Educación: EDUC-01
La situación económica de las universidades
Clases perdidas y ninguna mejora salarial obtenida
En una larga charla con El Litoral, el profesor Claudio Lizárraga, secretario general de la Universidad Nacional del Litoral, expresó su preocupación por la situación presupuestaria de las universidades nacionales, que destinan casi todos sus recursos al pago de salarios, como así por la escasa o nula atención que el gobierno nacional presta a sus reclamos.

Graciela Daneri

Por una parte, los estudiantes que se lamentan de clases perdidas debido a los paros docentes; por otra, profesores disconformes -y con justa razón- por lo exiguo de sus salarios; y como corolario de esta situación, alumnos que en algunos casos no llegaron a ver ni la mitad de los programas y docentes que nada han obtenido hasta el momento. Lamentable condición para el sistema universitario.

¨Hubo acciones a través del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y de la propia UNL para zanjar el conflicto, a pesar de que al presupuesto lo define el gobierno nacional? En búsqueda de la punta del ovillo que explicara tal estado de cosas, charlamos con el secretario general de la Universidad Nacional del Litoral, que en los '90, desde la dirigencia estudiantil, estuvo batallando junto al sector docente.

El profesor Claudio Lizárraga sostiene que el tema presupuestario, en los años de vida democrática, ha constituido una de las variables más significativas, desde el planteo, en la época menemista, de cómo debían financiarse las casas de altos estudios, hasta la crisis del 2001/02, en que la cuestión salarial se agravó muchísimo y que aún hoy continúa así.

"El presupuesto global de las universidades tiene su complejidad y debe ser abordado en este contexto", analiza, a la vez que explica que en el conjunto de las casas de altos estudios el gasto salarial en personal docente y no docente constituye entre el 85% y el 90%, a pesar de las recomendaciones del CIN, que son tener como máximo un 75% en ese rubro y un 25% en funcionamiento, equipamiento y obra pública, que pueda sustentar el crecimiento natural de las instituciones. "Por lo cual , si tomáramos los $ 674 millones asignados a la UNL y considerásemos lo aprobado por el Consejo Superior a comienzos del año académico, se observaría una relación entre un 85 % y un 15 %, porque a lo largo del año se debieron absorber las políticas salariales acordadas en paritarias nacionales para el sector docente y no docente, lo que supera el 90 %. Más exactamente, el gasto en personal asciende al 90,2 %. Es demasiado; la universidad sola no puede hacer mucho más".

Oídos sordos

Lizárraga considera que a este esfuerzo hay que sumarle el crecimiento natural de las plantas docentes -lo que impactará en el presupuesto del año próximo-, y que será de $ 20 millones, ya que hubo unas 3.000 nuevas designaciones. ¨Por qué? Porque en las escuelas medias se debieron crear nuevas divisiones; se conformaron equipos docentes; las ofertas se diversificaron, "y no podemos dejar de atender todo esto, a pesar de que incide en el presupuesto".

Por todo lo expuesto, se reclama que la Ley de Presupuesto tenga una cláusula que prevea que en forma paralela a la fijación de políticas salariales se dé un incremento para partidas de funcionamiento, equipamiento y obras públicas, en orden a absorber mayores costos por los índices inflacionarios.

"Pero nos encontramos con que el CIN calculó un presupuesto de $11.000 millones y el Poder Ejecutivo envió al Congreso uno que no alcanza los $8.000 millones, cosa que se sentirá fuertemente el año próximo".

Justicia de los reclamos

Respecto de lo paros, "fuimos bastante cautos en opinar sobre el tema -confesó-, porque entendemos la justicia de los reclamos. Tanto es así que desde comienzos del año, el rector trató de intervenir frente a la Secretaría de Políticas Universitarias, lo cual sólo terminó en un acuerdo de pago escalonado. Pero, además, a nivel nacional, la gremial docente no llevó una posición única -hoy está dividida en la Fetun, Conadu Histórica y Conadu-, por lo que, consecuentemente, las medidas no han tenido el peso suficiente".

"En nuestra universidad se trató de sortear de todas las maneras posibles el tema. Vimos con preocupación los paros, sobre todo por la coyuntura general: primero por el conflicto con el campo; luego la crisis económica mundial, con lo cual percibimos con claridad que los salarios docentes no están en la agenda prioritaria del gobierno nacional y que, por lo tanto, no habría respuesta, además que desde el Ministerio se había planteado que en el sector público ninguna mesa de negociación se abriría, por tanto, la de las universidades tampoco". A pesar de eso, las medidas continuaron.

"En una larga discusión en una de las sesiones del Consejo Superior, se planteó que las disposiciones de fuerza no son inocuas, pues se espera que el impacto sea frente al gobierno y en cambio recae sobre los alumnos y sobre la posibilidad de desarrollar con normalidad el cuatrimestre académico".

No obstante, se llevó al CIN la propuesta de que cada universidad apelara a sus legisladores nacionales para trasladarles esta preocupación. "En nuestro caso convocamos, junto con la UNR, a los senadores y diputados por Santa Fe, a una reunión en la que estuvieron presentes decanos, secretarios generales de los gremios y los rectores Cantard y Maiorano, quienes entregaron las planillas correspondientes para interceder, a través de los parlamentarios, a una modificación del presupuesto. Pero en principio, ésta no alcanza a recomponer los $ 3.000 millones de diferencia entre lo que pide el CIN y lo que ofrece el Ejecutivo".

No obstante, el secretario se esperanza con que algo se obtenga para el año próximo. "Esto forma parte del peregrinaje constante al que, en torno a la cuestión presupuestaria, están expuestos los rectores".

Mucho ruido, pocas nueces

"Además, de nuestro presupuesto -detalla Lizárraga- salen los gastos para actividades programáticas: formación de recursos humanos, becas de doctorados y de maestrías, becas para la formación de jóvenes investigadores, financiamiento de los programas de investigación y desarrollo, ayuda específica para los alumnos de bajos recursos, y todo esto hay que ir ajustándolo debido a la inflación. Pero no vemos que haya un correlato por parte del gobierno nacional. Si hasta las partidas nos las mandan con atraso, tanto que hasta las que corresponden a asignaciones familiares por muchos meses las tenemos que absober nosotros".

Y, finalmente, algo para tener en cuenta: de los anuncios sobre fondos para los institutos de investigación y desarrollo de doble dependencia anunciado por la presidenta con bombos y platillos en marzo, hasta el momento ni noticias. O sea, mucho ruido y pocas nueces.