Bueno pero perfectible

Dr. Tito L. Rocchetti

Ciudad

Señores directores: La actual crisis financiera mundial, con sus devastadoras consecuencias en la economía del planeta, afecta en particular al mundo capitalista y demuestra así que en materia económica no existe ningún sistema exento de imperfecciones, en el que no se sucedan ciclos de progreso y de involución o retroceso. El pasado reciente indica por ejemplo que el comunismo soviético, que se implantó en vastas regiones por setenta años y fue protagonista de dolorosas experiencias humanas, no alcanzó el éxito que proclamaban sus partidarios ni compensó los esfuerzos y sacrificios que demandó a la población. Otras experiencias trágicas del siglo XX, el nazismo y el fascismo, tampoco mostraron un mejor resultado y, como apunta la historia, con el agravante de que las tres produjeron la pérdida de millones de vidas que no compartían esas ideas.

Con el paso del tiempo las sociedades evolucionan y en esa dinámica van produciendo diferentes cambios estructurales, en los aspectos culturales, sociológicos, tecnológicos, etc. Y en materia económica, tales modificaciones apuntan especialmente a adecuar el sistema a los requerimientos sociales, organizándose para responder a las necesidades de los que viven y se mueven en su medio. Esta evolución se ajusta conforme la sociedad esté organizada, según cuáles sean sus posibilidades concretas y según sea importadora o exportadora de capitales.

Quienes ahora cargan con cierto placer contra el capitalismo olvidan que éste se expandió hasta los confines del planeta de la mano de la Revolución Francesa, de los derechos del hombre, de la industrialización y de la libre iniciativa y que, sin ser perfecto y habiendo padecido serias dificultades, con él la humanidad recibió muy altos beneficios, entre ellos el gozar de múltiples formas de libertad. Por eso es válido recordar que éste es un sistema económico fundado en la libertad de comercio y de trabajo, que respeta el derecho a la propiedad privada y a la libertad de expresión, que promueve la representación ciudadana a través del voto y también la división tripartita de los poderes de gobierno, todos elementos esenciales de las democracias. Y en ella el ciudadano, haciendo uso de su libertad política, tiene posibilidades de participar activamente en el devenir social del conjunto, interviniendo en la creación del orden jurídico y en la elección de su propio gobierno, lo que conduce a reconocer y aceptar que la diversidad de pensamiento es connatural en el ser humano. Pero como hemos dicho, las creaciones humanas no son perfectas y el capitalismo debe aceptar cierta intervención en los mecanismos del mercado para que su realidad tenga un rostro más humano, para que dentro de su sistema el hombre no quede sujeto a un proceso económico que lo esclavice, y para que la riqueza y el progreso técnico y material resulte compatible con su libertad y su irrenunciable derecho a la felicidad.