EDITORIAL
EDITORIAL
Ante la época crítica en materia de seguridad vial
Las estadísticas no dejan lugar a dudas. Entre diciembre y febrero de cada año, se producen los mayores índices de muertes por accidentes de tránsito en las rutas del país. La razón es sencilla e irrefutable: se trata de los meses de verano, cuando se incrementa el número de vehículos -muchos de ellos sin las condiciones adecuadas- que circulan por carreteras que no siempre están en buenas condiciones y en las que pocas veces existen controles adecuados.
De todos modos, y más allá de los indisimulables problemas de infraestructura, queda claro que la mayor parte de los accidentes se produce por errores humanos. Tanto es así que, según un informe elaborado por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi), el 90 por ciento de los siniestros registrados en las rutas del país es evitable.
Durante el último fin de semana largo, la provincia de Buenos Aires puso en práctica un extenso operativo de control en las rutas, que incluyó presencia masiva de efectivos policiales, apoyados por radares y tecnología adecuada para realizar un seguimiento preciso de los conductores.
A principios de 2008, el gobierno de Santa Fe anunció la creación de la Agencia Provincial de Seguridad Vial. Según la declaración oficial, los recursos necesarios para el funcionamiento de esta Agencia iban a estar incluidos en el proyecto de Presupuesto de 2009. Pero el futuro del Presupuesto sigue envuelto en un halo de incertidumbre.
Los controles en rutas provinciales son actualmente muy escasos, por no decir inexistentes. En general, los pocos puestos camineros que funcionan se encuentran ubicados en carreteras del sur del territorio santafesino, pero los caminos del centro y norte de la provincia continúan sin cuidado alguno.
Las Rutas Nacionales 11 y 34 son verdaderas trampas mortales. A ellas, se suma la Ruta Nacional 19, que también se cobró durante los últimos meses numerosas vidas.
Las autoridades responsables de la seguridad vial en la provincia explicaron recientemente que no es sencillo colocar puntos de control en la Ruta 19, porque la cantidad de policías en los pueblos ubicados a la vera del camino apenas si alcanza para cubrir las necesidades de custodia de dichas localidades.
Pero esta explicación no alcanza, más aun cuando en las próximas semanas se iniciará un éxodo de miles de santafesinos que utilizan esa ruta para viajar a la provincia de Córdoba y que deberían ser convenientemente controlados para impedir que se sigan produciendo tantas muertes evitables.
La sola posibilidad de encontrar un control policial seguramente actuaría en muchos conductores como un mecanismo de advertencia o límite, y evitaría que en muchos casos incurrieran en conductas irresponsables que ponen en riesgo sus vidas y las de los demás.
Las autoridades provinciales tienen en sus manos una enorme responsabilidad, pues nadie podrá argumentar este verano que se trata de un gobierno que recién está dando sus primeros pasos.