Opinión: OPIN-03
Al margen de la crónica
A río revuelto, ganancia de...

El control social parece ser el único antídoto para contrarrestar la fuerte presión que determinados actores ejercen sobre un recurso natural como es la riqueza ictícola, que en nuestra región se vio fuertemente atacada por sectores que vieron en determinado momento la veta exportadora del sábalo y pudieron realizar muy buenos negocios utilizando la mano de obra informal de cientos de pescadores.

El dictado de algunas leyes que apuntaban a la conservación del recurso pareció dejar de lado la atención pública sobre el sistema pesquero. Pero la autorización de mayores cupos para vender en el exterior agitó nuevamente las aguas de la política y de los grupos que están en defensa del recurso.

El reclamo obligó al gobierno a dejar de lado la posibilidad de utilizar desde frigoríficos instalados en la provincia, ese cupo. No obstante, la actitud de Santa Fe lejos está de alcanzar para salvar el recurso. Es que el Paraná es un río compartido con otras provincias que no tienen la presión pública sobre sus funcionarios y permiten llevar adelante una pesca indiscriminada y sin control de tallas. Se hace muy difícil explicarle a un pescador santafesino que debe acatar una veda cuando en la otra orilla su par entrerriano o correntino puede hacer lo que a él se le prohíbe. Hasta el momento han fracasado los intentos santafesinos de coordinar con sus pares entrerrianos políticas en la materia y ni siquiera comparte una época de veda.

Con el paso del tiempo han ido creciendo en su importancia una serie de frigoríficos y acopiadores que ahora hasta observan con preocupación cómo empresarios radicados en otras provincias como Buenos Aires, también piden cupo para sacar sábalos. Grupos de pescadores se han asociado en cooperativas y muchos otros han logrado reconocimiento del Ministerio de Trabajo como sindicato.

Ahora llegó la época de la veda y la pelea es por saber a quiénes les corresponderá cobrar el resarcimiento de 850 pesos por mes. El año pasado, fueron casi 3.500 los pescadores beneficiados y ahora esperan que -depuración mediante- esa cifra disminuya.