“Estoy listo para estar con ustedes hasta el 2019, hasta el 2021, y lo que Dios y el pueblo manden”.

Con la intención de continuar en el poder

Chávez celebra 10 años de su primera victoria electoral

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Hugo Chávez festejará con sus simpatizantes. Se descuenta que insistirá en su reelección, mientras los opositores, que en 2002 intentaron desalojarlo del poder por un golpe de Estado que sobrevivió apenas 48 horas, siguen buscando caminos para desplazarlo.

Foto: ARCHIVO EL LITORAL

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AFP-Télam-EFE

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, celebrará hoy los 10 años de su primera victoria electoral, con una convocatoria a sus simpatizantes frente al Palacio Miraflores, bajo la consigna de unidad a favor de la reelección continuada del mandatario, que le permita optar al cargo, por cuarta ocasión, en los comicios de 2012.

El mandatario convocó a sus partidarios a festejar la fecha con una manifestación popular frente al palacio de gobierno, en el que se escuchará la consigna “¡Uh, ah, Chávez no se va!”, expresión de respaldo a su proyecto de continuar en el cargo, para lo que impulsa una enmienda constitucional, según reportó la agencia de noticias Ansa.

“Estoy listo para estar con ustedes hasta el 2019, hasta el 2021, y lo que Dios y el pueblo manden”, aseveró esta semana, al iniciar una campaña para impulsar la enmienda que le permita perpetuarse en el cargo de presidente.

Chávez, de 54 años, fue elegido presidente por primera vez en diciembre de 1998 con el 56 % de los votos, y desde entonces ganó 11 elecciones y perdió la última en diciembre de 2007, cuando fue derrotada por margen estrecho su propuesta de reforma constitucional, que incluía entre muchas otras medidas la reelección presidencial continuada.

Hace dos años, el carismático mandatario ganó el cargo para un segundo y último período constitucional de seis años, con más del 62 % de los votos, cifra que superó los resultados de las tres anteriores elecciones a las que se sometió, incluido el referendo para revocar su mandato celebrado en agosto de 2004.

Socialismo del siglo XXI

Desde su acceso al poder, el mandatario inició un proceso con el que quiere llevar al país al “socialismo del siglo XXI” mediante una “revolución humanista y pacífica”.

Esta semana, Chávez convocó a sus seguidores a “celebrar los 10 años de la victoria” con una concentración cerca de la sede del gobierno, y reiteró su advertencia sobre el renacimiento de una “amenaza fascista” opositora sobre Venezuela.

En los comicios regionales de noviembre pasado, la oposición ganó cinco gobernaciones —entre ellas, Miranda, Zulia y Carabobo— y cerca de 60 municipios —incluidos cuatro de los cinco que integran Caracas y la Alcaldía Mayor de la capital—, considerados estratégicos por su peso poblacional, económico y geográfico.

En esas elecciones el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), de Chávez, ratificó su dominio y ganó 17 de las 22 gobernaciones y cerca del 80% de las alcaldías del país.

Ante la conquista de algunos espacios políticos por parte de la oposición, el jefe de Estado dijo que la “revolución” requiere de su liderazgo para derrotar las supuestas intenciones de sus adversarios de acabar con el proceso de cambios socialistas que preconiza.

Se autoproclamó candidato a las presidenciales de 2012 y expresó su confianza en que podrá presentarse porque, dijo, será aprobada en las urnas la enmienda constitucional que impulsa para que se instaure la reelección ilimitada presidencial.

Chávez señaló que la vía más expedita para activar la enmienda es por iniciativa de la Asamblea Nacional (AN), integrada por 167 legisladores casi todos afectos al oficialismo, lo que, agregó, permitiría que la consulta popular sobre la materia se realizase, a más tardar, en febrero de 2009.

El mandatario replanteó el asunto un año después de que fuera rechazada en las urnas una amplia reforma constitucional que presentó y que incluía la reelección presidencial ilimitada.

“Ilegal”

La oposición califica de “ilegal” la nueva pretensión de Chávez, con el argumento de que la reelección ilimitada ya fue rechazada en las urnas en 2007 y, por tanto, no puede volverse a replantear en el período presidencial vigente.

En su década como gobernante, Chávez ha superado un golpe de Estado, que lo alejó del poder durante 48 horas en abril de 2002, y varias huelgas obrero-patronales, la más fuerte, la registrada entre diciembre de 2002 y febrero de 2003.

Ese paro afectó a la vital industria petrolera de Venezuela, quinto exportador mundial de crudo, y causó pérdidas al país calculadas en 10.000 millones de dólares, según datos oficiales.

La crispación política ha marcado la vida de Venezuela bajo el gobierno “chavista”, con un incesante intercambio de críticas, acusaciones e insultos entre los sectores oficialistas y opositores.

El gobierno defiende el “éxito” de los programas sociales que llama “misiones”, con los que, asegura, ha reducido la pobreza, el analfabetismo y masificado el acceso a servicios gratuitos de salud, educación media y superior.

También exhibe como un triunfo el crecimiento de la economía durante los últimos 20 trimestres consecutivos, la nacionalización de campos petroleros y empresas básicas, y que la reserva monetaria haya alcanzado niveles récord, cercanos a los 40.000 millones de dólares.

La oposición denuncia, a su vez, el “autoritarismo” y corte comunista del gobierno, su dominio de todos los poderes públicos, la persecución que sufren sus adversarios, el despilfarro de los multimillonarios ingresos petroleros y la corrupción galopante.

Chávez ganó en 1998 con 56 % de los votos y convocó desde entonces a doce procesos electorales de alcance nacional, de los cuales perdió sólo uno, en diciembre de 2007.


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ADEMÁS

Diez años de “revolución”

El 6 de diciembre de 1998, Hugo Chávez era electo presidente de Venezuela, tras una campaña en la que prometió construir una “democracia más auténtica” gracias a una nueva Constitución, así como reducir la pobreza y la corrupción, y tejer “lazos de hermandad” con el mundo.

El presidente cumplió su promesa de dotar al pueblo venezolano de una nueva Constitución, aprobada en 1999, que contempla una mayor participación popular. Durante su gestión, mejoró notablemente los índices de educación e impulsó iniciativas para reducir las diferencias sociales.

“En estos 10 años hay dos aspectos en los que no podemos negar el avance: el hecho de que la Constitución haya desarrollado el tema de los derechos humanos de una manera inusitada. Eso es un logro, como también es el que se hiciera visible al sector más pobre de la población”, declaró en un reciente foro Héctor Fagúndez, director del Centro de Estudios de Derechos Humanos de la Universidad Central de Venezuela.

En educación, Venezuela muestra tasas de escolarización de cerca del 100 %, según cifras de la Unesco y el número de universitarios se ha multiplicado por cuatro desde 1998.

En lo que respecta a la pobreza, el Instituto Nacional de Estadística (INE, oficial) asegura que la miseria extrema pasó de 17,1 % en 1998 a 7,9 % en 2007. Sin embargo, las cifras de violencia, la cuestión que más angustia a los venezolanos actualmente, empeoraron desde la llegada de Chávez al poder. Según el Observatorio Venezolano de Violencia, en 1998 se cometieron en Venezuela 4.500 homicidios, mientras que en 2007 llegaron a 13.200.

Un reciente informe de la organización Human Rights Watch subrayó que Chávez fue elegido para “reformar y renovar el desacreditado sistema político venezolano” y la Constitución en 1999 ofreció una “oportunidad única” que fue desperdiciada. “Chávez promovió una nueva Constitución que podría haber mejorado notablemente la situación de los derechos humanos en Venezuela (...) Su gobierno ha actuado en sentido contrario, sacrificando garantías fundamentales en función de sus intereses políticos”, denunció José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, expulsado en septiembre de Venezuela al presentar este informe. Desde 2007, el Estado venezolano lleva a cabo una intensa campaña de estatizaciones de sectores clave de la economía como el petróleo, las telecomunicaciones, la siderurgia o la electricidad. En 2007, las inversiones extranjeras representaron 400 millones de dólares, la menor cifra en la región, según la ONU.