El presidente de EE.UU., George W. Bush, hizo hoy una agresiva defensa de la economía de libre mercado, al tiempo que reconoció que de la próxima reunión del Grupo de los Veinte (G-20) deben salir las reformas que impidan que se repita una situación de crisis económica y financiera como la actual.
En la víspera de la cumbre que EE.UU. presidirá en Washington los días 14 y 15 de noviembre, su presidente aseguró en Nueva York que la sombría situación actual "no es un fracaso del sistema de libre mercado. Y la respuesta no es tratar de reinventar el sistema".
Bush, en un discurso pronunciado en el edificio donde nació el primer Congreso de EE.UU. y que se ubica en pleno centro del barrio financiero de Wall Street, aseguró que aunque las reformas del sistema financiero son "esenciales" para salir de la crisis, "la solución a largo plazo para los problemas actuales es el crecimiento económico sostenido".
El presidente defendió igualmente la apertura de mercados y el libre comercio, y señaló que el Congreso de EE.UU. tiene la "oportunidad inmediata" de demostrar su compromiso dando su luz verde a los acuerdos de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur a los que todavía no ha dado luz verde.
Respecto del calado de la actual crisis económica y financiera, el presidente de EE.UU. subrayó que igual que no se gestó "de un día para otro, tampoco se solucionará de la noche a la mañana", al tiempo que apuntó que las acciones emprendidas por los países en las últimas semanas "están teniendo un impacto".
En concreto señaló que los mercados de crédito están empezando a reaccionar y a que la estabilidad "está volviendo a los sistemas financieros de todo el mundo en alguna medida".
En cuanto a la reunión del G-20 que mañana presidirá en Washington, Bush subrayó que sólo es la primera de otras que todavía han de celebrarse en los próximos meses y que liderarán los ministros de Economía, pero sí subrayó que espera que en ella "se establezcan los principios para adaptar nuestros sistemas financieros a las realidades de los mercados del siglo XXI".
En ese sentido, el líder estadounidense se refirió a la necesidad de que los mercados financieros sean más transparentes, y a que los mercados, empresas y productos financieros estén más regulados.
También incluyó entre los objetivos a lograr de la reunión del G-20 que "se refuercen la integridad de los mercados financieros" y "la cooperación entre las autoridades financieras internacionales".
En ese sentido, reiteró que es necesaria la reforma de las instituciones de Bretton-Woods, como son el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), ambas con sede en Washington, ya que se basan en el orden económico existente en 1944, cuando se fundaron.
Bush levantó intensos aplausos de una audiencia, formada esencialmente por hombres de negocios e inversionistas, cuando defendió que "el capitalismo no es perfecto".
Agregó que "el camino más seguro hacia el crecimiento son los mercados libres y la gente libre", al tiempo que aprovechó para señalar los "devastadores resultados" de las naciones que han seguido otros modelos, entre las que nombró a Rusia, Cuba e Irán.