De la redacción de El Litoral/AFP
Los mandatarios de los países miembros del Grupo de los 20, que congrega a las principales economías del mundo, se reunían al cierre de esta edición en Washington, para analizar medidas destinadas a superar la crisis financiera internacional.
Pronto a dejar su cargo, el presidente George W. Bush espera poder hallar un consenso sobre cómo encarar la crisis durante la cumbre extraordinaria de dos días del Grupo de los 20 países más industrializados y de las naciones emergentes (G-20), cuyas sesiones arrancan esta tarde tras un inicio protocolar con una cena en la Casa Blanca.
Antes de la cumbre, Bush advirtió el jueves a sus pares contra aplastar la economía global bajo un exceso de intervencionismo estatal, y dijo que cualquiera sean las iniciativas que se acuerden, se debe respetar los principios del libre mercado.
El presidente norteamericano reiteró sus recetas, que incluyen una mayor regulación de los mercados y las compañías financieras y una mejor coordinación internacional, pero no las más amplias medidas de supervisión y reformas que impulsan otros gobernantes, como los de la Unión Europea (UE), Brasil o la Argentina.
"Queremos cambiar las reglas de juego en el mundo financiero", dijo el presidente francés, Nicolás Sarkozy, con referencia a sus expectativas sobre la cumbre.
La UE -que el mes pasado acordó aumentar la garantía de los depósitos bancarios y rescatar a bancos al borde del colapso- quiere que Washington acepte una mayor vigilancia de las instituciones financieras, incluyendo las consultoras de riesgo.
"Se necesitan medidas urgentes", dijo por su parte el primer ministro británico, Gordon Brown, quien promueve la creación de una nueva red regulatoria mundial, que supervise a las instituciones financieras más importantes del mundo.
Los europeos también impulsan un sistema de alarma que advierta sobre burbujas financieras como la que envolvió al mercado inmobiliario de los Estados Unidos.
La burbuja explotó y creó el desastre que los líderes mundiales tratan ahora de solucionar. La UE quiere asimismo que el G-20 se comprometa a adoptar reformas concretas en los próximos 100 días.
Los críticos dicen que los controles poco estrictos y el fracaso de las instituciones de regulación en los Estados Unidos y el mundo a la hora de detectar los problemas, fueron parte importante del inesperado estallido de la crisis financiera.
La debacle, que se originó en los Estados Unidos a mediados de agosto con el colapso de los créditos inmobiliarios, se extendió rápidamente a otros países, tanto que las 15 naciones europeas que usan el euro entraron hoy en recesión -un día antes del encuentro- por primera vez desde la creación de la UE.
En la mayoría de los países, los bancos y otras instituciones de crédito sufrieron pérdidas multimillonarias, las ejecuciones hipotecarias se multiplicaron, las empresas suspendieron o echaron a millones de empleados y prácticamente se agotó el crédito, motor esencial del consumo y, por ende, de la economía en su conjunto.
La Eurozona (integrada por 15 países de la Unión Europea) entró en recesión por primera vez en su historia, con un retroceso de 0,2% de su Producto Bruto Interno (PBI) en el tercer trimestre. Una mala noticia que confirma el impacto de la crisis financiera en la economía real de Europa.
La Argentina tiene para el 2009 compromisos de pagos externos por U$S 8.200 millones. "No le va a quedar otra alternativa que concurrir a las reservas internacionales del Banco Central para pagar esos vencimientos. Además, si siguen saliendo capitales privados al exterior, ello también afectará el nivel de reservas", sostuvo el economista Mario Brodersohn.
Antes del comienzo de la reunión de las economías del G-20 para tratar la crisis en Washington, el presidente estadounidense George W. Bush advirtió este mediodía a las autoridades del mundo contra el proteccionismo.
"Uno de los peligros durante una crisis como ésta es que la gente comienza a implementar políticas proteccionistas. Obviamente, ya se sabe, esta crisis no ha terminado", dijo Bush en declaraciones a la prensa previas a la cumbre.
"Se han hecho algunos progresos, pero todavía hay mucho trabajo por hacer", agregó. "Anoche tuvimos una discusión buena y franca (durante una cena con los líderes del G-20). Estoy con expectativas por las discusiones de hoy", agregó.
Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, adelantó que los dirigentes de los principales países industrializados y emergentes (G20) van a adoptar un plan de acción para relanzar la economía y evitar una nueva crisis: "La cumbre financiera va a adoptar un plan de acción para demostrar que la comunidad de Estados tiene la capacidad de actuar", declaró Merkel durante una rueda de prensa antes del comienzo de una reunión a puertas cerradas de los dirigentes del G-20 en Washington.
"Aquí existe una gran voluntad común de asegurar que una crisis semejante no vuelva a suceder y de relanzar la economía mundial lo antes posible", agregó la canciller.