En pocos días abrirá sus puertas Jockey Sur

Eventos, cultura y diseño en un espacio de categoría

La obra de revitalización y puesta en valor del histórico edificio de San Martín al 1982 se inició en julio de 2007 y en pocos días más podrá ser recorrida por todos.

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El salón principal se prepara para recibir diferentes eventos.

Foto: Guillermo Di Salvatore

Redacción de El Litoral

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Quienes traspongan las imponentes puertas de cedro talladas que dominan la entrada del edificio de calle San Martín se sorprenderán al ingresar a un ámbito luminoso, amplio y refinado. Se trata de Jockey Sur Multiespacio, la propuesta que Santa Fe Jockey SA puso en marcha en julio de 2007 y que está a días de materializarse, en eventos sociales y empresariales, espectáculos y encuentros que precederán la inauguración oficial, prevista para marzo de 2009.

Una gran sala con capacidad para 350 personas en cóctel y 250 en cena, y pista de baile continua; exclusivos salones para fiestas y eventos, tres niveles de cocinas dotadas de tecnología de alta gama, salas de estar que se distinguen por su estilo; un auditorio con capacidad para 120 participantes y acceso para personas con discapacidad motriz; tres salas de reuniones para eventos empresariales, funcionales y con tecnología de última generación, y una amplia terraza con servicio de bar para disfrutar las tardes y noches del cálido verano santafesino integran lo que podría denominarse la memoria descriptiva del proyecto. Una vez allí y tras recorrer los diferentes sectores que componen la enorme estructura de 1.400 metros cuadrados, los calificativos quedan confirmados.

Un nuevo concepto

Concebido como un multiespacio, ideal para la realización de eventos boutique, el edificio está dotado con todo el equipamiento técnico necesario, pero también con objetos y mobiliario de primera calidad. Ningún detalle fue soslayado, tampoco la gastronomía. Está previsto que en todas las salas se pueda degustar de platos especiales, cenas, buffet o almuerzos. Por esa razón, se le dio protagonismo a la cocina; tres en realidad, una en cada nivel del edificio, preparadas con la mejor tecnología.

“Cada sitio fue pensado con personalidad y superposición de los tiempos”, expone el Arq. Nelson Bressán, a cargo del proyecto. Así fue como se recuperaron carpinterías, objetos e instalaciones, pero, a la vez, se dotó a cada una de las salas de un moderno servicio de Internet, telefonía, plasmas, música funcional, de manera que en cada espacio pueda desarrollarse, por ejemplo, un evento social o de capacitación, una reunión de negocios, o una teleconferencia. Además, el auditorio está equipado con las comodidades y acústica necesarias para funcionar como sala de conferencias o de cine.

Si bien la inauguración oficial está prevista para el mes de marzo, la empresa se propuso trabajar intensamente durante los meses de verano, con el fin de ajustar todos los detalles antes de llegar al gran día. Para ello se anuncian noches de eventos en la terraza, reuniones empresariales, degustaciones de comidas exóticas y, para el 31 de diciembre a la noche, la celebración del Año Nuevo con open bar, shows en vivo y “sorpresas gastronómicas”, desde las 21 y hasta altas horas de la madrugada.

En todo momento se tuvo presente que se trata de un edificio con historia, que forma parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Así consta en la síntesis del proyecto, en la que se recuerda que ésta fue la casona de Néstor de Iriondo, quien ordenó su construcción hacia fines del siglo XIX “y la imaginó como centro de tertulias sociales de la época”. Años más tarde, fallecida su esposa y antes de radicarse lejos, decidió alquilar la casona al gobierno de la provincia, con la única condición de que su función fuera noble. Fue así que el edificio se transformó en la Escuela Normal Nacional Superior Mixta José de San Martín, en junio de 1906. En 1942, fue adquirida por el Jockey Club para convertirla en su sede social.

Clásico y moderno

La intervención de la fachada se remitió a la restauración de aberturas, pero mantuvo el revestimiento de mármol y trató los revoques con técnicas contemporáneas, “enfatizando la composición de los elementos de una arquitectura clásica, destacando luces y sombras mediante el color y la utilización de discretas luminarias”.

Además, se jerarquizó el hall, se despejó la escalera ubicada a la izquierda de la puerta de entrada y se recuperaron cielorrasos ornamentales ocultos. En la tarea de adaptar la estructura histórica a las nuevas demandas, se tuvieron en cuenta detalles de funcionalidad y estética, pero también de accesibilidad. Por esa razón, está previsto un mecanismo que facilite el ingreso de personas con discapacidad motriz.

En el salón principal se eliminaron dependencias que fragmentaban el espacio, de manera que se alcanzó un gran ambiente de 340 m2, de los cuales 110 m2 corresponden a la pista de baile, jerarquizada, además, por una pared completamente espejada.

Previas a este salón se ubican la Sala de los Retratos y la Sala de los Caireles, ambas concebidas como espacios relajados, diferenciados de la sala principal, desde donde se pueden seguir las instancias de un evento “sin estar inmersos en el ruido de ese evento”. Ambas cuentan con pantalla plasma de 52 pulgadas.

En la planta alta se ubica el auditorio, rodeado por una cómoda y luminosa área de bar que se conecta, a su vez, con la terraza, recuperada para el uso social. El bar también se comunica con la Sala Chester, en la que se decidió revalorizar el hogar, el cual domina una de sus paredes, y se cambió el piso de granito por parqué recuperado de otras dependencias. El resultado es un ámbito concebido para eventos empresariales, con 50 personas ubicadas en una mesa de conferencias y un cómodo estar; alfombras y pisos pensados en función de una adecuada acústica, acceso al balcón y vistas a la calle.

“Cada sitio fue pensado con personalidad y superposición de los tiempos, mediante la utilización del color, mobiliario, iluminación y objetos, contemplando una cuidada elección de materiales, modernas tecnologías y un adecuado acondicionamiento acústico”, completa Bressán para resumir el espíritu de una intervención que, en pocos días, quedará abierta al público.

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También se ofrecerá un salón auditorio con capacidad para 120 personas.

Foto: Guillermo Di Salvatore

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La Sala Chester, donde se destaca la calidez del hogar y los pisos de parqué.

Foto: Guillermo Di Salvatore

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EL DATO

Responsables

El estudio del Arq. Nelson Bressán estuvo a cargo del proyecto de reforma, puesta en valor e interiorismo. Y la conducción técnica quedó bajo la responsabilidad del Estudio Cyma, a cargo de los Arq. Sergio Espinosa y Darío Novillo.