Altas retenciones, bajo precio de granos y sequía
No se vende maquinaria agrícola
Preocupación de los empresarios de Las Parejas, Armstrong y Las Rosas. Abrupta caída de facturación y vacaciones adelantadas y extendidas.
De la redacción de El Litoral
“Las ventas venían en caída, pero a fines de octubre se cortó todo y en estos últimos dos meses hay diferencias de entre un 80 y 100% con la facturación del año anterior. Si esto no cambia, no sabemos qué puede pasar en febrero”. El negro panorama fue pintado por Mirko D’Ascanio, presidente del Centro Industrial y Comercial de Las Parejas, centro del cluster de la maquinaria agrícola que abarca también a Las Rosas y Armstrong en nuestra provincia y localidades aledañas al departamento Belgrano, en la provincia de Córdoba.
“El productor argentino no está comprando, los mercados externos son incipientes y la caída del petróleo hizo que Venezuela demore las operaciones acordadas”, señala Carlos Castellani, vicepresidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma).
EL cluster venía produciendo a pleno, demandaba mano de obra que mantenía a esa región sin desempleo. Pero primero fue el largo conflicto del campo por la resolución 125, de a poco se sumó la sequía en amplias zonas agrícolas y por último la drástica caída de los precios de los granos. Las pocas esperanzas de los empresarios puestas en los anuncios de la presidenta Fernández de Kirchner se disiparon ayer por la tarde.
Para mañana, en Las Parejas, se anuncia una reunión en la intendencia entre las autoridades, los empresarios y la Unión Obrera Metalúrgica. D’Ascanio anticipa que seguramente pedirán una audiencia urgente al ministro de Trabajo, Carlos Rodríguez, para anticiparle lo que se viene en materia laboral. A través de Cafma pretenden llegar a reunirse con Débora Giorgi, ministra de Producción de la Nación.
El sector tiene propuestas para llevar al gobierno pero consideran que las medidas deben adoptarse ya, porque en febrero o marzo puede ser tarde.
Por ahora, las empresas optaron por anticipar y ampliar las vacaciones a su personal para llegar a fines de enero. En algunos casos incluso se eligió reducir parte de los salarios, no abrir la fábrica para no aumentar el gasto ya que no entran notas de venta desde hace seis semanas en algunas firmas. Otras optan por seguir produciendo pero dependiendo del crédito de proveedores que entregan materia prima.
Teléfonos que no suenan
D’Ascanio asegura que no sólo no se vende, sino que ni siquiera hay consultas. “En febrero nos vamos a encontrar con el personal y sin ventas. La mayoría de las empresas no podrá soportar esto”. Los empresarios no dudan en señalar que los productores se han quedado sin rentabilidad y sin previsibilidad, lo que les hace desistir de las inversiones.
Agrega que “el rubro depende netamente del sector agropecuario. Si el productor no tiene incentivos para comprar no lo hace y no hay línea de crédito que lo haga cambiar”. Entre el 80 y el 85 % de la producción se coloca en el mercado interno y el resto tiene como destino países como Rusia, Kazajistán o Venezuela que dependen demasiado del petróleo y que ahora con la caída del precio han dejado de comprar”, acota.
D’Ascanio sostiene que “no podemos depender del milagro internacional”. El sector considera necesario que haya una baja de retenciones y que parte de ella le sea devuelto al productor con bonos para que pueda comprar insumos o maquinarias de fabricación nacional. “Alternativas hay y hemos hecho sugerencias al gobierno nacional. De seguir así vendrá el desempleo, asistencia social y problemas de inseguridad”, dice el empresario.
Para Castellani, “baja de precios de los granos, aumento de los insumos y 35% de retención, que no existe en ningún país del mundo, es un cóctel explosivo. Es una puja entre el Estado y la actividad privada para ver quién se queda con la rentabilidad. El Estado - en sus distintos niveles- está ahogando a la producción”. Resignado dijo que “nunca en un año que pintaba bien, el gobierno ha hecho todo tan mal como en éste”




