en estado de coma, y se alojaría en Osvaldo Laport mediante la gestión de Julian Weich, una suerte de ángel.

El desaparecido Víctor Sueiro abrió un camino al ambiente artístico, luego de aquel paso en falso de la muerte que lo animó a escribir varios best-sellers y conducir programas de televisión sobre temáticas celestiales. Ha encontrado una sucesora en María del Carmen Valenzuela, que acaba de estrenar "Buscando a Dios" (América, los viernes a las 22.30). Luego de publicar un libro sobre el dramático caso de su hija, a la cual recuperó luego de un derrame cerebral, la actriz abrió el programa afirmando que "Dios está en todas partes y sólo hay que salir a buscarlo". Se trata de narrar historias de fe y de encontrar a Dios a partir de ritos, expresiones populares y diversas religiones.

Desde hace tiempo, el fenómeno de la religiosidad popular se fue acentuando, con complicidad eclesiástica o no, como forma de fortalecer identidades y pertenencias grupales, y refugio de sectores sociales golpeados por las crisis, en combinación con iniciativas utilitarias y el negocio del turismo religioso.

Ya que la religiosidad popular es un fenómeno masivo, la televisión es su hermana más inmediata, o sea que la relación íntima con lo sagrado le resulta ajena. La televisión busca el efecto sobrenatural del milagro, se regocija con los misterios inexplicables y se detiene en las grandes escenas de masas de las peregrinaciones.

CASI ANGELES

En su primera entrega, María Valenzuela fue a lo seguro con San Cayetano. Una devota prefiere creer que le debe más a la ayuda divina que a la quimioterapia y otra, entrerriana, sigue agradeciendo que hace 52 años llegó a Buenos Aires buscando trabajo y encontró empleo de sirvienta. Siempre es la primera de la fila, porque se instala en la puerta de la parroquia meses antes de la celebración: la tele no puede renunciar al efecto de ranking.

"El milagro del niño de Nogoyá" fue otro tema, esta vez relacionado con un pequeño que se ahogó en una pileta, fue declarado clínicamente muerto y revivió sin secuelas, según el testimonio de los propios doctores, que hoy atribuyen el fenómeno más a la intervención de la Madre Maravilla, una beata española, que a la medicina entrerriana.

Finalmente, con "Los ángeles de Cromagnon" se documentó la existencia de familias que perdieron hijos en la tragedia, han comenzado a sentirlos cerca y creen que han comenzado a ayudarlas. La hipótesis: "Son una fuerza poderosa, son nuestros ángeles", dicen. "Los chicos fueron llamados por Dios para cumplir con una misión, la de darnos fuerza".

María del Carmen Valenzuela afirma, al final: "Cuando la vida de mi hija estaba en peligro, busqué a mis afectos, busqué la esperanza y encontré a Dios". Y del brazo con Él volvió a la tele.

ROBERTO MAURER