Santa Fe | Domingo 12 de febrero de 2012 | 23:14 hs
DespejadoT: 25° ST: 26° H: 58% - Clima extendido

Opinión
Edición del Sábado 08 de noviembre de 2008
Opinión: OPIN-01 Trabajar por la niñez y proteger a los niños

Sin duda que luchar por los niños es un loable objetivo. Trabajar por la niñez para que no sea discriminada por el hambre, la ignorancia o la condición social es un propósito que merece reconocimiento y apoyo. Como le gustaba decir a Ernesto Sábato, "los niños son inocentes absolutos", lo que significa que para la ley son incapaces y para la sociedad no son responsables de los errores y las trapisondas en que puedan incurrir sus mayores. En suma, deberían estar eximidos de las lacras de la represión y la exclusión.

Las equivocaciones de sus padres, el abandono, la impiedad, la indiferencia, así como la falta de políticas públicas no deberían alcanzarlos y, mucho menos, mortificarlos. Sin embargo, sabemos que en el mundo que vivimos esto no es así, motivo por el cual se justifican la movilización de organizaciones que militan a favor de los derechos de la niñez.

En los tiempos que corren esta demanda adquiere urgencia al ritmo de los acontecimientos. No hace falta internarse en los vericuetos de los informes estadísticos para percibir en la calle la vergüenza de una niñez abandonada. Chicos que piden limosna, ejercen trabajos ruines, se someten a diversas modalidades de la explotación o son abandonados a su suerte constituyen un paisaje inhumano que interpela una sociedad que se precie de tal.

Todo lo que se haga a favor de los " inocentes" será por lo tanto bienvenido. En definitiva se trata de poner en sintonía los enunciados legales con la realidad. Se sabe que desde hace casi un siglo existe una legislación social que protege a la infancia, pero las realidades de las últimas décadas a menudo las han transformado en letra muerta.

Las iniciativas que se promuevan a favor de los niños merecerán siempre el apoyo de los hombres de buena voluntad, pero es necesario advertir sobre algunas tendencias que se observan en los últimos tiempos. Concretamente nos referimos a la movilización de los niños con objetivos políticos. Una cosa es luchar a favor de sus derechos humanos y otra muy distinta es valerse de su inocencia o disponibilidad para movilizarlos detrás de idearios políticos.

En el siglo XX esa estrategia fue empleada por los nazis y los comunistas. La movilización de la niñez constituye uno de los rasgos de las culturas totalitarias. No es casualidad que en el famoso libro de Orwell "1984" los niños sean un factor clave a la hora de asegurar el disciplinamiento social. Se dirá que en el caso de referencia las intenciones no son esas. El debate, en todo caso, merece hacerse, más allá de los supuestos de buenas o malas intenciones.

Hay consenso en considerar a los niños incapaces, por lo que merecen la protección de sus padres y del propio Estado. Su incapacidad no es una discriminación de la ley, o en todo caso es una discriminación positiva. Si no fuera así todo este debate perdería sentido. Por lo tanto no es justo y hasta resulta paradójico que se sensibilice a la sociedad invocando la desprotección de niños inocentes que, a la vez y de manera contradictoria, son sumados a la militancia adulta de quienes dice luchar por sus derechos.





Ranking de noticias
tapa
Edición impresa
Sábado 08 de noviembre de 2008

Ver edición completa
Todo el diario

TODOS LOS DÍAS.
• El Litoral
• Deportes
• Espectáculos
MIÉRCOLES
Motores y tendencias
SÁBADOS
CampoLitoral
Nosotros
DOMINGOS
Clasificados