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Casi la mitad de las empresas del sector privado argentino coincidió en señalar que los impuestos indirectos, como el IVA, y los que gravan a las transferencias financieras y al comercio exterior, son los que más afectan a su actividad. Según un reporte de Grant Thornton, éste porcentaje es muy superior al promedio mundial de 12 por ciento. De hecho, Argentina, con 45 por ciento, se ubicó tercera entre los países que mencionaron a este factor como el más importante, luego de Armenia y Botswana con 50 y 46 por ciento, respectivamente. En un porcentaje mucho menor, los encuestados argentinos identificaron al impuesto a la riqueza (15 por ciento), ganancias de las sociedades (10 por ciento) y ganancias de capital como consecuencia de la venta de una empresa (10 por ciento) como particularmente onerosos. El estudio concluyó que aún cuando el IVA no incide mayormente en los costos, tiene un gran impacto en la formación de los precios a consumidores finales debido a su elevada tasa nominal. De esta manera, cuánto más regresivo se torne el sistema tributario, más se contrae la demanda global de bienes y servicios. Como un problema adicional debe tenerse presente el impacto financiero que el IVA, debido a su mecánica de liquidación, tiene a la hora de evaluar nuevos proyectos de inversión, ya que requiere una inmovilización de capital de trabajo que será recuperado en etapas posteriores. A nivel mundial, las cargas fiscales locales más onerosas para las empresas del sector privado resultaron el impuesto a las ganancias de las sociedades y los impuestos de seguridad social. |