Señores directores: Luego de varios días de leer detenidamente el Suplemento del 90´ Aniversario del diario El Litoral, me sentí orgulloso de haber pertenecido al mismo, aunque más no sea por unos pocos años. Recordar a los que hicieron el diario, sus luchas, ver el crecimiento de nuestra ciudad a través de sus páginas, lo que hoy es el diario, una enorme empresa que nos tiene que llenar de orgullo a los santafesinos.
Sin embargo confieso que una rara sensación invadió mis pensamientos al ver que no detallaban noticias sobre el Suplemento Escolar, una producción del diario que ingresó a las escuelas de la provincia, con él se visitó escuelas alejadas, aún aquellas a las que nadie había ido. Tenía en su equipo a un hombre maravilloso, como el profesor Caropresi. Un Suplemento Escolar que además sacó el Premio "Santa Clara de Asís".
Otra cosa que quedó en el cajón de los recuerdos son los "Salones del Humor y la Historieta", que marcaron un antes y un después para los jóvenes dibujantes, por haber generado un movimiento integrador entre humoristas e historietistas, no sólo en la provincia sino también en todo el país. Muchas veces en reuniones nacionales en las que participo, a pesar de mis 66 años, para organizar salones del Cómic en Corrientes, me encuentro con colegas que todavía siguen recordando con nostalgia esos legendarios salones que hacía el diario El Litoral de Santa Fe.
Yo tuve la suerte de contar con el aval de Riobó Caputto, José Luis y Enzo Víttori, que me dieron la libertad de crear y en parte, gracias a ellos, soy lo que soy hoy. La gente en Santa Fe me recuerda como el caricaturista del diario El Litoral, o por el humor del personaje Itumelia, a pesar de que ya pasaron más de 20 años. Gracias por haberme permitido estar dentro de ese suplemento maravilloso, los felicito por el esfuerzo.
Osmar Sorbellini.
Señores directores: Dicen que las comparaciones son odiosas, pero hay algunas que están totalmente fuera de lugar y rayan con lo grosero. Comparar al señor Maradona con Dios es desorbitado. Maradona es una persona con una gracia divina concedida precisamente por Dios. No se puede llamar dios a quien le debe todo a Dios, su creador.
Me sorprendió el amplio informe referido al festejo de la iglesia maradoniana y toda su parafemalia montada en torno a este ídolo del balompié mundial: altar, bautismo, navidad, mandamientos y cuantas barbaridades más.
Otra comparación totalmente absurda, es llamar apóstoles a los seguidores del astro futbolístico.
Es ofensivo que el himno de los católicos, como el "Padre Nuestro", se haya utilizado para entonar uno similar y tribunero.
Muchachos, cambien la cinta de freno, están derrapando y se van a comer la curva.
Jorge A. Fontanetto