Santa Fe | Sábado 13 de marzo de 2010 | 04:28 hs

Nosotros
Edición del Sábado 08 de noviembre de 2008
Nosotros: NOS-09
DE RAÍCES Y ABUELOS
El gran viaje del nono Blas
Familia Sebastián. Marisel Arn es alumna del 4§ Año del Colegio Nuestra Señora de Covadonga e investigó sobre sus orígenes a partir de una propuesta de la profesora de Literatura Nora Tardivo. A continuación publicamos su trabajo genealógico. textos de Marisel Arn

En esas conversaciones de domingo a la tarde, cuando todos se detienen a escuchar a la abuela, siempre es la historia del "nono Blas" la que se cuenta. Aunque sonaba algo interesante no les daba mucha importancia; creía que eran típicas conversaciones de "gente grande".

Cuando unos días atrás, la profesora de Lengua nos pidió escribir sobre nuestras raíces pensé que ahora sí debía escuchar a la abuela, para así poder revelar cómo fue que desde ese tan famoso viaje que hizo el "nono Blas" yo llegué adonde estoy.

La historia empieza más o menos así: Zaragoza, España, 1914. Eran tiempos de guerra y la familia Sebastián sabía muy bien que venían tiempos duros. Todo indicaba que a su hijo mayor, de 21 años, Blas Sebastián, le tocaría indudablemente hacer el servicio militar. El destino de Teresa, la hija menor, era un poco más afortunado. Pero ya España, su país natal, no era un lugar muy seguro: la gente estaba muy asustada por lo que podía llegar a venir, las hambrunas eran muy comunes, "parecía que ya no se podía ser feliz".

El día anterior, la familia Jiménez había hablado con este matrimonio para comentarles que existía la posibilidad de que viajaran a América, más precisamente a Argentina durante un tiempo, hasta que en España las aguas se aquietaran.

Esa noche, después de pensarlo, el matrimonio Sebastián decidió mandar solamente a sus hijos a América: Blas iría con los Jiménez a San Justo, Santa Fe, donde trabajaría y se haría según él "L'América", y Teresa se quedaría en Buenos Aires, trabajando con uno de los Jiménez, porque adonde iba su hermano no había trabajo para una mujer.

Aunque parecía muy difícil despegarse de su familia, de sus amigos, de todos aquellos recuerdos felices en la linda España, Blas y Teresa partieron unos días después con la esperanza de volver muy pronto, de que toda esa pesadilla que estaba sucediendo terminara. Lo que nunca imaginaron fue que el beso y el abrazo de sus padres en el puerto, que ellos creían que era un hasta pronto, iba ser un hasta siempre. Ese día fue la última vez que Blas y Teresa vieron a sus padres.

Hermanos separados

Después de un largo viaje, al llegar, Teresa se quedó como estaba estipulado: con uno de los Jiménez en Buenos Aires. Blas se despidió de su hermana y le prometió escribirle apenas se radicara en un lugar seguro. El resto de la familia Jiménez y Blas tuvieron que esperar unas horas hasta conseguir un tren que los llevara a San Justo, Santa Fe.

Blas trabajó durante un año con la familia Jiménez en el campo. Con las ganancias decidió irse a una estancia, a una colonia llamada La Argentina, perteneciente a La Criolla, a unos 65 kilómetros al norte de San Justo. Ahí arrendó unos campos y los trabajó.

Nunca se cortaron las comunicaciones con su hermana. A Teresa le estaba yendo bastante bien: trabajaba en una casa de familia pero, como toda mujer, era más sensible y a menudo le entraba una nostalgia por volver casi incontable. Ella tenía la posibilidad de comunicarse por intermedio de cartas a España, y en cada una que escribía a Blas le contaba cómo era la situación allí y cómo se encontraban sus padres.

Unos años más tarde, Blas conoció a Braulia Martínez. En 1932 tuvieron a su primera hija, a quien en honor a la hermana de Blas llamaron Teresa. A ella le siguieron Delia, Robustiana y Cornelia.

Nuevas generaciones

Blas nunca perdió las esperanzas de volver a su "España querida" pero ya tenía su familia formada y, con Franco en el gobierno, era casi imposible. La muerte lo sorprendió muy joven, en 1945, a los 52 años. Cayó en una gran tristeza y se dejó morir, ya que no quería que ningún médico lo atendiera. Luego de la muerte de Blas, Braulia perdió comunicación con Teresa. Se supo que se había casado y formado una familia.

Por otro lado, la familia Jiménez inauguró en San Justo un hotel que lleva como nombre Hotel España y que actualmente está ubicado enfrente de la estación de ómnibus de esa ciudad. Braulia decidió partir a Moisés Ville, al noroeste de la provincia, lugar donde continuó con la crianza de sus hijas y vivió hasta su muerte, a los 87 años.

Mi abuela Teresa, la hija mayor de Blas y Braulia, volvió después de un tiempo a La Criolla, adonde se casó con Vicente Martínez, y tuvieron ocho hijos: Víctor, Raquel, María del Carmen, Luisa Teresa, Vicente, Juan Francisco, Graciela Francisca y Héctor.

A los 18 años, luego de terminar los estudios secundarios, Luisa decidió venir a Santa Fe a estudiar la carrera de maestra de grado. A los 21 años se casó con Marcelo Sergio Arn y tuvieron seis hijos: Lorena, Liliana, Marcelo, Sergio, Noelia y yo, Marisel.





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