Escenarios & Sociedad: SOCI-05
"The hurt locker"
La ocupación de Irak en el Festival de Mar del Plata

ROBERTO MAURER (ENVIADO ESPECIAL)

Espigada, de rasgos finos, falda corta y botas, al prejuicio machista le resulta difícil aceptar que la esbelta californiana Kathryn Bigelow sea una gran experta de un cine de acción de intensa violencia física, inclusive superando a su ex marido James Cameron. Su nuevo film fue seleccionado como broche de la gala de apertura del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Llegaba fresco de la muestra veneciana, volvió a exhibirse una sola vez en el festival, y en Estados Unidos no ha podido estrenarse comercialmente.

Su contenido es explosivo, como las bombas que los protagonistas desactivan en Irak. Se titula "The hurt locker" (El casillero del dolor) y se concentra en la actividad de una pequeña brigada que desarma bombas en el escenario caótico de la ocupación y los atentados. En ese contacto cotidiano con la muerte, los tres militares se han convertido en sobrevivientes enajenados que hacen de la excitación bélica un mundo privado: son adictos.

Y en particular el personaje central, el sargento que, equipado y solo va hacia las bombas para desarmarlas, un individualista imprudente y temerario que, al final del relato, cuando vuelve a casa no pude integrarse a una vida normal y regresa a Irak como un vicioso que ya no puede prescindir de una droga.

Impresionante alegato

No hay mirada ni contexto político, ni los clásicos psicologismos de batalla, y los iraquíes son presentados sin simpatía. Con poco esfuerzo, hasta puede atisbarse en la base del film al viejo esquema de la caballería y los indios. Pero como testimonio de un frente de guerra donde no hay héroes sino dementes, desaparecen las ambigüedades ideológicas. Por el camino de la acción trepidante y un suspenso sin tregua, la película es un impresionante alegato antibélico.

El realismo extremo de "The hurt locker" se basa en el trabajo previo del escritor y periodista Mark Boal, que había realizado el seguimiento de una escuadra de explosivos en Irak, y que luego fue coguionista de la película.

EN PERSONA

Antes de partir, Kathryn Bigelow ofreció una conferencia de prensa en el Hotel Provincial, acompañada por Mark Boal. "La guerra es devastadora", dijo, y "la militarización de las fronteras sólo provoca problemas a la humanidad". Se refirió a la intensa tarea previa sobre historias auténticas que se viven en Medio Oriente, en especial la experiencia de Mark Boal en suelo iraquí, sin la cual no se hubiera podido hacer la película.

"Mis actores estaban bien entrenados en fuertes militares de California y Kuwait. Creo que fue la mejor manera de que ellos se pusieran en la piel de los personajes y supieran cómo reaccionar frente a una bomba. Los protagonistas no sabían dónde estaban las cámaras, o sea que no conocían los planes, y así se pudieron captar imágenes muy logradas".

Se filmó en escenarios reales de Jordania, donde hay menos beligerancia que en sus fronteras. "Sinceramente, nos sentimos muy cómodos trabajando allí. De hecho, uno se sentía más seguro que en Los Angeles", remató Mark Boal.