"La belleza puede ser la gloria o la ruina de una persona. Depende de quién la lleve, de cómo la lleve, de cómo la utilice o a quién se la regale", reza un acápite a esta novela "juvenil" dedicada a advertir sobre los peligros que se esconden en las trastiendas de los desfiles de modas, de la "escultura" de las modelos, y del consumo que las entroniza como modelos de vida y belleza.
El protagonista que narra la historia es un joven periodista a quien se le encarga desenterrar el misterio de una modelo desaparecida diez años atrás sin dejar rastro. Formaba parte de las "Wire-girls", las Chicas de Alambre. hermosas, altas, de naturaleza milimétrica y, sobre todo, de extrema delgadez, "la delgadez que las llevó primero al éxito, que incluso les dio un nombre, y que, finalmente, las acabó matando".
Las Chicas de Alambre, llamadas así por su delgadez paradigmática se habían constituido en el modelo de miles de chicas, tan anoréxicas como ellas. "Juntas crearon un estilo por encima de los estilos que ya propugnaban la delgadez física, y juntas sucumbieron en unos pocos años. Cyrille fue la primera en morir, suicidada al saber que tenía el sida... Lo de Jess fue más complicado. Primero, el escándalo originado al saberse que había abortado. Segundo, su propia muerte, a los escasos meses de la de Cyrille, causada por una sobredosis de drogas. Tercero, el asesinato del hombre que la introdujo en el mundo de las drogas, el mismo que desde París las llevaba a las tres en exclusiva...". Finalmente está la muchacha que a los veinticinco años desaparece tras varios idilios y una boda frustrados. "Veinticinco años y dijo adiós, lo dejó todo. La desaparición más inesperada. Su última pista provenía de una clínica en la que Vania intentó recuperarse de su anorexia, casi al límite".
La novela de Jordi Sierra i Fabra, publicada por Alfaguara, cuenta el seguimiento de las huellas de Vania, descubriendo los secretos de "un universo anhelado y envidiado", pero a menudo signado por la tragedia.