De la Redacción de El Litoral
Va a ser un choque de agrandados el del sábado. Por un lado, Racing, que cosechó tres puntos de oro en Tucumán, en el siempre difícil reducto de San Martín. Por el otro, Colón, que llegará al encuentro en el cilindro con el envión anímico que le otorga el punto Ätambién de oroÄ conseguido en el último suspiro ante Tigre. En medio de esa tremenda expectativa, los problemas de Mohamed para armar la defensa, por más que la salida de Garcé no está todavía definida y existe la posibilidad, mínima pero chance al fin, de que pueda ser de la partida en Avellaneda cuando muchos lo dan por descartado.
Garcé debió salir de la cancha a los 27 minutos del segundo tiempo. "El problema en la rodilla que arrastra desde hace tiempo hizo que se lesionara uno de los gemelos. Es que el Chino tiene que hacer un esfuerzo extra para que el peso de la pierna no caiga sobre la rodilla lesionada", dijo un allegado al cuerpo técnico de Mohamed.
La forma en la que se pare el equipo de mitad de cancha para atrás creará una dependencia para la integración del mediocampo. Es que si Mohamed resuelve jugar con línea de cuatro, inevitablemente tendrá que sacrificar un volante (¿alguien se imagina a Colón sin Fuertes o Ramírez?, imposible). En consecuencia, la elección del técnico pasará por jugar con tres en el medio y un enganche o en armar otra línea de cuatro para que el equipo se aliste con un 4-4-2.
Los hinchas de Colón llegaron sobre la hora a la cancha y es posible que muchos se hayan quedado a verlo por televisión para no soportar el intenso calor. Seguramente, si el partido se jugaba a la noche, al menos 1.000 simpatizantes más hubiesen llegado al Brigadier para alentar al equipo. De todos modos, hubo mucho público y el premio del final fue suficiente para resarcir al público por tanto sufrimiento. Los bomberos hicieron su trabajo antes del partido y en el entretiempo para refrescar a los estoicos simpatizantes.