Hace varios años, en la década del "80, Colón estaba a punto de jugar un partido en Resistencia ante Chaco For Ever. Recuerdo haber tenido el privilegio de caminar por el campo de juego Äera domingo a las 4 de la tardeÄ con dirigentes de ambos clubes. Faltaba media hora o una para el comienzo del partido. Era el mes de diciembre o el de febrero, no recuerdo bien. Y hacía tanto calor como el sábado pasado en Santa Fe.
"¿Saben cuál es la solución?, traer a los dirigentes de AFA, a los que estipulan los horarios y arman los calendarios, y sentarlos en una silla acá, en la mitad de la cancha, a ver cuánto tiempo aguantan... Sin hacerlos correr, que se sienten nomás...", decía con voz cantante el dirigente chaqueño.
Eran tiempos sin TV (o con poca) y con una incidencia relativa de los dirigentes en el manejo de los horarios. Pasaron 20 ó 25 años de esa anécdota. Los tiempos cambiaron. Hoy, los calendarios los arma, digita y maneja la televisión. Y los dirigentes Äpor intereses económicos concluyentesÄ deben dar el visto bueno y adaptarse a los requisitos impuestos desde Torneos y Competencias. No es para menos. Los clubes solventan, cuanto menos, algo más de la mitad del presupuesto futbolístico del año con el dinero de la TV. ¿Cómo decirles que no?
Jugar a esta altura del año a las 4 de la tarde es una locura. Y a las 3 y 10, como lo hicieron ayer San Lorenzo con los jujeños, también. Pero todo vale y sirve para la tele y poco aporta para el espectáculo. La gente va a seguir yendo siempre a la cancha porque la pasión nunca morirá, pero convengamos que al partido Colón-Tigre, los 35 grados de temperatura a la sombra le quitaron unos 2.000 hinchas y le aportaron algún grado de insolación a los estoicos que desafiaron el sol y el calor en la platea este o en la popular norte.