Maradona debuta mañana como entrenador de la selección nacional

Diego recorre otra vez un camino que regó de gloria

En medio de polémicas por la designación de sus colaboradores, el astro pone a prueba y arriesga el enorme prestigio que consiguió como jugador. La cita es en Glasgow, ante Escocia.

Enrique Cruz (h)

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Las imágenes empiezan a recorrer con una rapidez que las torna irreconocibles. Ese debut ante Hungría en una calurosa tarde en la Bombonera, cuando todavía tenía 16 años; el no de Menotti a integrar la selección del ‘78 y su desconsuelo; el Mundial juvenil formando una dupla imparable con quien luego fue su enemigo (Ramón Díaz); el fracaso en el Mundial de España y la perfección en el de México, cuatro años más tarde, que lo consagraron definitivamente; otra vez el llanto en Roma, la noche de la derrota ante los alemanes en la final de Italia, y la ya famosa postal de la señorita que entró a la cancha en Estados Unidos para llevárselo de la mano después de la gran actuación ante Nigeria: doping positivo y final para el ciclo de Diego. Único e irrepetible.

Son imágenes que uno mantiene y seguramente tendrá grabadas para siempre en las retinas y en la memoria. Afortunados quienes vivimos en este tiempo, de haber podido disfrutar al mejor de todos. Diego, con sus aciertos (enormes) y sus errores (porque en el “fondo” es un ser humano), regó de gloria este suelo, como eternizó casi en forma de mito el gran Rodrigo, antes de matarse en la autopista Buenos Aires-La Plata aquella fría y lluviosa noche de hace muchos años.

Hoy, es la víspera del debut de Maradona como técnico de la selección. O de la vuelta de Diego a su casa. O de la puesta en escena de un proyecto que aún no está del todo sólido en sus lineamientos, que no arrancó bien y que presagia, por los ventarrones de ahora, posibles tormentas para el futuro.

Grondona debía darle la oportunidad a Maradona y se sabe que en su jugada tuvo adeptos y también enemigos. La pregunta es: ¿quién se anima a decirle no al jefe si, además, le está diciendo no a Maradona?, casi nadie. Lo cierto es que Maradona, por aquello de que “las puertas de la selección siempre están abiertas para él”, sintió que le había llegado el momento. Eso sí, pretendió rodearlo. Por eso, sacó a un Bilardo que ya parecía más entregado a funciones políticas y con aspiraciones (vaya curiosidad) de suceder al propio Grondona al frente de la AFA, que en volver a meterse en la locura de los viajes, de las citaciones, del 3-5-2 y las jugadas de pelota parada.

Maradona aceptó a Bilardo, pero entendió que, a partir de allí, el resto de las designaciones debían venir de su mano. ¿Equivocado?, no creo. En definitiva, por más que él haya aceptado que lo rodearan, está en su derecho de tener a su lado a la gente que él quiere y no a la que le pongan. Y empezaron los problemas.

Batista se había autopostulado y no le gustó ni medio que lo quisieran poner de ayudante de campo, por más que el “1” sea Maradona. Y se intentó revalidar a los campeones del ‘86, como si el solo hecho de haber sido campeón del mundo implicara capacidad para manejo de grupo y todo lo que debe llevar consigo un entrenador.

En medio de la batalla, Maradona tiró el único nombre que provoca escozor en Grondona: Oscar Ruggeri. Y literalmente se “pudrió” todo. Maradona amagó con pegar el portazo y lo consolaron su amigo Mancuso y Miguel Lemme (el ex jugador de Unión, incondicional de Bilardo), con él a Escocia, al menos para terminar felices, contentos y en paz el 2008, sin saber qué nos puede deparar el 2009.

Así empieza la era Maradona. El mejor jugador argentino de todos los tiempos, el que hizo llorar de emoción a los argentinos, el único incuestionable adentro de la cancha, ahora se dispone a poner en juego (¿será tan así?) el prestigio y la gloria que alcanzó con los cortos y esa zurda impiadosa y magistral.

Vamos a ser todos de Argentina y todos de Maradona. Obviamente. Por él, por nuestro equipo y por la necesidad de que a Diego le vaya bien. Por más que uno piense, como tantos quizás, que una cosa fue él con la pelota en los pies y otra muy distinta será cuando intente transmitir lo que la naturaleza le dio.

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“Hay quienes actúan por capacidad o por lobby y salen en los diarios. Lo de Ruggeri es un lobby, seguro. Mi problema con él, lo llevaré a la tumba”.

Julio Humberto Grondona

Presidente de la Afa

Diego recorre otra vez un camino que regó de gloria

Llegó el momento esperado del debut de Diego como técnico nacional. A los 48 años, Maradona cumple el sueño de dirigir a la selección buscando la clasificación para Sudáfrica.

Foto: télam

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FICHA TÉCNICA

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48

años de edad tiene Diego Maradona, quien fue elegido el mejor jugador del siglo por una encuesta realizada en el sitio oficial de Fifa.

Debut: 20 de octubre de 1976, en cancha de Argentinos Juniors, ante Talleres. Entró con la número 16 en reemplazo de Rubén Aníbal Giacobetti. Su equipo perdió 1 a 0.

16

años de edad

tenía Diego cuando debutó con la camiseta de la selección. En un amistoso ante Hungría, en la cancha de Boca, el 27 de febrero de 1977. Reemplazó a Leopoldo Jacinto Luque. El técnico fue César L. Menotti, quien lo marginó del Mundial de 1978.

Títulos: 12, entre locales e internacionales. Fue campeón con Boca en 1981, tres veces con Barcelona, dos Scudetto con Nápoli, más una Copa de Italia, una Supercopa y una Uefa. Fue campeón mundial juvenil y mayor con la selección argentina y ganador de la Copa Artemio Franchi.

3

Olimpia de Oro

fueron los ganados por Maradona: 1979, 1980 y 1986. Además, obtuvo el Olimpia de plata como el mejor jugador en 4 ocasiones.

Distinción: el diario Clarín lo eligió el deportista del siglo de la Argentina en 1999.

1993: la AFA lo eligió el mejor jugador argentino de todos los tiempos.

Despedida: el último partido disputado en forma profesional fue el 25 de octubre de 1997. Ese día, cinco días antes de cumplir 37 años, jugó el primer tiempo del clásico con River.

5

millones de dólares

fue lo que le pagó Nápoli desde 1986, cuando Diego volvió del Mundial de México y renovó contrato hasta 1993. Lo rescindió cuando fue suspendido por doping en 1991. Cuando cumplió la sanción volvió a jugar profesionalmente en Newell’s antes de ser convocado nuevamente para la selección por parte de Basile.