llegan cartas

Escribiendo por un sueño

 

Señores directores: La vida es reír y llorar en un mundo cargado de vértigo y obligaciones, donde hay un pecado capital: la impaciencia. El universo está en estado estacionario, hay que salvar a la humanidad de la decadencia, se ha perdido la moral, hasta el apego a la religión. Cada año que llega nos empuja a empezar de nuevo, todos los años se repite el milagro, esforzarnos por seguir adelante y sorprendernos de las cosas que aún somos capaces de hacer; la vida es emoción de darnos cuenta de que aún el pan recién horneado, nos hace cambiar de humor.

Comprender a los demás es una tarea preocupante, más aún, tratando de que “nos una el amor, no el espanto”. Están aquellos que manipulan, molestan, ocultan, trampean, con intereses disparatados, y con estos desencuentros, nuestros sueños se van apagando; la vida es así, llena de sinrazones.

Hoy, el número de los pobres en el planeta está en cifras récord. ¿Dónde está ese futuro del que se hablaba, sin pobreza, en donde los robots iban a hacer el trabajo de la gente y nosotros dedicarnos al arte y a la cultura? Es hora de que nos hagamos una nueva autocrítica; ya no podemos vivir borrachos de optimismo... ¿En la calle hay permiso para matar? Sigue la violencia sin límites, encubrimientos, juicios fallados, descreimiento de las instituciones, baja calidad educativa, “el mundo es un escenario donde los sueños, sueños son”.

Si la vida es finita, ¿por qué existen el desamor, el desagradecimiento y el dolor? Dios nos hizo libres para elegir, en medio de la confusión. ¿Hay que actuar como si los fines justificasen los medios? Hoy la palabra “crecer” sirve para decorar algunos discursos presidenciales. Ningún pueblo cree en su gobierno, a lo sumo están resignados (palabras de Octavio Paz). A los que siguen corriendo detrás de sus sueños, sepan que la esperanza y el optimismo guardan relación con la salud y la longevidad, hay que cultivar la espiritualidad y buscar actividades placenteras. Fuera los problemas insignificantes. Acaso puede terminar el mundo, aquí y ahora.

La pasión es mezcla de amor y odio, pero le da energía a la vida; vivamos con pasión. Juguemos con las cartas que tenemos. Si uno ama la vida, la vida le corresponde. Seamos considerados y honestos y recibiremos lo mismo: éste es el principio del Karma. Una mente abierta es más importante que una puerta abierta.

El mundo se ha vuelto peligroso no debido a los violentos sino a quienes consienten sus actos. Me doy el permiso de pedir la bendición a Alá, a Buda, Yavé, Jesús, Brahama. Dios bendiga al mundo y a todos los hombres del mundo. Él ama a quienes hacen el bien. Que se hagan realidades nuestros sueños de Navidad y Año Nuevo.

Clary Miroznik Germán,

Ciudad.